Con las puertas cerradas, los empresarios advierten que la temporada de invierno es la última ficha que les queda; radiografía de un sector que lleva 15 meses sin actividad y trata de reconvertirse
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Los analistas económicos no dudan en afirmar que la pandemia castigó -en líneas generales- a casi todos los rubros de la economía nacional. Pero, sin dudas, uno de los más lastimados fue el turismo y la hospitalidad. Desde el inicio de la pandemia se cerraron 11.800 empresas hoteleras y gastronómicas en la Argentina y se perdieron 175.000 puestos de trabajo. Indudablemente, tras 15 meses de restricciones, el sector está atravesando una situación crítica. En los mejores casos, algunas empresas están logrando facturaciones mínimas; mientras que en la mayoría, es nula.
Desde la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra) no dudan en sentenciar que el rubro se encuentra ante la peor crisis de su historia. Y para ellos el panorama que se avecina no es muy alentador. En un contexto de restricciones que impiden que se active la demanda en la mayoría de las pymes del sector, los especialistas advierten que la situación podría empeorar.
“Con las fronteras cerradas y la circulación restringida, el sector hotelero nunca logró retornar a su actividad normal. A pesar de no poder trabajar y de no tener ingresos, las empresas del rubro deben mantener los puestos de trabajo, pagar impuestos y servicios, cuidar su estructura y, este año, se suma el pago de las cuotas de los créditos que debieron sacar en 2020 para no cerrar las puertas de los establecimientos”, explica Graciela Fresno, presidente de Fehgra. “Lamentablemente, el 90% de nuestros empresarios está endeudado. Los ingresos por ventas con delivery o take away son mínimos y no solventan los costos de mantener abierto cada uno de los espacios. Este año la asistencia del Estado es mínima. Por eso, solicitamos trabajar. Ninguna empresa puede seguir pagando sueldos, impuestos y servicios, sin ingresos. Necesitamos compensar la falta de asistencia con trabajo. Por ende, decimos que no es una opción para nosotros que esta nueva temporada de invierno se frustre. Muchas empresas esperan esta última oportunidad para evitar la quiebra”, agrega Fresno.
En este escenario, hay hoteles -especialmente los de alta gama- que intentan brindar servicios adicionales para atraer tanto a huéspedes habituales como a nuevos clientes. Algunos ofrecen sus instalaciones para organizar jornadas de trabajo, arrendando los espacios -durante el día- por tarifas accesibles. También están aquellos que dirigieron su oferta de servicios al denominado turismo corporativo.
Según Fresno, en estos tiempos pandémicos, los destinos cercanos son los más elegidos por los grupos familiares -para realizar pequeñas escapadas relacionadas con el ocio-. Pero cabe aclarar que el porcentaje que opta por este plan aún es mínimo, casi insignificante.
Las estadísticas que llegan de parte de la Fehgra no hacen más que asustar. En la actualidad, el turismo está prácticamente prohibido. Desde la entidad sostienen que, salvo -muy contadas- excepciones, los hoteles no están trabajando. “Durante 2020, en comparación con 2019, el sector alojamiento sufrió una caída del 68%, según datos del INDEC, que muestran claramente que se trata de uno de los sectores más afectados. La baja de la actividad de otros rubros es mucho menor. Tan sólo para poner un ejemplo podría mencionarse: construcción -23%; industria manufacturera -8%; agricultura y ganadería -7%; y comercio -5%. Si se considera la actividad turística en su conjunto, el turismo receptivo cayó 98% en los dos primeros meses de 2021, respecto al mismo período del año anterior; mientras que la cantidad de viajeros residentes hospedados en enero último fue un 44,7%, menos que en enero de 2020.
Por otra parte, “la participación del turismo en el PBI descendió del 6,5% en 2019 al 3,1% en 2020”, explica Fresno. “Claramente con este panorama no podemos seguir sosteniendo nuestras empresas ni los puestos de trabajo. Nos dicen que no se puede despedir personal; pero, sin trabajo, no podemos seguir haciéndonos cargo de los sueldos. El quiebre de nuestras empresas arrastra a toda la cadena de trabajadores y a todas las actividades relacionadas”, agrega.
