Lo que hay que saber si trabajamos desde casa: los sí o sí en el diseño del espacio que harán la diferencia
4 minutos de lectura'

El espacio que habitamos influye permanentemente en cómo nos sentimos, cómo nos concentramos y cómo desarrollamos nuestras actividades. Para Justina Leone, socia fundadora de Leone Loray, esto se vuelve todavía más relevante cuando trabajamos desde casa, porque la vivienda deja de ser únicamente un lugar de descanso y pasa a incorporar también una función laboral.
“Desde la neuroarquitectura entendemos que determinadas características del ambiente, como la luz, el ruido, la temperatura, las visuales, la distribución o incluso nuestra posibilidad de controlar esas condiciones, pueden favorecer la concentración y el bienestar o, por el contrario, generar distracciones, fatiga y estrés”, explica.
Para la fundadora de Leone Loray una casa bien diseñada tiene que acompañar las distintas actividades de quienes la habitan. “No se trata simplemente de incorporar un escritorio, sino de entender dónde se trabaja, durante cuánto tiempo, de qué manera y qué necesita esa persona para funcionar mejor. Esa lógica está alineada con la metodología del estudio, que parte de comprender las rutinas y la forma de habitar de cada cliente antes de tomar decisiones de diseño”, asegura.

Y explica que la importancia de analizar esto reside en ser conscientes de que nuestro cerebro está recibiendo información del entorno de manera constante. “Aunque no seamos conscientes de cada estímulo, la iluminación, los sonidos, la temperatura, las interrupciones visuales o la calidad del aire forman parte de las condiciones en las que desarrollamos una tarea”, añade.
“Cuando el entorno exige que constantemente filtremos ruidos, adaptemos la vista a una mala iluminación o trabajemos en una temperatura incómoda, parte de nuestra atención se destina a gestionar esas condiciones”, advierte. Y reconoce que, en cambio, un espacio confortable y coherente con la actividad que realizamos puede reducir esas interferencias y facilitar períodos de concentración más sostenidos. Asimismo, detalla que la investigación sobre calidad ambiental interior identifica particularmente al confort térmico, la calidad del aire, la iluminación y la acústica como variables vinculadas con el desempeño en espacios de trabajo.
“Por eso, para nosotros, el diseño no es solamente aquello que vemos, sino que es también aquello que experimentamos”, cuenta.
Entre los principales factores a tener en cuenta están:
- la iluminación natural y artificial
- el confort acústico
- la temperatura
- la ventilación y calidad del aire
- las proporciones del espacio
- las visuales
- el contacto con elementos naturales
- los materiales
- la organización
- la posibilidad de tener cierto control sobre el ambiente
También entra en juego algo que para Leone es fundamental: la relación entre espacio y usuario. “No existe una única configuración ideal para todo el mundo. Una persona que necesita ocho horas de concentración individual tiene necesidades diferentes a alguien que pasa gran parte de su jornada en videollamadas o a una familia en la que dos personas trabajan simultáneamente desde la casa”, detalla. Por eso cada proyecto debe partir de entender las rutinas antes de definir los ambientes.

En cuanto al diseño de los espacios, la primera recomendación que hace es no pensar el home office como un espacio residual. “Si trabajar desde casa forma parte de nuestra vida cotidiana, debería incorporarse al programa arquitectónico desde el comienzo”, sostiene y considera que una casa debería diseñarse alrededor de la vida que sucede dentro de ella.
“Si hoy trabajar desde casa es parte de esa vida, la arquitectura tiene la posibilidad de generar las condiciones para que esa actividad sea más confortable, eficiente y sostenible en el tiempo. El objetivo no es convertir la vivienda en una oficina, sino lograr que pueda contener ambas dimensiones sin que una invada permanentemente a la otra”, añade. “La neuroarquitectura nos recuerda que los espacios no son neutrales: pueden acompañar nuestras rutinas, favorecer nuestra concentración y mejorar la manera en la que vivimos y trabajamos”, finaliza.
Diseño para home office
- Buena iluminación natural, pero controlando reflejos y deslumbramientos sobre las pantallas.
- Aislamiento acústico, especialmente respecto de los espacios sociales de la casa.
- Ventilación y confort térmico, porque la temperatura y la calidad del aire tienen una relación directa con el confort durante períodos prolongados de trabajo.
- Visuales agradables y cierta conexión con el exterior o la naturaleza, evitando al mismo tiempo excesivos estímulos visuales.
- Una iluminación artificial diseñada por capas que permita adaptarse a distintos momentos del día y tipos de tarea.
- Orden visual y espacios de guardado para reducir la cantidad de información presente permanentemente en el campo visual.
- Ergonomía y proporciones adecuadas, pensando escritorio, asiento, circulación y distancia de trabajo como una composición integral.
- Separar, cuando sea posible, el espacio de trabajo del espacio de descanso, incluso si esa separación se produce mediante recursos arquitectónicos sutiles.
- 1
2Síndrome del “comprador arrepentido”: por qué tanta gente quiere vender su propiedad al año de comprarla
3“Yo pagaba el agua que consumían”: la historia del edificio usurpado por más de 100 okupas extranjeros en Núñez durante 20 años
4Alquileres: cuánto suben los precios según los distintos métodos en septiembre 2026
