
Por Cristina L. de Bugatti Para LA NACION
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Años atrás, por mediación de la ingeniera agrónoma Graciela Barreiro, directora del Jardín Botánico de la ciudad de Buenos Aires, nos habíamos conectado con la Asociación Internacional de Propagadores de Plantas, y en esa institución se pensaba que la difusión de plantas más eficaz la hacen los aficionados. Como conozco muchos jardines que se han enriquecido en especies por la aplicación de esa práctica de pedir una semilla o un gajito, quiero referirme al tema y recordar que hay plantas, difíciles de hallar en viveros, que podrían lucir espléndidas en jardines de gente desinhibida .
Tal práctica tendría épocas del año más favorables que otras para asegurarse el éxito, pero aquí manda la oportunidad: el gajo se planta cuando llega a la mano; entonces, hay que prodigarle ciertos mimos para que brote.
Conviene usar una maceta de 20 centímetros; cubrir el fondo con papel de diario doblado varias veces; llenarla con turba; hacer un orificio con una varita; enterrar el gajo -en el que se habrán dejado sólo las cuatro hojas del brote terminal- hasta las 2/3 partes de su longitud; apretar el sustrato a su alrededor, y regar suave y copiosamente. Luego se cubre la maceta con una bolsita de plástico transparente -que quedará inflada sin necesidad de sostén-, se fija a la maceta con una bandita de goma y se ubica en un lugar de sombra luminosa. Y esperar. Aunque el gajo se marchite, esperar. En cuanto a las semillas, puede ocurrir que sean con cutículas duras; en esos casos, conviene remojarlas unas horas en agua ligeramente tibia.
Para reproducción agámica (pedir el gajito), heliotropo peruviano, arbusto longevo, de ramificación fina, que entre primavera y otoño produce flores agrupadas en tonos de lila, con intenso perfume a vainilla. Los esquejes que se plantan siempre brotan, aunque pierdan las hojas y parezcan secos. Es propio de jardines antiguos, y entrañable en la memoria de mucha gente.
La hoya carnosa, flor de nácar, pequeña trepadora, con racimos de flores nacaradas; fácil de reproducir por gajos.
Para sembrar semillas: Radermachera sinica, bello árbol de brillante follaje y atractivas flores blancas. Sus vainas largas y retorcidas dispersan semilla, que nace sin dificultad.
Brachichito acerifolia. Arbol de la llama, de follaje brillante y grandes racimos de flores rojas. Las semillas se cosechan en verano y se siembran en primavera.
Todos hemos visto alguna planta que nos gustó y no hallamos en los viveros.
La solución es pedir un gajito o algunas semillas, y emprender la apasionante tarea de producirla.