Durante esta etapa se implementó el Programa de Recuperación Productiva (Repro) y se dispuso una línea de crédito específica para este sector; pero la situación es de extrema gravedad, y reclaman apoyos en sintonía con la dimensión de las pérdidas. El Repro II asiste a poco más de 45.000 trabajadores del sector, mientras que el ATP 2, que estuvo vigente hasta el 31 de diciembre de 2020, alcanzó a más de 180.000 empleados hoteleros y gastronómicos. “Necesitamos que los impuestos nacionales, provinciales o municipales sean condonados. Tenemos los hoteles cerrados y seguimos pagando los servicios”, explica la titular de Fehgra.
Las más fuertes cambian
Las compañías con más espalda son las que están logrando redefinir sus objetivos comerciales y comenzaron, desde hace un tiempo, a sumar nuevas ofertas de servicios. “Las marcas nacionales y globales que forman parte de nuestra comunidad de inversiones en turismo de Latinoamérica están potenciando y expandiendo sus negocios; incluso, en algunos casos, ampliando sus equipos”, comenta Ramiro Alem, co-founder & Managing Partner de Invertur.
Desde el grupo hotelero Accor, que cuenta con presencia en más de 100 países con sus distintas marcas, en la Argentina están creando campañas destinadas a conquistar a los locales y fomentar el turismo interno. “Los hoteles de nuestras cadenas que se mantuvieron abiertos -además de implementar los protocolos all safe- comenzaron a crear oportunidades de negocios como MGallery Palladio Hotel -que lanzó su delivery o Novotel Buenos Aires y que desarrolló el concepto room office: reconvertimos nuestras habitaciones en oficinas. La reconversión es uno de los grandes desafíos junto con los nuevos horizontes de negocios. Un ejemplo de ello es nuestra alianza con Faena. El objetivo, en este caso, es que Faena logre llegar a nuevos destinos como, por ejemplo, Dubai”, explica Luis Mirabelli, vicepresidente de Desarrollo para países hispánicos del grupo Accor.
Mirabelli afirma que la crisis no sólo es local y que esto obliga a seguir afinando el lápiz en búsqueda de oportunidades. “Nosotros vimos la oportunidad de mirar un nuevo servicio, el long stay, alquileres a largo plazo. Esta propuesta que busca satisfacer la demanda creciente de quienes anhelan estadías prolongadas pero sin un contrato anual. Este servicio ofrece la comodidad de sentirse como en casa: en una habitación de hotel acondicionada similar a un departamento monoambiente, con microondas o incluso cocinas de inducción. Esta alternativa no implica gastos comunes o pagos de servicios e incluye limpieza de la habitación una vez por semana y descuento de un 15% en restaurantes”, cuenta el hombre de Accor. Por el momento, en Argentina, los hoteles que lo están ofreciendo son Novotel Buenos Aires y Sofitel Buenos Aires Recoleta. En la actualidad la marca tiene abiertos 10 de sus 12 hoteles (uno de ellos funciona como residencia).
Para la cadena internacional Hilton, la pandemia no fue un motivo suficiente para entrar en pausa. Desde la marca continuaron con los procesos de expansión. “A pesar de la pandemia nunca dejamos de trabajar para el desarrollo de Hilton en la región. En el Caribe y Latinoamérica cerramos 2020 con más de 170 hoteles, distribuidos en 25 países y más 100 proyectos en diferentes etapas de diseño y construcción. En plena pandemia, en 2020 firmamos más de 30 nuevos proyectos, los que superan las 5300 habitaciones. Puntualmente, en Argentina tenemos nueve obras en diferentes etapas de desarrollo. La mayoría de ellas se inaugurará en 2022, salvo Hilton Garden Inn Santiago del Estero, que esperamos abrirlo este año”, cuenta Jorge Giannattasio, vicepresidente senior y jefe de operaciones para el Caribe y América Latina de Hilton.
Como resultado de la pandemia, la empresa creó nuevos protocolos de higiene y limpieza: Hilton Clean Stay y Hilton EventReady (que responden a los más altos estándares sanitarios). Asimismo se sumó a la tendencia workcation y lanzó Workspaces by Hilton, un servicio que permite a los huéspedes reservar habitaciones durante el día o varios días. Éstas cuentan con escritorios espaciosos, sillas ergonómicas y conexión wifi, con un entorno limpio, flexible y sin distracciones para trabajar a distancia, mantener la productividad y salir del ambiente hogareño para la realización de las actividades laborales. “A nivel regional, no sólo en la Argentina, la firma tiene 97% de los hoteles Hilton abiertos y funcionando, respetando -claro está-, en cada caso, las restricciones de los gobiernos locales”.
