Por Cristina L. de Bugatti Para LA NACION
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Dada la gran extensión de nuestro país, sus diferentes suelos y climas, es también enorme la diversidad de plantas que la pueblan. De manera que su flora nativa no tiene características únicas, sino muy variadas, y respondiendo a las condiciones de cada lugar. En el Jardín Botánico de la ciudad de Buenos Aires se presentó una exposición de retratos, agrupados bajo el título de Flora Nativa, que exhibe especies de diferentes regiones del país, tomados por la ingeniera agrónoma Florencia Cesio. Son imágenes que exaltan la belleza, a veces escondida, de esas flores, más el aporte didáctico que significa su identificación, reconocimiento, lugar donde se la retrató y la breve descripción que las acompaña.
Nuestra flora ha despertado la inquietud de talentosos ilustradores y escritores, que aportaron obras trascendentes, y, desde hace unos años, con la creación de Instituto de Floricultura de INTA, Castelar, los estudios de la flora se elevaron a la categoría de los grandes temas de nuestra producción. Sus investigadores realizaron 46 incursiones a las diferentes regiones del país para realizar un relevamiento de las plantas con potencial ornamental, que comenzaron a poner en cultivo para lograr su mejoramiento. Según informa el ingeniero agrónomo del Instituto de Floricultura, Julián Greppi, ya se han registrado en el Inase -Registro Nacional de Cultivares- nuevas variedades, en colores y tamaños, de tecoma y de lapacho, árboles de espléndida floración, y de nierenbergia -chuscho- una rústica herbácea que florece todo el verano. Se han cedido a los cultivadores y viveristas para que ellos las prueben y las difundan. Se está trabajando a fin de mejorar especies de passiflora -mburucuyá, Glandularia peruviana -"margarita punzó"; Oncidium- orquídea "patito" o "bailarina", etc, para darles también valor comercial. En ese sentido debe recordarse que una planta rizomatosa, nativa de los Andes del Sur, el "amancay" o "liuto" -Alstroemeria aurantiaca- que coloniza el sotobosque y lo engalana con sus bellas flores, amarillas o anaranjadas, fue llevada a Holanda, hibridada, registrada y comercializada, sin darle participación a nuestro país. Valorizar la flora nativa, registrarla y hacerla conocer, no sólo nos enorgullece, sino que puede dar origen a lícitos y brillantes negocios.






