
Arte, arquitectura, decoración, moda y famosos en este viejo barrio fabril que, en plenametamorfosis, ya es eje de la movida cultural. Al oeste del Biscayne Boulevard, con la sofisticación de un SoHo
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Son las ocho de la noche de un jueves de verano en el Miami Design District. En la calle, más de 2000 personas de todas edades y colores caminan de un lado para otro mientras un DJ toca música en una esquina. Se cruzan e intercambian palabras, tragos de Bacardi y risas. Entran y salen de los negocios. ¿Un recital? ¿Una manifestación callejera? No, se trata del Art & Design Night, vernissage a cielo abierto organizado los segundos jueves de cada mes por las galerías de arte del Miami Design District. Al oeste del Biscayne Boulevard, entre las calles NE 36 y NE 42, este barrio es, ahora, eje de la movida cultural: 150 negocios de muebles y decoración, galerías, showrooms, restaurantes y bares; 38 oficinas de arquitectos y diseñadores; y la sede del Latin Recording Academy of Arts and Sciences, que administra los Grammy Latinos. Todo, desparramado a lo largo de 18 manzanas, a cinco minutos del Downtown y a cinco cuadras del mar.
"Esta es una excelente oportunidad para acercarse al arte. Es una noche diferente. Acá me encuentro con mis amigos que trabajan en galerías y museos. Además, siempre hay sorpresas agradables, como la música de los warehouses (ex depósitos), que esta noche abrieron sus puertas para que podamos ver muebles y artículos de decoración –cuenta Sofía Bullrich, de 24 años, licenciada en Historia del Arte de la Universidad de Palermo, que después de ganar una beca para estudiar en la New York University se instaló en Miami, donde trabaja en la revista ArtNexus–. Todavía son contadas las exhibiciones con nivel alto, pero las hay. Las propuestas están y los medios como ArtNexus y New Times son excelentes filtros de información."
"Everybody is in love with Miami", le comenta una chica a su amiga, mientras avanzan hacia la Kevin Bruk Gallery, una de las más renombradas del distrito, en el 3900 NE 1st Ave. Allí las muestras se renuevan cada dos meses y esta noche es el happening de las fotografías del artista Carlos Motta y de las pinturas de Jon Pestoni.
"Hay varios artistas que se destacan en estas galerías, aunque la etiqueta de arte latinoamericano está en un período de transición porque estamos inmersos en un mundo globalizado", apunta María Bonta de la Pezuela, vicepresidenta de Sotheby’s Miami. ¿Algunos nombres importantes? "Hernán Bas, Naomi Fisher, Roberto Behar y Rosario Marquardt, y Yoshimoto Nara."
Rescate programado
Pero si hay alguien que bate el récord de enamoramiento con Miami es Craig Robins, un hombre que nació y creció aquí, coleccionista de arte, que hace veinte años empezó a recuperar el distrito art déco de South Beach, y que hace diez planificó su propio distrito de arte y diseño, el Design District. Un "laboratorio creativo", según sus palabras.
El barrio que promete convertirse en el Soho tropical no es producto de la casualidad ni del surgimiento espontáneo de negocios y galerías, sino más bien de las inversiones millonarias que Dacra, la empresa de Real Estate de Robins, realizó en una zona moribunda de Miami.
La metamorfosis fue producto de una saga de gestos arquitectónicos que la compañía encomendó a un equipo de arquitectos de Nueva York, entre ellos Terence Riley y Walter Chatham: el reciclaje de algunos edificios de los años 20, que fueron convertidos en lofts espaciosos, y la construcción de nuevas estructuras. Estos espacios fueron ocupados por firmas de primer nivel y galerías de arte.
Hoy, Dacra tiene 35 propiedades con un total de 50.000 metros cuadrados de superficie, aunque planea sumar otros tantos, cifras que transforman a Robins en el principal landlord del distrito.
¿Hacía falta algo más? Sí, transformar la zona en un museo al aire libre. Para lograr su nuevo sueño, Robins contrató a Roberto Behar y Rosario Marquardt, dos arquitectos argentinos residentes en Miami, cuya obra más célebre, The Living Room –un sillón y dos lámparas enormes, enmarcadas entre un par de paredes que parecen tocar las nubes– se convirtió en emblema del Design District, mil y una veces fotografiado en diarios y revistas de Italia, Austria, Inglaterra, Bélgica y Estados Unidos. Además, dos megatelas del artista cubano José Bedia cuelgan de la espalda del Buick Bulding, en la intersección de la NE 39 calle con la NE 2nd. Ave.
