
Por Cristina L. de Bugatti Para LA NACION
1 minuto de lectura'
Pese a que el almanaque señala que es otoño, el jardín no se da por enterado y estamos ignorando las típicas tareas de estación, como la plantación de bulbosas. Hace muchos años, visitando Misiones, en las imponentes ruinas jesuíticas, un niño nos ofreció una maceta con una atractiva plantita de hojas muy verdes que llamó flor de Navidad. Naturalmente, la traje a casa, al poco tiempo emitió su vara floral y abrió una espectacular flor rojo intenso.
Mis averiguaciones, no investigaciones, me permitieron cerrar los datos que a continuación expongo: se trata de una bulbosa originaria de Sudáfrica -origen de numerosas especies de fácil cultivo en nuestros jardines-, de la región seca de Namaqualand, que pertenece a la familia de las amarilidáceas, como la clivia, cuyo nombre original era Haemanthus multiflorus -haemanthus, del griego flor de sangre-, pero que una mirada más sutil sobre el tema hizo que, en 1976, se la situara en una especie de subclase y ahora recibe el nombre de Scadoxus. En cambio, se conserva su nombre en el Haemanthus albiflos, una graciosa mata con flores blancas, de 30 cm de altura, que se vende en maceta, como planta de interior.
Este Scadoxus -no encuentro la etimología de tan extraño nombre- llega a 40 cm de altura y tiene bulbo moteado, muy tierno, con raíces carnosas, por eso su trasplante es delicado, ya que lesiona o destruye esas raíces, a menos que se la mueva sin romper el terrón. Sus vigorosas hojas verdes muestran la nervadura que las distingue y emite, en primavera o verano, su vara floral, coronada por una apretada umbela de pequeñas flores rojas, con prominentes estambres del mismo color, que sobresalen de las flores, con su estigma en el extremo. Esta forma le ha valido los nombres populares de alfiletero, cabeza de negro, flor de cepillo y pincel. Se cultiva mayormente en maceta; un ejemplar que planté en el suelo desapareció y, según dato del botánico Alberto Castillo, es común verla en nuestra Mesopotamia. Prospera bien a media sombra; por eso, cuando está en flor se puede ubicar en el interior de las habitaciones, donde da siempre una nota llamativa. Además, si bien necesita tierra buena y suelta, no se debe regar demasiado, y hay que hacerlo al pie de la planta sólo cuando se ve la superficie seca. Y tendrán Scadoxus por muchos años con poco trabajo.