NH Hotel Group por su parte entendió que a la mayor crisis de la historia del sector había que atacarla por múltiples frentes. Haciendo caso al dicho “a grandes males, grandes remedios”, la firma de la hospitalidad desplegó un amplio y variado abanico de alternativas. “Ideamos un plan con muchas aristas. Así fue que blindamos la caja -reduciendo los gastos a la mitad y refinanciado la deuda hasta 2023- e implementamos un modelo flexible de aperturas en el que alcanzando pequeñas ocupaciones se puede rozar el umbral de rentabilidad. Además, trabajamos en una estricta estrategia capaz de preservar la liquidez y controlar el gasto. Inyectamos una inversión de capital de €100 millones de nuestro accionista mayoritario -Minor International- a través de un préstamo convertible en acciones que se capitalizará mediante una ampliación monetaria para todos los accionistas. La implementación de todos estos mecanismos nos permiten resistir mejor este presente”, explica Christian José Daghelinckx, managing Director América de NH Hotel Group. Pero esto no fue lo único que cambió el grupo hotelero. Durante este tiempo, NH adaptó muchas habitaciones en sus complejos para ofrecer el servicio de room office; además, implementaron el concepto de pet friendly.
En lo concerniente a los avances tecnológicos, sumaron Mobile Guest Experience, una plataforma diseñada especialmente para ser utilizada por los huéspedes desde cualquiera de sus dispositivos móviles, y que le permite agilizar y realizar trámites en el hotel sin necesidad de entrar en contacto con el personal. En la Argentina, la marca tiene abierto casi el 50% de sus hoteles y cada uno de ellos está trabajando ocupaciones que rondan el 30%.
Alberto Albamonte, presidente del Grupo Hotelero Albamonte (representante de Howard Johnson y Days Inn, en la Argentina), sostiene que fruto de la pandemia los daños para la compañía han sido incalculables. Actualmente cuentan con 20 hoteles abiertos, es decir el 50% de su cartera. “Estos momentos resultan críticos para muchas marcas del sector. Dadas las circunstancias, hubo hoteles que han aprovechado para reconvertirse comercialmente con la finalidad de ofrecer nuevas propuestas. En nuestro caso, optamos por mejorar tanto la infraestructura de los hoteles como la calidad de sus servicios”, comenta Albamonte quien -a pesar del complicado escenario- prevé nuevas aperturas. “Pese a todo, seguimos apostando por el sector. Tenemos previsto para este año la inauguración de 10 nuevos hoteles”. Según el empresario en situaciones críticas como las actuales lo que debe primar es la claridad y el buen tino. “Es fundamental contar con reglas de juego claras y con directrices que tengan un mínimo de racionalidad. Algo que hoy, lamentablemente, brilla por su ausencia”, relata.
Lo que viene
A futuro, los analistas, esperan la llegada del rebote. Ése será el momento en el que se experimentará la verdadera reconversión. que se dará para potenciar la propuesta de valor y servicio de los hoteles independientes y llegará a partir del aporte, gestión profesional de las cadenas y operadores hoteleros nacionales, regionales y globales. Sin duda, el centro del cambio será la transformación que les permita ser más eficientes, y adaptar las instalaciones a los nuevos perfiles de la demanda pospandemia. Más allá de la situación que vivió la industria en 2020, y sigue sufriendo en este 2021, las perspectivas de recuperación y de regeneración, a partir de los nuevos paradigmas de consumo que dejará la pandemia son muy buenas (viajes de cercanía, búsqueda de naturaleza, destinos sustentables tanto urbanos como rurales, el paso de la oficina a trabajar remoto desde casa y a trabajar a distancia desde cualquier lugar), y se ven reflejadas en el humor y el ánimo de los inversores del rubro. Hoy se siente un buen clima en áreas como el alquiler temporario y en la propiedad vacacional, los cruceros de expedición y las nuevas tendencias de alojamiento como el glamping.
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