En esta síntesis de arte, diseño y arquitectura suelen renovar el look de sus casas celebridades como Jennifer Lopez, Silvester Stallone, Cher, Elton John y Michael Jackson, habitualmente en compañía de sus propios diseñadores de interiores. "Muchas productoras de cine y televisión vienen a grabar escenas y avisos publicitarios al distrito. Hace poco estuvo la compañía de Britney Spears haciendo un video", explica John Protomaster, presidente de la Cámara de Comercio del Design District (Middma) y socio principal de Protomaster & Company, tienda que reúne antigüedades asiáticas y muebles de colecciones modernas.
Para tentarse
En el circuito de la decoración se exhiben muebles de líneas étnicas (Morocco Interiors), contemporáneas (Kartell, Via Solferino) y modernas (Knoll, Luminaire). También, antigüedades, como en French Antiques, y todo eso y mucho más en el incandescente showroom de acero y vidrio de 2500 metros cuadrados de Holly Hunt, donde antes funcionaba una fábrica de edredones.
El mejor diseño italiano se encuentra dentro del Buena Vista Building, en Campaniello, "el Missoni de los muebles" según define Franco Tripepi, manager del local. Se destacan una mesa de comedor rectangular de la línea Saporiti, con tapa formada por diez cuadrados de vidrio de diferentes colores –naranja, aqua, púrpura, amarillo, colorado– unidos por barras de aluminio (12.500 dólares) y un sillón colorado y espumoso con agujeros tipo queso gruyère que combina líneas rectas y curvas (2800). Unos metros más allá, en Forecast, llama la atención una chaise longe lanuda en blanco y negro, diseñada por Hans Wegner en el año 50. También hay vasijas de madera de Philip Moulthrop (de 2050 a 10.000) y una mesa de vidrio y acero llamada Flor, obra de tres arquitectos argentinos (Brukman, Chechik y Cravello).
"Tenemos iconos del posdéco junto a muebles originales de diseñadores y arquitectos contemporáneos", apunta Jonathan Day, propietario del local.
Y hay más: alfombras persas y tibetanas en Advanced Trading, complementos para baños en Waterworks, baldosas de mosaico y de mármol en Fantini Mosaici, y muebles y accesorios de cocina flexibles y modulares que combinan acero, madera y vidrio en Bulthaup.
Los sales se hacen durante los primeros fines de semana de febrero y de octubre, con rebajas en serio, de hasta el 60%, dependiendo del local.
Casi en el cruce de la calle 39 con North Miami Avenue se llega a Always Flowers and Events, una pequeña casa de techo bajo y paredes grisáceas totalmente invadidas por enredaderas y rodeada por un jardín lleno de macetas con variedad de verdes exóticos y flores. Entre otras, calas, orquídeas, liliums y girasoles.
Un estilo de vida
A la vuelta de la esquina, la NE 40 calle concentra las dos paradas gastronómicas más movidas del área, The District – sobresale su menú de tapas de calamares, pollo o mejillones, que cuestan entre 3 y 9 dólares cada una– y, cruzando la calle, Grass, donde se reúne la movida más hip de Miami para comer y bailar en un espacio abierto al cielo.
El Design District está pensado para caminar: las veredas tienen acacias y palmeras; las cuadras son cortas, y aquella que no era suficientemente corta se está acortando este verano mediante la apertura de una nueva arteria que abrirá el paso hacia la Oak Plaza, en alusión a dos robles de 150 años que han sido testigos de tanto crecimiento. Y según dicta la planificación urbana, que bien planificada está, esta plaza de piedra caliza se convertirá en el corazón del distrito.
Las veredas doblan hacia pasajes escondidos entre el verde de los árboles para detenerse en algún café, los edificios se conectan entre sí mediante pasillos remotos –por ejemplo, el que une el local de Holly Hunt con el edificio Buick–, los interiores de los edificios dibujan laberintos poblados de galerías de arte invisibles desde la calle.
En el backstage de este esfuerzo creativo, Robins y su team de arquitectos y planificadores intentan sumar el ingrediente residencial al distrito. Artistas, arquitectos, músicos, diseñadores de moda y de muebles conformarían el perfil ideal del habitante de Robinlandia. ¿Las ventajas? Un lifestyle en contacto con lo hip y cool de Miami, en pleno proceso de convertirse en referente internacional. Para eso, en el 90 de la calle 41 se están levantando los 18 pisos del edificio Aria, diseñado por el arquitecto Chad Oppenheim, gurú del minimalismo.
Unas cuadras más hacia el Sur, Developers LLC está construyendo lo que será el eje del Wynwood Art District: Midtown Miami, miniciudad de 22 hectáreas que tendrá varios edificios de departamentos, un hotel de 180 habitaciones y numerosos negocios comerciales.
La opción para vivir en el Design District también puede parecerse a la que eligió la arquitecta Alison Spear. La responsable de darle el look al local de Holly Hunt compró una ex fábrica de corbatas en la NE Miami Court, a la que le pintó el frente de color plateado, abrió ventanas y una claraboya para dejar entrar la luz natural, plantó palmeras y la transformó en su estudio taller. Everybody with Miami (District).
