
Por Cristina L. de Bugatti Para LA NACION
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Son varias las rarezas que se encuentran en el palán palán: se trata de arbustos cuya altura puede superar los dos metros; de follaje verde glauco; hojas grandes de hasta 15 cm, algo carnosas y con largos pecíolos, y además con grandes panojas de flores en las puntas de las ramas. Las flores son tubulares, amarillas, y deben parecer bonitas porque nada menos que la prestigiosa Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería califica esta planta como ornamental . Se suelen encontrar raramente en algunos lugares, solas o agrupadas, pero donde con seguridad se ven es entre escombros, paredes derruidas, techos o al tope de viejos muros.
Su nombre común es palán palán; el nombre botánico, Nicotiana glauca , del mismo género que el tabaco, Nicotiana tabaco, y el nombre nicotiana es en honor de J. Nicot, que también nominó al principio activo del tabaco, la nicotina.
Ocupa la región comprendida entre el sur de Bolivia y el centro-norte argentino. La medicina popular considera las hojas muy efectivas en aplicaciones externas: granos, inflamaciones, hemorroides, aunque su ingestión es tóxica para el ganado por la presencia de un fuerte alcaloide, la anabasina. No se registran intoxicaciones por su causa.
Quienes han realizado un interesante estudio sobre esta planta son los uruguayos, que si bien admiten que no es nativa de su país, la consideran ciudadana de todas las ciudades uruguayas, instalada, sobre todo, en los edificios más viejos y en los barrios más antiguos. Tan notable les resulta su presencia que una de sus comparsas más famosas se llamó Palán-Palán.
Es de destacar la simpatía con que se observa y el valor medicinal que le daban los pobladores del norte argentino, posibles responsables de su dispersión. Tal es la información que proporciona una nota de Ricardo Carrere, fechada en julio de 2007, disponible en Internet; con información precisa y documentada, se refiere a ciudades uruguayas, pero podemos decir que lo mismo ocurre en Buenos Aires. Suele crecer en cornisas, bordes de balcones o muros, como puede. Es posible que cerca de un lugar donde crece haya terrenos más aptos para su desarrollo; sin embargo, eligió esa grieta, ese espacio duro, pero sin competencia.




