
Tras once años de inactividad volvió a funcionar el Gran Rivadavia; la obra demandó $ 10 millones
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Ayer, después de más de once años de inactividad, el tradicional cine-teatro Gran Rivadavia (al 8600 de la Avda. Rivadavia) reabrió sus puertas con un show del conocido dúo musical Pimpinela.
El barrio esperó esta reapertura del Gran Rivadavia con la misma expectación que cuando en 1949 comenzó a escribir su historia, su larga y rica trayectoria. "Estoy emocionada –decía Teresa, una vecina que nació y pasó toda su vida en Floresta–, aquí vi mi primera película; en torno de este cine me emocioné, me reí con mis amigas de la infancia y luego vine con hijos. Ahora podré disfrutarlo con mis nietos", comentó entre sonrisas. Y no es para menos: con esta apertura, los barrios de Floresta, Villa Luro y Vélez Sarsfield parecen haber recuperado un poco de su memoria sociocultural.
Pero desde su cierre mucha fue el agua que pasó debajo del puente hasta llegar a este luminoso presente de este edificio de estilo racionalista y majestuoso, que lleva el sello del arquitecto Alberto Prebisch, que entre sus pergaminos cuenta nada más y nada menos que la edificación del Obelisco porteño. El inmueble –que se encuentra próximo a cumplir 66 años (el 12 del mayo)– se inspiró en el tradicional teatro Gran Rex, uno de los íconos de la avenida Corrientes. "Este proceso tuvo dos partes, primero los vecinos se juntaron y luego de mucho trabajo y esfuerzo evitaron la venta y demolición de este lugar, haciendo que la Legislatura porteña lo declarara edificio de patrimonio histórico y de interés cultural, haciendo que sólo se pudiese usar este espacio como cine o teatro. Esto logró salvarlo, pero a la vez limitó mucho su refuncionalización. Es decir, este fue un factor determinante para que el Gran Rivadavia esté tanto tiempo cerrado", explicó Ezequiel Minoyetti, socio de Gran Rivadavia SA, grupo inversor que volvió a la vida ese espacio cultural.
Y agregó: "Vinimos nosotros y como somos unos locos dijimos compremos este lugar. Y nos lanzamos a esta aventura. La verdad que el teatro Gran Rivadavia SA es un grupo integrado por varios socios, de los cuales uno es una productora de espectáculos que está acostumbrada a producir espectáculos en el Gran Rex o Luna Park, por ejemplo, es decir, que sabemos qué potencial puede tener este lugar, como teatro".
Según Minoyetti, los cines de barrio son un negocio poco rentable, y así lo explica: "Lo que pasó con estas salas es que quedaron fuera de moda. La gente ahora va a ver films a los shopping, busca salas más chicas y lugares donde tengan sectores de comidas y espacios donde dejar el automóvil. Y hasta por ahí mientras sus hijos ven una película para chicos, el padre y la madre ven otra propuesta cinematográfica al lado. Hoy así está planteado este negocio, por eso un cine solo ya no es redituable".
Y agregó: "Por eso nosotros, en este espacio, apuntamos más al teatro y los recitales, aunque a pesar de ello tenemos previsto hacer algún convenio con el Incaa para traer alguna película de cine nacional, pero nuestro fuerte son los shows musicales tanto nacionales como internacionales o teatrales".
El proyecto está apuntado al público de la zona oeste tanto de la Capital Federal como del Gran Buenos Aires. "Esta es una propuesta no muy habitual. Si bien está alejado de lo que es el circuito de la calle Corrientes, lo que tiene de bueno es que por esta parte no hay oferta cultural de este tipo; además también hay mucha gente que le da fiaca ir hasta el centro, pero que necesita propuestas de calidad", afirmó Minoyetti. Los trabajos de puesta en valor, que se extendieron por casi 16 meses y que demandaron una inversión que rondó los 10 millones de pesos, constaron de la refacción de la paradigmática e icónica fachada original, el hall de entrada, los baños y las butacas (1500 en total). Además se realizó un tratamiento acústico de la sala, un nuevo escenario y la parrilla teatral, aire acondicionado, sistema antiincendio, los nuevos camarines, entre otros.
"Los trabajos fueron más complicados de lo previsto, ya que paso a paso nos encontrábamos con nuevos inconvenientes. Por ejemplo se levantaron todas las butacas y se restauraron hasta volver a su aspecto original. Luego se llevó una excavadora a la sala y se realizó un pozo gigante en el medio para poder construir un sótano donde actualmente se encuentran cuatro camarines, toda la parte eléctrica y el ingreso al escenario. A la hora de construir el nuevo piso de la sala y teniendo en cuenta que el escenario se utilizará para obras de teatro y espectáculos musicales debíamos generar otra pendiente, con una diferencia desde la primera hasta las últimas filas de 60 centímetros. Para que no pase el sonido a las viviendas de los vecinos hicimos una pared acústica de piso a techo de punta a punta de la sala formada por varias capas de neoprene y tres de durlock.
"El escenario lo demolimos todo y lo volvimos a construir según nuestras necesidades, por lo cual le dimos más profundidad y altura", afirmó Minoyetti.
Y concluyó: "Los problemas que los cines tienen a diferencia de los teatros son de hombros, es decir, no se pueden ocultar cosas a los costados. La magia del teatro llega cuando se baja el telón y se introducen por allí las escenografías. Para solucionar este inconveniente hicimos esos portalones que me permiten tapar las escaleras que suben al escenario y esto posibilita ganar centímetros valiosos para muchas obras. Acá no escatimamos ni un peso. La idea era hacer un teatro de primera ya que la gente y nosotros nos lo merecemos".
Una lucha de la vecindad
El tradicional cine-teatro Gran Rivadavia, que supo brillar en las décadas del 50, 60 y 70, y que fue centro cultural de los barrios Floresta, Vélez Sarsfield y Villa Luro hasta 2004 (momento en el cual cerró sus puertas por tiempo indeterminado), fue salvado de la venta y la demolición del inmueble por la movilización de los vecinos y gracias a la Asociación Civil Salvar a Floresta.
Semejante trabajo permitió que la Legislatura porteña declarara al lugar como patrimonio histórico y de interés cultural preservándolo de posibles transformaciones edilicias.