Tribus, tragos y domingo relajado
The District es uno de los restaurantes top del Miami Design District., con clientela variopinta, según Leo, su barman: de día, gente de negocios; los jueves por la noche, onda arty, hip, trendy y algo punk, y personajes de South Beach los viernes. Toman Grey Goose Vodka y el Johnnie Walker Black Label Scotch, y champagne, Bacardi, Scotch, Rum.
El menú es variado (el plato más caro cuesta 23 dólares) e incluye tarta de cangrejos, aunque desde las 12 p.m., las estrellas son las tapas (de 3 a 9 dólares). Los domingos hay brunch entre las 11 y las 4 p.m.: para leer los diarios después de bailarse todo la noche del sábado.
Tapeo secreto
Aquí, una receta para iniciados, la de las Night Bites, en buen castizo, tapas a la manera The District. Son las Buttermilk soaked chiken wings, alas de pollo remojadas en buttermilk, una mezcla de leche y crema.
Ingredientes para 24 alas de pollo
2 tazas de buttermilk
1 taza de salsa picante
Sal a gusto
24 alas de pollo
- Mezclar el buttermilk, la salsa y la sal. Marinar las alas de pollo durante una hora. Luego, pasarlas por harina. Calentar aceite en la sartén y colocar las alas de pollo hasta que estén hechas, aproximadamente 7 minutos. Retirar y comer caliente.
Living argentino
En la esquina de North Miami Avenue y la NE 39 calle del Miami Design District, una hilarante puesta en escena hace sentir liliputiense a cualquiera: dos paredes de un living gigante de 14 metros de altura empapeladas con flores rosadas, un sillón colorado, una lámpara a cada lado y una ventana abierta al cielo. Ah, y cortinas de voile. Sus autores son Roberto Behar y Rosario Marquardt, matrimonio argentino de arquitectos y artistas residente en Miami.
"The Living Room es una metáfora de Miami, ciudad con gran potencial, que a pesar de tener 100 años todavía busca su identidad. Acá podemos imaginar cosas y concretarlas porque la ciudad necesita de este tipo de obra", explica Behar. En tanto, Marquardt agrega: "Se trata de dar vuelta hacia afuera un edificio de la ciudad, porque, además, el Living representa una casa abierta a todos los que quieran entrar, como Miami. Aquí, el 75% de la gente proviene de otro lugar, hasta el norteamericano se siente extranjero. Y Miami es la capital de este mundo nuevo".
Este living es resultado del desafío que les planteó Craig Robins al pedirles que imaginaran una obra pública para el Miami Design District. Para ese entonces ya era famosa la obra An M for Miami, gigantesca letra M colorada, de 15 metros de altura, instalada en la entrada de la estación de metro del Downtown, construida en 1996 para celebrar el centenario de Miami. "Cualquiera se puede reconocer en esa M: m de metro, m de Miami, M de México, M de María o m de mamá", bromea Behar, fanático de Racing.
Primero vendrían las dos telas enormes colgadas del Buick Building y, después, en 2001, el gran salto: la construcción de The Living Room. "Craig quiere una ciudad donde todos puedan disfrutar del arte. Es muy difícil encontrar un developer que también tenga una visión artística, pero él la tiene. Para cualquier proyecto se necesita un sponsor, alguien que pueda hacer suyas tus ideas. A Craig hay que sacarle el sombrero", admiten.
El que no se saca nunca el sombrero es Roberto, que se pasea con él por el mundo. Quizá para ganarle unos centímetros a Rosario, muy alta, muy flaca. Ellos mismos parecen salidos de un cuento fuera de escala.
El dúo considera que Miami está atravesando un proceso creativo parecido al de Nueva York en los años 30. "Miami es un laboratorio de ideas. En Nueva York está todo hecho y acá, todo por hacerse", aclara Marquardt.
¿Y la Argentina? "Después de recibirnos de arquitectos en la Universidad Nacional de Rosario fuimos a estudiar a Nueva York y terminamos viviendo en Miami. No volvimos porque una vez que te vas de tu lugar vos cambiás y tu país cambia. Es que el mundo también cambió: hoy se trata de estar acá, pero de estar allá también. La idea de vivir en Miami es el viaje, desde acá podemos ir a todas partes", dice Roberto.
En otra esquina, pero de South Beach, en su casa-estudio, su obra llegó al jardín. ¡Qué lindas flores tiene este árbol! ¿Cómo se llama? "El árbol es una poinciana y las flores son silk flowers", dice Rosario. ¿Las flores son de mentira, entonces? "Sí, el nombre de esta pieza es The Wishing Tree y la hemos realizado en diferentes árboles. En simples palabras, es un árbol que no deja de florecer e integra una serie de trabajos que llamamos Household Items for the Pursue of Happiness. Algo así como ítem domésticos para la felicidad."





