Casi 30 años después de su creación, el emblemático edificio vive una reconversión que busca darle una nueva vida pero sin perder algunas de sus señales de identidad
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Hay edificios que, más allá de su arquitectura, terminan convertidos en una postal infalible de una ciudad. En Punta del Este, por ejemplo, uno de ellos es el antiguo hotel Conrad, el enorme complejo frente a Playa Mansa que abrió sus puertas en 1997 y que durante casi tres décadas pasó por diferentes dueños y nombres pero sin perder su identidad como uno de los lugares más transitados del balneario uruguayo.
Ahora, el edificio se prepara para atravesar una de las transformaciones más importantes de su historia. Tras la adquisición del complejo por parte del grupo brasileño JHSF, el actual Enjoy Punta del Este será reconvertido bajo la marca Fasano, en un proyecto que busca ir bastante más allá de una renovación hotelera.
La reconversión en el nuevo Fasano Península contempla transformar el tradicional hotel y casino en un complejo que integrará hotelería, residencias, gastronomía, locales comerciales y nuevos espacios de uso común, bajo una misma concepción arquitectónica.

El desafío no pasa solamente por actualizar un edificio construido en otra época, sino por redefinir su funcionamiento y su relación con una Punta del Este, que también cambió desde fines de los años 90. La particularidad es que el cambio no parte de cero, sino que la estructura del edificio se conservará, mientras que gran parte de su interior será reconvertido.
La operación comenzó a tomar forma a principios de este año, cuando se conoció que el grupo brasileño adquirió el complejo por US$160 millones. La transacción contempla el traspaso del 100% de Baluma S.A., la sociedad propietaria y operadora del resort, que estaba en manos de la chilena Enjoy.
De esta manera, la intención de los nuevos propietarios es modificar el funcionamiento de uno de los activos inmobiliarios más reconocibles de Punta del Este y llevarlo hacia una lógica de usos mixtos, similar a la que la desarrolladora tiene en otros proyectos de alta gama.
“El Enjoy es un activo emblemático para Uruguay, con una ubicación privilegiada y una operación ya consolidada. Lo que identificamos fue una oportunidad clara de evolucionar este activo hacia un proyecto alineado con el modelo de JHSF”, explica Augusto Martins, CEO de la empresa.

Cómo será la transformación
La escala del antiguo Conrad contrasta con la de los hoteles Fasano, generalmente más pequeños y caracterizados por ambientes de dimensiones más contenidas. Por eso, una de las principales decisiones será reducir la cantidad de habitaciones de alrededor de 300 a 200. Varias de las unidades actuales serán unificadas para obtener habitaciones de mayores dimensiones.
“Ese fue uno de los grandes desafíos. Los hoteles Fasano suelen tener una escala bastante menor”, explica a LA NACION Carolina Proto, fundadora de Obra Prima y arquitecta a cargo de la dirección integral del proyecto.


La estrategia será trabajar dentro de la enorme estructura existente para generar espacios más íntimos. Los grandes ambientes serán divididos; el lobby reducirá considerablemente su escala y aparecerán diferentes restaurantes y sectores con usos específicos.
“Trabajamos con mucha madera y materiales cálidos para que no se perciba como un mega hotel, sino como un espacio más personal”, señala Proto. La arquitecta resume el concepto detrás de la intervención con una definición: “Nunca hacemos proyectos monumentales en los que una persona entra y se siente diminuta. Buscamos ambientes pensados a la escala de quien los usa”.


También cambiará una característica que durante décadas definió el funcionamiento del complejo: la relación entre el hotel, el casino y los espacios comerciales. Actualmente, los distintos usos se conectan mediante una suerte de columna vertebral interior que hace que huéspedes, visitantes del casino y clientes del área comercial terminen compartiendo parte de los mismos recorridos. Y el nuevo proyecto busca romper esa lógica.
Es por esto que el hotel tendrá su propio acceso, al igual que el casino y el centro comercial. Los espacios seguirán formando parte de un mismo complejo, pero podrán funcionar de manera independiente. “Un huésped que no quiere ir al casino no tendrá que atravesarlo, y alguien que va al casino tampoco tendrá que pasar por el mall”, explica Proto.
La modificación resulta central porque el objetivo de JHSF es convertir al antiguo resort en un desarrollo de usos mixtos, donde cada actividad genere su propia dinámica pero al mismo tiempo alimente al resto. “El valor está justamente en la integración. Es un proyecto pensado para tener múltiples fuentes de ingresos que se retroalimentan: residencial, casino, hotel y shopping”, afirma Martins.


Además, uno de los sectores que atravesará los mayores cambios será el centro comercial. De acuerdo con JHSF, el shopping será ampliado hasta alcanzar aproximadamente 20.000 m² de superficie y contará con alrededor de 50 locales y restaurantes, con presencia de marcas uruguayas e internacionales.
La compañía pretende trasladar a Punta del Este parte del concepto desarrollado en Shopping Cidade Jardim, uno de sus principales activos comerciales en San Pablo, aunque adaptado al mercado uruguayo.
“No podría ser igual al Fasano de Las Piedras, al de San Pablo o a uno ubicado en Cerdeña. Cada uno tiene que responder a su lugar y su identidad local”, señala la arquitecta. En este caso, esa identidad comienza precisamente en el edificio preexistente. “Este proyecto parte de una estructura que los habitantes de Punta ya conocen y que tuvo un papel central en el desarrollo de la ciudad. La transformación busca respetar esa historia, pero darle una nueva vida acorde con lo que Punta del Este es hoy”, agrega.


Una obra sin cerrar el hotel
La magnitud de la reconversión además suma el desafío de realizarse mientras el complejo continúa funcionando. Según Martins, las obras fueron organizadas en etapas. La primera fase está prevista para fines de 2026, cuando comenzará a operar parte del establecimiento bajo la marca Fasano, mientras que una segunda instancia tiene su apertura estimada para fines de 2027.
“El principal desafío es llevar adelante una transformación de esta magnitud con el activo en operación. Esto exige planificación, coordinación y disciplina en la ejecución, para preservar la experiencia del cliente a lo largo de todo el proceso”, explica el CEO.
El público argentino seguirá siendo una pieza central, ya que, según JHSF, históricamente representa uno de los principales mercados para Punta del Este, aunque la compañía también apunta a una demanda más diversificada, con brasileños, uruguayos y pasajeros internacionales.


