Y sí la primavera se instaló no sólo para crear un clima más templado y amigable sino para despertar en estos meses esa inquietud que prevalece en esta época del año: la de buscar un nuevo espacio para la residencia permanente. Sucede en las urbanizaciones fuera de la ciudad, donde la demanda que sigue soñando con un cambio en el estilo de vida se tienta con la idea de dejar la ciudad para instalarse algo más lejos del centro y pero más cerca de lo que la naturaleza ofrece. Algo similar ocurre -tal como se refleja en la nota central de este suplemento- con las casas en los barrios porteños, donde los árboles son parte indispensable del paisaje de esas calles serenas, a pasos del trajinar de las avenidas. Las casas, que atrae a una demanda que prioriza la privacidad y los espacios amplios, parecen renacer en otros ámbitos de la mano de estudiosos y reconocidos profesionales que hacen referencia a la importancia de volver a esa tipología, donde el espíritu ecologista no puede estar ausente como tampoco se puede soslayar esa escala más cálida y cercana con que se identifica a las casas, más allá de sus diferencias constructivas o de diseño. De hecho, en una entrevista con el arquitecto y urbanista Andrés Duany -que también figura en otras páginas de esta edición- enfatiza la necesidad de recuperar las casas como parte de una tendencia que busca acercar a la vecindad en ese encuentro cotidiano donde la diversidad es la constante. Dentro del conjunto urbano las tipologías residenciales atienden diferente s necesidades, aunque es cierto que el crecimiento de las unidades dentro de edificios han superado en proporción con respecto a las casas. Tendencias, exigencias, estilos de vida. El mercado en Buenos Aires es rico en alternativas y tal vez lo más importante es la coexistencia de todos en armonía. No habría que olvidar un dato que no es menor y con el todos sueñan: entornos más seguros y cuidados, donde la vida transcurre en ese mix de alternativas según las exigencias de sus habitantes. Es cierto: es primavera cuando las flores multiplican sus colores y los brotes de los árboles se encienden de verde intenso. Hace falta también que como la naturaleza, el mercado afectado por las razones que todos conocen renazca de sus cenizas, de su largo letargo. Una vuelta de tuerca para que la gente pueda definir cómo y dónde vivir mejor, según su proyecto de vida.






