
Zamora, un radical incondicional de Kirchner
Pese al hermetismo oficial, el gobierno nacional no fue indiferente al estallido social
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Santiago del Estero es hoy una provincia bajo el signo del radicalismo, aunque en el mapa político que cuelga en el despacho presidencial se la considera un distrito del oficialismo kirchnerista.
Más allá de su afiliación partidaria, el mandatario Gerardo Zamora es un aliado incondicional de Kirchner. Por ello, la Casa Rosada no fue indiferente al estallido social que ayer cobró cuerpo en la provincia, pese a que en la primera línea del poder primó hasta anoche un hermetismo absoluto respecto de la situación.
El conflicto no pasó inadvertido, menos cuando se tiene en cuenta que el Gobierno desempeñó un papel central para que el actual mandatario provincial llegara al poder tras décadas de dominio del juarismo.
¿Dónde reside el interés de Kirchner para mantener a Zamora como un firme aliado?
La relación tiene muchos anclajes, pero tal vez la explicación principal radique en el hecho de que el mandatario fue uno de los primeros en sumarse abiertamente a la concertación plural que promueve el Gobierno con miras a las elecciones de 2007 y es fundamental en el plan del kirchnerismo por cooptar a los sectores radicales y sumarlos a su plan electoral.
El gobernador de Santiago del Estero fue uno de los pioneros en comenzar a blanquear su posición de respaldo a la Casa Rosada. Invitado por Kirchner a su última gira por Europa, en junio de este año, abrió el libro de pases del radicalismo al oficialismo con un rotundo aval al plan del Gobierno. "Como alternativa el radicalismo no existe", dijo, apenas aterrizó en Madrid como parte de la comitiva oficial.
El gobernador se vio muy respaldado en las elecciones provinciales para llegar al poder. Y devolvió los favores del oficialismo con sumisión y apoyo permanente.
Por ejemplo, en las previas de la campaña legislativa de 2005, organizó un acto masivo -con 30.000 personas- en su provincia para recibir a Kirchner, que, a contramano de la tradición, decidió celebrar allí el 195º aniversario de la Revolución de Mayo.
El Presidente escapó entonces a la crítica homilía del cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, y escuchó elogios de boca del obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone, quien meses después se vería presa de un escándalo mediático sobre su sexualidad.
Zamora dejó en claro su posición desde el primer minuto de gestión. En el mismo acto en que asumió, el gobernador radical mostró un fuerte alineamiento con Kirchner. "Transmítale al señor presidente que vamos a acompañar las transformaciones del país", dijo, dirigiéndose al ministro del Interior, Aníbal Fernández, único funcionario nacional de primera línea presente en el acto.




