Si permanecen abiertos, estos lugares pierden protagonismo durante el otoño y el invierno
5 minutos de lectura'

Aunque se está haciendo rogar, el frío está cada vez más cerca y muchos no se resignan a decirle adiós a un espacio del hogar que conecta con el exterior. Los balcones y las galerías permiten disponer de un lugar para trabajar, estudiar o simplemente pasar un rato leyendo al sol. Sin embargo, pierden protagonismo durante el otoño y el invierno por lo que muchos deciden colocar algún tipo de cerramiento que resulte funcional pero no haga perder iluminación ni contacto con el aire libre.
Según explica la arquitecta Valeria Damiani, jefa de personalización de Spazios, actualmente existen tres sistemas para construir un balcón de invierno. Por un lado, lo más clásico, la carpintería de aluminio con vidrio, que puede ser corrediza, fija o combinada. “Esta alternativa resulta la más estándar, lo que mejor cierra en costo–beneficio y lo que más se ve en obra”, señala.
Luego, está la opción que es similar, pero con doble vidriado hermético, DVH, lo que para la arquitecta representa un upgrade o un nivel importante. “Ahí cambia mucho el confort, en cuanto a la temperatura que se mantiene más templada en los días de mucho frío o incluso lo que tiene que ver con el ruido de la calle que disminuye considerablemente”, dice. “Con esto ya empezás a hablar de un espacio que podés usar todo el año, no solo cerrarlo”, advierte.

Por último, otro de los sistemas en tendencia es el balcón vidriado, sin perfiles verticales, que se pliegan. “Esto es más moderno, más estético, suma mucho desde lo visual, pero no es tan hermético como un sistema con carpintería tradicional y el costo ya es más elevado”, asegura Damiani.
Las ventajas de cada sistema
En cuanto a las ventajas de cada uno, sostiene que:
- el aluminio estándar es noble, funciona bien y es accesible
- el DVH es clave si uno quiere realmente ganar un ambiente
- los plegables son más una decisión de diseño y de experiencia del espacio
Damiani agrega que antes de decidirse por un cerramiento hay algunas cosas importantes a tener en cuenta: en primer lugar, el reglamento del edificio. “No todos permiten cerrar balcones o modificar fachada. Es necesario consultar con el consorcio en primera instancia”, asegura.
Otra cuestión a tener en cuenta es la altura y la exposición. “No es igual un segundo piso que un piso 15 con viento. Ahí el sistema tiene que responder mejor”, advierte. Y, por último, recomienda tener en cuenta el uso que se le va a dar porque no es lo mismo decir: “Lo cierro para usarlo cada tanto, que quiero sumar un ambiente al departamento”. Para la jefa de personalización de Spazios la respuesta a estas preguntas cambia totalmente la decisión. Asimismo destaca la calidad de ejecución, porque más allá del sistema elegido, si está mal resuelto el sellado luego aparecerán los problemas.
Los costos en cada opción
En cuanto a precios, el aluminio estándar tiene un valor entre $350.000 y $500.000 el metro cuadrado; la opción de alta prestación o DVH cuesta entre $500.000 y $750.000; y los sistemas plegables entre $650.000 y $900.000.
Sin embargo, muchas veces este no es el precio final, explica la experta, ya que se suele sumar obra complementaria para realmente integrar el espacio: nivelación de piso, cielorraso, eléctrica, incluso climatización. “Eso puede pesar bastante en el costo final, no es solo el cerramiento”, resume.

Los balcones
Para ejemplificar, un balcón de 6 m², con un cerramiento de aluminio con DVH, hoy puede estar en un rango de entre $3 millones y $4,5 millones solo en carpintería.
Si fuesen necesarias tareas para lograr una mejor integración —nivelar piso, sumar un cielorraso, resolver iluminación y algún tipo de climatización—, el costo total puede elevarse a entre $5 y $7 millones, dependiendo del nivel de terminación.
Las galerías

El cerramiento de las galerías merece un análisis aparte. Según Damiani, al ser un espacio más expuesto y en el que se busca integrar realmente al interior, las obras complementarias suelen ser casi imprescindibles.
“Entre piso, cielorraso, iluminación, posibles refuerzos estructurales y climatización, el costo total puede irse fácilmente a entre $10 millones y $15 millones, dependiendo del nivel de terminación”, detalla y agrega que la diferencia no está solo en cerrar, sino en cómo ese espacio se vuelve realmente habitable.
En el caso de los sistemas más abiertos o plegables, el valor del cerramiento puede ser similar o levemente superior. Sin embargo, no resuelve del todo el uso en invierno: entonces ahí la decisión se enfoca en el tipo de uso que se le quiera dar al espacio.

“Cuando el cerramiento está bien pensado, deja de ser un agregado y pasa a ser parte del hogar”, concluye la especialista.
- 1
La insólita razón por la que esta casa apareció de un día para el otro con un tiburón en el techo
2Cuáles son las casas que se venden en Mercado Libre por solo $18 millones
3Insólito: quién es la primera cantante en grabar un videoclip dentro del Palacio de Versalles
4Cuánto cuesta construir un quincho en abril 2026


