
El encarecimiento de los materiales disminuye márgenes de rentabilidad; los desarrolladores deben ajustar cada proyecto
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Los protagonistas del mercado inmobiliario mantienen su preocupación por el aumento que registra el nivel general del Indice del Costo de la Construcción (ICC) de los materiales para las obras.
Según el informe del ICC, que depende del Indec, los valores en diciembre aumentaron un 0,7 por ciento respecto de noviembre último como consecuencia de las subas de 1,3 por ciento en los materiales (los que más subieron fueron vidrios, alfombras e hierros), de 0,1 en mano de obra y de 0,1 en gastos generales (en ésta los que más subieron son los alquileres de las camionetas).
Los valores pueden traer consecuencias en el futuro inmediato, como el traslado de los incrementos a las unidades que están por entregarse o comercializarse.
"Si a los costos actuales se le suma el precio de la tierra, los márgenes para los desarrolladores-constructores son negativos, dado que va a ser muy difícil que el mercado convalide precios de unidades terminadas mayores que los actuales. Por lo tanto, o el precio de los terrenos deberá bajar sustancialmente, o se detendrá la construcción de nuevos emprendimientos", dice Fernando Esquerro, presidente de la Asociación de Empresarios de la Vivienda y Desarrollos Inmobiliarios (AEV).
Por su parte, Claudio Mazur, del estudio +Ur Arquitectura Inmobiliaria, precisa: "En estas condiciones, cada idea hay que pulirla mucho y cada proyecto es un desafío. Nosotros buscamos el lote, tenemos los inversores, hacemos el proyecto, la construcción y la comercialización. Estamos terminando en Riobamba 970 un edificio que si bien estaba pensado como residencial, se le incorporarán una pileta, parrilla y otros servicios para obtener renta del turismo.
"Ahora -amplía- apareció un mercado muy interesante: construir para renta temporal, es decir, edificios diseñados exclusivamente para turistas y organizados para brindarles todos los servicios que requieren, como mucamas, Internet, pileta, parrilla, con algunos servicios de hotelería. Se propone una rentabilidad del 18% anual, que es muy buena. Especialmente si el comprador de la unidad entra desde el pozo, logra ese porcentaje. Si la unidad está terminada, es el 12%."
Las constructoras replantean más sus emprendimientos y ya saben que comprarán terrenos más caros. "Por eso los proyectos tienden a ser más analizados. Y si los precios de los materiales siguen en alza, lamentablemente repercutirán directamente en el aumento del valor de las unidades a estrenar", precisa Silvia Bacino, de Tizado Propiedades sucursal Núñez.
Pero ante un mundo globalizado, esta semana surgió la cuestión de la crisis en los mercados y el temor por lo que pueda ocurrir ante la recesión económica en Estados Unidos. Al respecto, Bacino indica: "Los vaivenes de las inversiones en la Bolsa nacional e internacional, en general, no repercuten negativamente en el futuro de la construcción. Por el contrario, alientan a los pequeños inversores a volcarse hacia el ladrillo, una moneda fuerte que en la Argentina rara vez produjo pérdidas".
Coincide Esquerro: "La crisis de los mercados financieros convalida que en la Argentina el ladrillo es el mejor refugio de los ahorros de una persona".
Acerca de posibles soluciones, desde la AEV se insiste en que la vivienda debe ser un bien accesible para amplias capas de la población. "Se logrará cuando en nuestro país seamos capaces de instituir un sistema similar al que tienen países como Chile, México y Brasil. Sistema claro y transparente que permite a la gente acceder a créditos de 20 o 30 años, con tasas de interés de un dígito, complementado con subsidios directos, dirigidos a los más necesitados", concluye Esquerro.






