
Se multiplican los restaurantes en esta zona, con variedad de cocinas y precios. Confluyen los más diversos orígenes gastronómicos, con locales que disponen de estacionamiento y seguridad
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El km 50 de la Panamericana ramal Pilar se reconoce como un polo gastronómico de gran desarrollo, con propuestas diversas, algunas sofisticadas, para satisfacer a una demanda cada vez más amplia y exigente. Al gran auge inmobiliario de la zona se sumó la gastronomía, que fue transformando a esta área de Pilar en un lugar de encuentro muy concurrido.
En los últimos meses se abrió una decena de lugares para atraer a los que hicieron del barrio privado su lugar de residencia permanente, candidatos al programa favorito de los fines de semana, salir a comer afuera.
Así confluyen los más diversos orígenes gastronómicos, con locales que disponen de estacionamiento y seguridad. De esta manera, comercios modernos con gran capacidad y alta inversión se integran con otros más pequeños ubicados en los shoppings. La cocina de autor, en tanto, se hace espacio en un sector liderado por las parrillas, que siguen vigentes tras haber incorporado cortes no tradicionales y cocina internacional a la carta.
Cocinas con identidad
Las dos aperturas más recientes son Guacamole y Azul Profundo, que funcionan en el Shopping Torres del Sol desde mayo de este año. El primero, un reducto de comida mexicana, con 65 cubiertos en mesa y ocho en la barra. Se puede degustar chiles rellenos, enchiladas, tacos, burritos; sugieren especialmente el pescado a la Veracruzana, la cochinita Pibil y el cebiche. Funciona de martes a domingo, por la noche, y viernes, sábados y domingos, mediodía y noche. El cubierto, 35 a 40 pesos por persona.
Azul Profundo, pionero en la elaboración del sushi y su enseñanza en Buenos Aires, se expande en el Norte. Emilio Zunino, sushi-man emigrado de la sucursal de Avenida del Libertador, sugiere Hot roll, con queso Philadelphia, langostinos y palta, apanado en escama de pan y frito (18 pesos); Sashimi spicy, especiado con picante y teriyaki. La capacidad es para 75 cubiertos; funciona de martes a domingo, mediodía y noche; el precio estimado es de 30 a 40 pesos por persona.
En marzo pasado, tras el éxito del local de La Lucila, Lizzie Wise, chef y propietaria de Lizzie´s, sorprendió con un elegante local de 410 m2, con capacidad para 108 personas en el interior y 25 en la terraza.
Las especialidades son la cocina de autor y el sushi, y por un promedio de 40 pesos a la noche y 30 al mediodía se puede disfrutar deliciosas opciones, entre las que sugieren Big bull, láminas de bife de ojo asado, queso gratinado, tomates confitados, cebolla saltada, baguetin de pan blanco con papas thai (12 pesos); Lizzie´s red tuna, atún rojo marinado en oliva de rúcula y limas (25), o Grand Prix pizza, mozzarella, rúcula, parmesano, pasta de aceitunas negras y oliva sobre crocante masa (18). Lizzie´s abre de lunes a sábado, mediodía y noche.
Dentro de una línea similar, Matilde, conocido como "M", abrió sus puertas en el kilómetro 49,5 (en el Pilar Bureau) en febrero último. La especialidad es la cocina de autor, dentro de la que se destacan los langostinos crocantes, la bondiola de cerdo ahumada, el risotto de remolacha y queso mascarpone. El postre más pedido: fondant de chocolate. Dispone de 90 cubiertos; el costo aproximado es de 35 pesos sin bebida. La oferta en vinos es bastante amplia.
Dentro de los restaurantes de primera línea se puede mencionar también a Hereford Grill Place, inaugurado en noviembre de 2004, en el kilómetro 49,5, y de merecida fama por sus versiones en Capital; está en un local de grandes dimensiones y se destaca por un servicio de primer nivel.
Esta especie de auge de la gastronomía tomó mayor impulso en noviembre último, para acentuarse definitivamente en lo que va de 2005. Además de Hereford, a fines de 2004 inauguraron Okka (que suplantó a la célebre La Escondida) en el km 46 de la Panamericana, junto al Farm Club; Ti bó café restó y vins, en La Plantación (km 47), y Beeton, en Las Magnolias 815.
En Okka se almuerza o come al aire libre, junto al lago artificial del Farm Club. En su reapertura se realizó un cambio de la parrilla tradicional para ofrecer a los casi 200 comensales propuestas que incluyan opciones de cocina. Sugieren Ensalada Farm, con kaniama, rúcula, manzana, repollo y nuez (10) o Duxelle de campo, con hongos, champiñones, así como huevo poché sobre tostada de pan de campo (10); también salmón en crema de lima y alcaparra con tian de verduras (18). Para finalizar, Volcán tibio de chocolate y coco (8). Okka funciona de martes a domingo, mediodía y noche.
Beeton recibe su nombre en honor a Isabella Beeton, una ecónoma inglesa de la época victoriana. Su libro de recetas fue editado en forma póstuma por su marido, en 1861, y en éste se inspiró el chef Christian Figueroa para abrir su restaurante. Si bien se han modificado algunos métodos de preparación, hoy en desuso, se mantienen los ingredientes y el concepto de los platos ideados en el siglo XIX.
