
Por Cristina L. de Bugatti
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En la Autopista del Oeste se observa la tarea de forestación que se está realizando y, pese a que los trabajos están en ejecución y los árboles son aún pequeños, se nota un agradable cambio. La mayoría de ellos son álamos piramidales, plantados adyacentes al cerco que limita la ruta con la calle lateral, y próximos entre sí a casi menos de un metro, con lo cual formarán una cortina que atenuará la polución y los ruidos producidos por el intenso tránsito. Hacia el interior de la ruta, sobre la banquina, hay otras especies.
Los álamos Populus son originarios del hemisferio norte y, según la leyenda, su nombre alude a que las hojas están insertadas de tal manera en el pecíolo que cualquier brisa las hace temblar y parecen los pañuelos con que el pueblo (populus) saludaba a los vencedores en las lides deportivas. Son plantas dioicas tienen las flores masculinas y femeninas en pies separados, y su reproducción por semilla se usa sólo para obtener nuevos híbridos. En cambio se utiliza la reproducción agámica por medios de estacas, ya que pueden plantarse hasta estacones gruesos y de 2 metros, logrando así, en un año, un árbol formado.
El álamo piramidal o P. nigra, o P. chileno, o P. italica, etcétera, de follaje caduco o semipersistente tiene porte columnar, ramas cortas pegadas al tronco y adquiere gran desarrollo donde hay agua al alcance de sus raíces, como en los bordes de las acequias. Además de su valor económico y estético no emite raíces gemíferas.
El álamo plateado -Populus alba y Populus canescens- de Europa y Asia es un hermoso árbol cuyas hojas tienen anverso verdoso, amarillento o gris; el reverso está cubierto de densa pelusa (tomento-blanco plateado) los que produce un bello efecto, cuando las mueve el viento. El limitante para su cultivo es la producción de abundantes raíces gemíferas, hasta varios metros a su alrededor, y la proliferación de hijuelos.
El álamo de la Carolina es de gran porte y uno de los más cultivados entre nosotros. Fuera de las ciudades es frecuente ver casitas aisladas, custodiadas por este enorme árbol. Su exclusiva reproducción agámica ha hecho que todos los ejemplares del país sean masculinos.
La nota sólo se asoma al gran mundo del álamo, bello, útil, buen amigo en medios rurales o urbanos, y de gran gravitación en nuestra economía.





