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La Coronación de Espinas es uno de los momentos más dolorosos de la Pasión de Cristo. Como burla y parodia de su condición de Rey de los Judíos, los soldados que lo custodiaban trenzaron ramas de una planta espinosa, y entre gritos y sarcasmos, se las pusieron como corona. No es la planta que conocemos como corona de Cristo, una euforbiácea de tallos oscuros cubiertos de espinas, savia lechosa y flores con dos brácteas petaloides, color rojo que, forzando el simbolismo, serían gotas de sangre. Esta es originaria de Madagascar y aquélla, de Palestina y se llama Paliurus spina-christi.
El dato lo proporciona el ingeniero agrónomo Juan José Valla que, en el Jardín Botánico Lucien Haumann, de la Facultad de Agronomía de la UBA, lo cultiva y cuenta con testimonios de investigadores de diferentes países. Es un arbusto de la familia de las ramnáceas, de hasta 3 m de altura, hojas caducas, flores pequeñas, agrupadas, amarillentas y frutos vistosos, rodeados por un ala. Las espinas son traicioneras y hieren sin atenuantes.
En la época de Jesús, Palestina ya no era la tierra de leche y miel prometida a Abraham por Yavé. Siglos de sobrepastoreo, tala de bosques y agricultura habían generado arideces y desiertos. El pueblo de Dios estaba bajo el dominio de Roma y era pobre, pero con el profundo misticismo que expresa la Biblia. En los libros sagrados es habitual la mención de plantas como parte de los hechos. Sin embargo, cabrían algunas correcciones. Los lirios son las plantas más famosas de la Biblia, pero en "... mirad los lirios del campo..." serían anémonas; el "grano de mostaza" a cuyas ramas "van las aves del cielo" no puede ser la Brassica nigra, nuestra mostaza, de menos de medio metro, sino un árbol de la costa del Mar Muerto, la Salvadora persica; la "zarza ardiente" en que se materializó Dios para hablar con Moisés sería la Acacia nilotica, de Sinaí. Estas curiosidades no cambian el hecho de que estas plantas eran familiares a la gente.
Suele decirse que el paisaje es el hombre. Si es así, ¿qué peso habrá tenido el austero paisaje de Palestina sobre los sentidos y el espíritu de Jesús y sus seguidores para darles la fuerza que les permitió cambiar el mundo?




