
Por Jorge M. GenoudPara LA NACION
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Cuando un caballo vive en un box, hay que brindarle una serie de cuidados; uno de ellos es lograr que el piso donde se encuentra apoyado su peso corporal la mayor parte del día le proporcione bienestar y comodidad. Para cumplir con ese propósito se lo cubre con un elemento llamado cama, que debe reunir varias cualidades y precisa un correcto mantenimiento para poder transformar un piso duro en un lugar acolchado, mullido, seco, cálido y absorbente.
Para cumplir con su objetivo la cama de los caballos debe poseer una serie de condiciones, por ejemplo ser confortable, saludable, atóxica, absorbente, de fácil limpieza, no desteñir o producir manchas en el pelaje, tener disponibilidad, precio conveniente, no contar con cuerpos extraños que lesionen al caballo, etcétera.
Existen diferentes tipos de camas dotadas de virtudes y defectos variables, como pajas de cereales (avena, cebada y trigo), viruta de madera, heno, arena, cáscara de arroz o maní, y también otros elementos, como papel o goma.
Cuando se utilizan ciertas camas suelen observarse algunas dolencias en el aparato respiratorio, debido a que el animal inhala el polvo existente en aquéllas o a la presencia de sustancias irritantes que desencadenan procesos alérgicos, como la obstrucción de las vías aéreas, inflamación de los bronquios, tos, aumento de las secreciones, etcétera.
La cantidad de cama que se coloca en el piso debe tener el suficiente espesor para permitir el descanso y evitar contusiones cuando el caballo se acuesta. De esa forma se evitarán inflamaciones en las bolsas sinoviales (llamadas bursitis) localizadas en carpos, codos y garrones. Cuando la cama tiene poca capacidad de absorción de orina y falta eliminar las partes sucias con materia fecal, se presentan contratiempos estrechamente relacionados con la contaminación de las heridas y con problemas de salud en los pies. En los cascos (ranilla) de animales que han permanecido un tiempo prolongado en camas sucias pueden presentarse procesos infecciosos con un característico olor pútrido. Por idéntica razón se producen eccemas en la parte posterior de las falanges, causantes de inflamación y claudicación del miembro afectado.
La ingestión de la cama es otro proceso que afecta de manera diversa la salud de los caballos.
Para proteger la salud de los equinos se efectúa la limpieza diaria de la cama, se separan las partes húmedas y además la materia fecal. Es conveniente remover la cama por completo, asegurando de esta manera el retiro de todas las partes mojadas o sucias, y además permitir la ventilación del piso. Se añadirá una capa de cama limpia sobre la existente para completar la que fue retirada, aunque también debe tenerse en cuenta su periódica renovación total.
Cuando se realiza la limpieza diaria del box, es muy importante observar las características o anormalidades que muestra la cama en ese momento y constatar posibles alteraciones como la presencia de alimento, materia fecal y orina anormal, etcétera.
El autor es asesor veterinario de equinos de la Sociedad Rural Argentina




