
Por Cristina L. de Bugatti Para LA NACION
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Los nombres de las plantas son difíciles de recordar: el latín no es un idioma corriente.
Por eso, el ingenio de la gente creó una terminología doméstica, afectiva y fácil (agradezco a mis amigos que al bonito Geum chiloense lo llamen la planta de don Pablo, que era mi padre). Sin embargo, ya parece exagerado ponerle a un árbol nombre y apellido, pero es así.
Pertenece a la flora rioplatense y se llama Francisco Alvarez. Lo encontré en el costado norte de la colectora del Acceso Oeste, después de cruzar la avenida General Paz. Es un ejemplar joven, pero se sabe que puede superar los 20 metros de tronco recto y copa cupular; follaje denso, formado por hojas alargadas, verde intenso con el envés blanquecino, tonalidad que se destaca cuando lo mueve el viento.
En esta época, mediados del verano, luce su abundante floración, formada por florcitas de dos o tres centímetros, brácteas marrones, sépalos verdes, corola color rosa con el centro amarillo, y estambres notables.
Las bonitas flores se agrupan en los extremos de las ramas. Las semillas se alojan en cápsulas leñosas que se abren, y si se siembran en buena tierra, germinan con facilidad.
El nombre botánico del árbol es Luehea divaricata , en homenaje al botánico alemán Van Luhe, pero también se conoce por azota caballo, aunque no parece que sus ramas tengan esa finalidad.
En cuanto a su nombre personal no se conoce la explicación. Francisco Alvarez fue un querido actor cómico y comediante de las épocas de oro de nuestro cine, en las décadas del 40 y el 50, y también lleva ese nombre una población del partido de Moreno, pero nada lo relaciona con este árbol.
Su área de dispersión ocupa el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay, y nuestro país, sobre todo, en las márgenes del río Uruguay.
Se considera que las selvas de la isla Martín García son su límite más austral.
La madera tiene varios usos en carpintería, y su corteza y las flores, en la medicina popular.
Pero, además, es un bello árbol, digno de lucir como ornamental, aunque poco cultivado.






