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Construcción, diseño, nuevas obras, más inversiones. Como una rueda que gira cada vez más aceleradamente, la expansión del mercado de inmuebles se revela como uno de los puntales del crecimiento económico. El tema, ya instalado entre los profesionales y el público, se abre como un abanico: nuevas facetas, otras herramientas, variedad de sistemas constructivos se intercalan a las propuestas más conservadoras para acaparar la mirada de una demanda que decide y se muda. O compra su segunda vivienda en algún rincón turístico de la Argentina.
La efervescencia del sector quedó en evidencia durante el Salón del Mercado Inmobiliario 2005, que organizó LA NACION: el resultado fue tan auspicioso que muchos empresarios ausentes en esta primera edición reservaron su lugar para el año próximo. No sólo de fechas se trata; ya comenzaron a enhebrar proyectos para lanzar precisamente durante los días en que se realice el próximo encuentro.
En otro ámbito igualmente dinámico, LA NACION auspició el XV Salón Náutico, que organizó el Cacel, realizado en el Centro de Exposiciones, en San Fernando, con más de un centenar de expositores y también allí miles de visitantes.
Al margen de los resultados, exitosos por cierto, en cada caso vale el esfuerzo de los empresarios por recuperar terreno en ámbitos muy golpeados durante la última crisis. Esta nueva oportunidad de afianzar la industria nacional en todas sus facetas ha sido en gran medida el motor que convocó a cientos de profesionales en cada sector.
Con el transcurrir de los días se plantea el balance de cada encuentro. Más allá de los propios logros, de la inversión individual o de los grupos, de las fortalezas y de los propósitos perfectibles, a todos les consta que estos desafíos abren la puerta a nuevos negocios y al mundo.
De hecho, tanto en el Real Estate como en la náutica se anuncian otros encuentros internacionales para debatir el futuro del sector y generar mayor producción para exportar embarcaciones. O ladrillos, con diseños made in Argentina.




