
Cuenta con amplios lotes que tienen en promedio 6500 m2 y un extenso parque con frondosa vegetación
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En 1917, cuando el paisajista Benito Carrasco forestó un enorme campo de casi 1500 hectáreas cerca de Ezeiza, de ninguna manera pensó que hoy, casi 90 años después, esas 300 especies tan cuidadosamente elegidas serían escenario de un exclusivo emprendimiento, a 56 kilómetros del Obelisco, en Máximo Paz.
Se trata de la Estancia Villa María, club de campo donde se han trazado 162 lotes de grandes dimensiones -en promedio, 6500 m2-, que ofrecen el suficiente espacio como para proyectar construcciones amplias y cómodas que permitan disfrutar del ambiente rural, pero sin perder la privacidad y disponer al mismo tiempo de una infraestructura de servicios muy completa: canchas de tenis, fútbol, golf, rugby, polo, pista de salto y caballeriza y hasta una laguna para deportes náuticos (eso sí, de los silenciosos).
Benito Carrasco, discípulo directo del arquitecto francés Charles Thays -que diseñó nada menos que el Jardín Botánico porteño- eligió eucaliptos, plátanos, cipreses, ceibos, alcornoques y robles para para dar volumen y color a la parquización. Y en 2002, el mismísimo nieto de Thays, que tiene 82 años y también se llama Carlos, fue convocado para incorporar nuevas especies (por ejemplo, fresnos y casuarinas) que hoy decoran las áreas comunes, los senderos peatonales y las bicisendas, que le dan el sello característico al paisaje de Villa María, una paleta viviente de verdes.
Para llegar al clubhouse hay que recorrer un sendero de varios kilómetros donde se respira un embriagador perfume de eucaliptos. Los carteles son bien claros (y se respetan): no más de 30 kilómetros por hora fuera del predio y 20 en los caminos internos, para no dañar ni el camino ni la vegetación.
Sinfonía de verdes
Entonces, cuando los ojos no alcanzan a atrapar todo el verde, aparece, majestuosa, una casona de estilo Tudor y normando, diseñada por el arquitecto Alejandro Bustillo, el mismo que le puso su sello al célebre hotel Llao Llao en Bariloche y que, en 1920, levantó para Celedonio Pereda, el entonces propietario de Villa María, el casco que hoy funciona como hotel de turismo rural y que será al mismo tiempo el clubhouse del nuevo emprendimiento, rodeado de 70 hectáreas de campo.
Vivo acá hace 45 años, aquí nacieron mis cuatro hijos, que ahora están todos casados y me han hecho ya 10 veces abuelo -dice Alejandro Ford, el mayordomo de la estancia, de piel muy clara, pero endurecida por el trabajo de campo, vestido con botas altas y ropa de fajina, y que asegura que allá en la distancia de las geneologías su familia tiene genes en común con la de Henry Ford, el genial norteamericano que creó el automóvil en serie.
Siempre me dijeron que las familias eran de la misma zona de Irlanda", comenta don Ford -como todos lo llaman-, mientras camina por el bulevar de plátanos de una de las calles del club de campo, y muestra, a indicación de Alfredo R. Bonadeo, uno de los dos socios gerentes, la gran dimensión de los lotes, la belleza de los senderos, los álamos tan altos y los robles centenarios, además de las casillas, ya preparadas para albergar la instalación eléctrica.
Don Ford, una especie de libro abierto sobre la historia de la estancia, relata que don Celedonio Pereda era un empresario rural muy importante, que le vendió la estancia a las actuales familias propietarias, y que antes de ser loteada en el lugar se explotaba básicamente ganado y más recientemente también soja.
Esta era una propiedad rural que fue adquiriendo valor urbano por el avance mismo de la ciudad. Nos dimos cuenta de que el valor que adquiría la tierra no compensaba el explotarla en el nivel agropecuario, entonces pensamos en volverla urbanizable", explica Bonadeo.
Alfredo R. Bonadeo, socio gerente junto con Eleonora Nazar Anchorena, explica que el primer paso fueron las estanzuelas: terrenos de 20 a 30 hectáreas que se vendieron en tan sólo seis meses durante el año último, y que rodean por afuera, como abrazándolo, al nuevo emprendimiento.