Figueroa incorpora a la cocina fusión ingredientes propios de la comida inglesa, como el cordero a la menta. Recomienda Coleslaw salad, clam soup y Lamb and yorkshire pudding. De postre sugiere la degustaciónVictorian Pasión (16 pesos), Apple crumble, Berries pudding o el tradicional British triffle. Aquí también se puede disfrutar de un servicio de té dulce o salado, o ambos, desde 17 pesos; también se puede tomar el té con ricas opciones. Incluyen blends exclusivos como el Victorian rose (base de té negro con pétalos de rosa), el Jasmin sun, de té verde y manzanilla, o el imperdible té Red velvet, aromas de Africa, almendras fileteadas y un toque de lavanda. El almuerzo o la cena cuestan entre 40 y 45 pesos. Beeton funciona de miércoles a viernes, de 16 a 24, y sábados y domingos, de 12 a 24.
Uno de los fenómenos notables de los últimos años
Con el Acceso Norte se inició el despegue de la zona; hoy su población sigue creciendo
El cambio está a la vista: no hace falta más que dar una vuelta hoy por el km 50, de la Panamericana, para comparar cómo era esta zona hace algunos años, con un movimiento comercial escaso, representado por un shopping, que apenas sobrevivía.
El proceso de transformación se inició cuando Jumbo compró el predio de 12,5 hectáreas y realizó las mejoras hidráulicas que favorecieron el acceso y revitalizaron una zona anegada, transformándola en un eje comercial de fuerte crecimiento.
A partir de 1996 comenzó el despegue con la obra del Acceso Norte y el inicio de inversiones, como el complejo Village Cinemas, el hotel Sheraton, Palmas del Pilar, el Complejo Torres del Sol y el Bureau. Estos emprendimientos crecieron gracias a la respuesta de una demanda ávida por instalarse lejos de la ciudad. Es decir, se planteó un nuevo estilo de vida. El incremento de la población fue notorio desde entonces.
"Desde 1990 hasta 2000 la población pasó de 130.000 habitantes a 270.000; podríamos decir que se duplicó", explica Haydée Burgueño, de la firma homónima.
Y así sucesivamente, los distintos sectores se promovieron entre sí. Según recuerda María Laura Lemos, gerente comercial de Inmobiliaria Bullrich, "en la medida en que crecía la población se incrementó la cantidad y calidad de servicios para satisfacer las necesidades de los nuevos residentes de la zona: colegios, universidades, nuevos centros comerciales y un importante desarrollo de la gastronomía".
En los últimos años, otro tema sumó más gente a las urbanizaciones. En busca de seguridad, muchas familias decidieron mudarse a los barrios o countries, lo que produjo un movimiento importante. Este factor incidió también en el comercio, particularmente en algunos rubros. "Los nuevos locales de gastronomía se concentraron en Pilar, donde la gente busca seguridad a la hora de comer", explica Lemos.
Por su parte, Ricardo Edelstein Pernice enfatiza: "En 2004 y 2005 la zona se multiplicó por tres. Si nos referimos a restaurantes de primera línea, donde antes había diez, ahora hay treinta".
El kilómetro 50 vive un período de auge, acentuado en este momento por la construcción de un nuevo shopping y las modificaciones previstas para el Acceso Norte, las colectoras y los puentes, que simplificarán aún más el acceso a este universo comercial.
Datos útiles
- Okka
Panamericana, km 46 / Farm Club. Pilar; 02322-471075
- Ti bó
Panamericana, km 47. La Plantación; 02322-472712
- Matilde Complejo Bureau
Panamericana, km 49,5. 02322-474199
- Hereford Grill Place
Panamericana, km 50. Edificio Concord; 02322-668766
- Lizzie´s
Panamericana, Colectora Oeste, km 49,5; 02322-474662
- Guacamole
Torres del Sol, km 50; 02322-470181
- Azul Profundo
Torres del Sol, km 50; 02322-474777
- Beeton 1861. Tea & English food
Las Magnolias 815; 02322-472882
Abrir el juego
Consultado sobre el auge de la gastronomía y la apertura de restaurantes, el licenciado Horacio Divito, coordinador de la carrera de Sociología en la UCES, explica: " Existen tres tipos de individuos que participan de este fenómeno. El que no vive en un barrio cerrado, pero va a comer a determinados lugares por una cuestión de distinción social; los nuevos residentes, que tienen el acceso a un servicio fuera del barrio, acomodado a sus gustos y una buena excusa para salir. Y por último, los residentes más antiguos, que tras la búsqueda inicial de seguridad tienen necesidad de salir y sociabilizar fuera del barrio.
"Pierre Bourdieu, sociólogo francés, fallecido en 2002, explica sobre cómo los espacios físicos y sociales coinciden. El espacio físico condiciona el espacio social. Y a su vez el espacio social define el espacio físico. La persona que vive en un barrio privado ocupa una posición social que está definida por la situación de privilegio que tiene en el espacio físico. En esa posición de privilegio se cruza el tema de la sociabilidad, que justamente propone estar en un restaurante. Es decir, una posibilidad de interactuar con gente desconocida, diferente de la que vive en las urbanizaciones. Se plantea el intercambio con otros precisamente en la diversidad.
"En algunos casos, el traslado a un barrio cerrado implica para la gente el abandono de costumbres elegidas. La oferta de los restaurantes crea la posibilidad de volver a incorporar una actividad que gusta y que así puede volver a ejercerse."






