
Se trata de una técnica constructiva que prescinde del uso de mezclas húmedas para unir las distintas partes de una edificación
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En un contexto en el que el costo de construcción se mantiene elevado, quienes buscan acceder a una vivienda se enfrentan a una disyuntiva: comprar un inmueble terminado o construir desde cero. En ese análisis, cobran relevancia los costos de los distintos sistemas constructivos y las alternativas que permiten reducir tanto la inversión como los tiempos de obra.
En este escenario, la construcción en seco aparece como una de las opciones. Pero, ¿en qué consiste este sistema? Se trata de una técnica constructiva que prescinde del uso de mezclas húmedas para unir las distintas partes de una edificación. En su lugar, los materiales se fijan, encastran o atornillan sobre una estructura, lo que evita los tiempos de secado propios de la construcción tradicional. De esta manera, el proceso se agiliza y los plazos de ejecución de la obra pueden reducirse considerablemente.

Además, según Federico Azzollini, socio gerente de Icon+, este método cuenta con otras ventajas, entre las que se encuentran:
- Se hacen más rápido: depende del proyecto que se trate, pero habitualmente se calcula por lo menos entre un 25% y un 40% menos de tiempo que la construcción tradicional. Como no utilizan materiales húmedos, no precisa de espera para el secado.
- Es sustentable: al construirse más rápido y tener un menor impacto ambiental. Además, pueden hacerse con materiales con posibilidad de reciclarse, casi en su totalidad, y que están comprados a medida, lo que evita desperdicios.
- Previsibilidad en los costos: al ser más rápida la obra, la inflación impacta menos. Esto lo vuelve menos riesgoso para el inversor que aporta el dinero.
- Mejor aprovechamiento del espacio: los espesores de la envolvente de una construcción en seco son menores que la tradicional, aunque las prestaciones en cuanto a la dureza estructural, la aislación térmica, acústica y contra el fuego son las mismas. Esto hace que, ante la misma superficie edificable, tengas más metros útiles, ambientes más amplios, porque el espesor de las paredes es menor (en una en seco es de 14/15 cm, mientras que en construcción tradicional está entre los 35 y los 45 cm).
- Mayor duración: son construcciones que, si se hacen bien en cuanto a lo técnico, pueden llegar a durar mucho tiempo.
- Menos humedad: un problema que suele complicar a la construcción tradicional es la humedad en los cimientos, que luego sube hacia otros ambientes de la casa. Con este sistema, se evita la generación de humedad en esos lugares y, por tanto, se reduce la humedad dentro de la vivienda.
El costo por metro cuadrado de una construcción en seco en septiembre 2026

Aunque los valores fluctúan mes a mes, durante septiembre el valor del metro cuadrado de las estructuras de acero galvanizado subió un 4%, posicionándolo cerca de los $2.800.000, según expertos del sector. Sin embargo, el presupuesto puede variar mucho dependiendo del caso de cada proyecto arquitectónico.
En este sentido, se encuentra más caro que el metro cuadrado tradicional, que ronda los $1.637.795,31, según el Instituto de Estadística y Censos IDECBA, que tuvo un aumento intermensual del 3,4%. Hay que tener en cuenta que el costo que releva la ciudad de Buenos Aires no incluye el valor del terreno ni una serie de ítems relevantes. Impuestos, honorarios profesionales, comercialización y la rentabilidad del desarrollador no están incluidos, lo que deja a ese número bastante lejos del costo real de un proyecto.
Durante los últimos meses, el costo del metro cuadrado en seco experimentó una subida fuerte que los expertos adjudicaron a factores estacionales y alta demanda en viviendas industrializadas.
Azzollini señala que, dado que en este sistema la incidencia de la mano de obra es menor a la de la construcción tradicional, los costos suelen bajar. Es decir, debido a que la mano de obra con este sistema comprende entre el 30% y el 40% de los costos y los materiales el 60% restante, en un contexto en que “los costos de materiales deberían empezar a bajar con la apertura de las importaciones y en que está proyectado que la mano de obra aumentará de acá en adelante, este sistema se vuelve más atractivo”, explica. Del otro lado, en la construcción tradicional, los costos son un 50% y 50% entre materiales y mano de obra.