Privacidad garantizada
"Vivir aquí brinda la posibilidad de llevar un estilo de vida rural -asegura Alberto Milhas, gerente del club de campo-. El parque está consolidado, con árboles enormes, antiguos, la tierra es sumamente fértil. La amplitud de los terrenos es tal que habrá que proponerse tener relación con los vecinos, porque estará completamente garantizada la privacidad."
Bonadeo agrega que, para construir las casas, se pedirá respetar un reglamento de arquitectura, utilizar materiales nobles, tener en cuenta la altura de un club de campo (es decir, no más que planta baja y primer piso) y adecuar el estilo de tal manera que resulte armónico con el entorno y con la casa principal, que funcionará como lugar de encuentro sin perder su característica de albergar a visitantes interesados en disfrutar del turismo rural, alojados en algunas de las 14 habitaciones, sobriamente decoradas.
"Habrá una paleta de colores que marcará una tendencia -comenta el gerente Alberto Milhas-, nada de tonalidades bruscas o estridentes, e intentaremos que los propietarios traten de hacer, básicamente, dos estilos: normando o esas típicas casas de estilo campo, de techo plano, las clásicas de las grandes estancias argentinas."
Y agrega: "Los lotes tienen suficiente dimensión (entre 3800 y 17.500 metros cuadrados) como para construir viviendas importantes, respetando los retiros -agrega Milhas-, y manteniendo una privacidad respecto del vecino que no es usual en un emprendimiento de estas características".
Por otra parte, los propietarios también resaltan que el proyecto -que ya tiene otorgada la factibilidad- será una opción ideal para aquellas familias que disfruten de las actividades hípicas y ecuestres: "Habrá espacio para guardar los caballos y también para montarlos, ya que los 30 kilómetros de sendas son solo para jinetes".
El sello de campo se respira a cada paso: hasta la vigilancia, provista por la firma Videco SA, se desplaza a caballo.
Alfredo R. Bonadeo agrega que en tanto la inversión sobre el inmueble ha sido de 10 millones de dólares, aquella para adecuarlo al funcionamiento de un club de campo ha insumido una cifra similar.
Para el futuro hay planes de ampliación, y para eso han quedado reservados más de un centenar de lotes.
La parcela 82, en ese sentido, figura en el plan maestro de urbanización como destinada a dormies y el funcionamiento de un spa con todas las instalaciones para dar servicio y confort.
"Serán departamentos de dos dormitorios y recepción, de unos 87 metros cuadrados, en planta baja y primer piso, y no muchos, a lo sumo 20 -dice Bonadeo-. Los construiríamos nosotros, para ofrecerlos a la venta oportunamente."
Datos útiles
- Club de Campo Villa María
267 hectáreas, 107 destinadas a loteo y 180 a espacios comunes (el 52%)
- Loteo
163 parcelas de 3800 a 17.500 m2 (promedio: 6500 m2)
- Precio
Desde 15 dólares el m2
- Infraestructura
Calles consolidadas, servicios de agua natural, electricidad, teléfono, seguridad, alambrado perimetral, recolección de residuos y mantenimiento de espacios comunes, dos clubhouses para actividades sociales, 30 kilómetros de sendas y caminos ecuestres, boxes, caballerizas, corrales, pro shop, casa de caddies y administración.
- Espacios deportivos
Cancha de golf de 18 hoyos par 74 (con 3 lagos), dos canchas de polo reglamentarias y una de prácticas y taqueo, canchas de tenis, de fútbol, de rugby, pista de salto, caballeriza, boxes y corrales, y una laguna para la práctica de deportes náuticos (sin motor) de 500 metros de largo por 100 de ancho.
- Areas especiales
Destinadas a colegios, jardín maternal, campo deportivo propio y sector comercial.
- Comercializan
Eloísa Núñez Mihura y Alejandro Badino
- Cómo llegar
Tomar Autopista Ezeiza-Cañuelas hasta el km. 56 (salida Spegazzini)., hacer 2 km. por la ruta 205 hasta Avda. Pereda, hasta la portería
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