
La autora de la columna Desde el jardín dejó un legado tras su paso por LA NACION, donde colaboró por más de tres décadas. Reseña de su trayectoria
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Del otro lado de la verja las flores no lucen como antes; tampoco las plantas. Y hasta los coloridos picaflores extrañan su presencia cada mañana en el jardín de su casa de Haedo. Los lectores del suplemento Propiedades de LA NACION ya no podrán leer esa esperada columna, Desde el jardín . La desaparición de Cristina Bugatti deja un gran vacío, pero trasciende a través de su legado, presente en cada nota.
Desde siempre supo transmitir el amor por la botánica. Sus notas, que abundaban en información, abordaban todos los temas: desde el dato más sencillo para aprender básicamente los cuidados de una flor en la maceta de un balcón hasta los aspectos más complejos e intrincados de la botánica y del paisajismo que los transmitió con su pluma ágil, amena, certera, didáctica. Cada texto era una enseñanza -de hecho era docente y fue directora de una escuela- que abordó con dedicación y estilo inconfundibles.
Desde hacía más de 16 años colaboraba con el suplemento Countries (hoy integrado al suplemento Propiedades), devenida lectura obligada de miles de lectores, tan apasionados como su autora por las flores, las plantas, los árboles y ese mundo mágico que lo incorporó como parte de su vida.
Supo en sus textos enriquecerlos con citas históricas o literarias, con anécdotas y comentarios de especialistas, de científicos, ingenieros agrónomos o representantes de entidades vinculadas con el mundo de la botánica. Fue un privilegio para el suplemento Countries durante más de una década y media contar con sus inspiradores comentarios. Pensando en el lector, Cristina Bugatti se informaba permanentemente de las novedades que surgían en ese campo infinito de conocimiento. Sabía añadir a la información un consejo, un recuerdo. En sus columnas también solía hacer referencia a su infancia, a ese universo que compartió con su familia en el vivero de su padre, en Lincoln, donde despertó ese amor por el cuidado y la comprensión de la naturaleza, el respeto por la ciencia y la investigación. No faltaron incluso los comentarios de las plantas aliadas de la medicina. Y desde luego mucho, mucho más... En estos días estaba trabajando en la elaboración de un libro, donde quería resumir la información que publicó durante años.
Pero más allá de su legado, de su labor periodística, que comenzó hace más de tres décadas en este diario y que le permitió colaborar con el suplemento Infantil, luego Temas Cotidianos (con su columna Semillero ) y más tarde en el suplemento Arquitectura, más allá de su escritura está presente en el recuerdo su personalidad, tan cálida como sencilla: era una mujer de gran sensibilidad, simpática, alegre, serena, de trato amable y afectuoso. Dejó su impronta y se ganó el cariño y el respeto de todo quien la haya conocido. Hoy, con estas sencillas palabras, el equipo Propiedades le rinde un afectuoso homenaje. Su imagen vuelve como siempre carismática, sonriente, de buen humor, rodeada de sus afectos y de su querido jardín, donde las flores se han marchitado.




