
Al promediar el invierno suele sorprendernos el espectáculo de árboles en flor, y se trata, casi siempre, de plantas frutales, durazneros o ciruelos. Por fortuna, la jardinería ha producido versiones de aquellas especies, pero especialmente ornamentales, es decir, que han potenciado lo estético: su floración. Durazneros, ciruelos y manzanos son especies rústicas de fácil manejo que consideramos como heraldos de la primavera, ya que indican que la bella estación está cerca. El género malus nombra a los manzanos, ya que aquella pareja original de Adán y Eva trajo todos los males del mundo por comer el fruto prohibido que era la manzana, y aunque la especie humana ha realizado muchos actos de contrición, el nombre persiste.
Malus floribunda es el manzano de flor, un arbusto o pequeño árbol de follaje caduco y floración primaveral dispuesto en umbelas, de pimpollos rojos y flores abiertas, rosadas, que se transforman en pequeño frutos rojos, muy decorativos, que arquean las ramas con su peso. Este género tiene algunas variantes: Malus floribunda Liset con sus brotes terminales en rojo que varían al verde. Es un arbolito de ramaje compacto, abundante floración en rosado intenso que forma sus frutitos rojos. La variedad profusión tiene flores en rojo vinoso, perfumadas; la variedad leimoinei es muy ornamental por su follaje marrón bronceado, flores en rojo oscuro y frutitos púrpura. Todas se reproducen por injerto. La variedad péndula, cuya copa es aparasolada por sus ramas arqueadas hacia abajo, se injerta sobre un pie muy alto de Malus floribunda.
El género prunas alberga varias especies, como ciruelos, cerezos, guindos, que son muy ornamentales aun en sus especies frutales, así que pueden integrar parques o jardines. El Prunas pisardi o ciruelo japonés es popular y atractivo por su follaje púrpura y flores blancas, muy usado en el arbolado urbano. Presenta variantes con follajes en diferentes tonos. El prunas pérsica es el duraznero, y hay un prunas pérsica dúplex que es un pequeño árbol que produce abundantes flores dobles. Los hay en blanco, rojo, matizado y rosado. El Prunas serrulata es el cerezo de flor (admirado en el Jardín Japonés de Escobar) y lo hay en su variedad péndula, ya explicada.
Los pyrus son perales de jardín. El pyrus calleryana tiene porte columnar con abundante floración blanca en primavera. El pyrus comunis Beech Hill columnar, de floración blanca, se caracteriza porque su follaje enrojece en otoño. Y el pyrus salicifolia pendula tiene ramas arqueadas, largas hojas parecidas a las del sauce y abundante floración blanca. Todos se multiplican por injerto y nos deparan un rentrée primaveral lleno de encanto.






