El secreto para hacer una fuente suculenta y llena de sabor que eleva la vara de los platos con papines andinos. Con papines rojos o blancos, esta es una receta con ingredientes sencillos ideal para sorprender
Disponerlos en una placa previamente aceitada con aceite de oliva.
Blanquear los papines en agua hirviendo con sal, una vez listos, retirar y cortar en mitades.
Cortar el jamón cocido en tiras y rallar el queso provolone en hebras.
Aplastar los ajos y colocar todos los ingredientes mezclados con los papines. Salpimentar. Agregar el romero y llevar a horno precalentado hasta gratinar.
Servir con unos hilos de aceite de oliva.
Los papines al horno con romero y oliva son una combinación imbatible, pero si les agregamos queso y jamón ya se vuelve un plato sorprendente y sabroso. Una receta que puede funcionar como guarnición para carnes o pescados y hasta como plato principal. La receta de estos papines con queso provolone, jamón, romero, ajos y hierbas es la que enseña a preparar el maestro Martín Renó en la Escuela del queso Santa Rosa. El provolone es un queso de origen italiano semiduro para todo uso, con un color claro y una textura firme y fibrosa, de sabor suave y ahumado. Puede cortarse sin quebrarse y cuando está estacionado se vuelve apto para rallar. Prácticamente no tiene agujeros; el sabor puede variar de leve a fuerte y picante, según el grado de maduración. La corteza es dura, pero delgada, de color amarillo brillante y ligeramente ahumada.
Tips para preparar los papines con queso provolone y jamón
Los papines se comen con cáscara por lo que hay que lavarlos bien. Se pueden usar papines andinos, blancos o rojos, o una mezcla de todos.
El romero puede ser seco o, mejor aún, fresco. Otras hierbas que combinan muy bien en este plato de papines con queso provolone, jamón, ajo y hierbas, son el cilantro, el orégano o el perejil.
El queso provolone es la gran sorpresa de este plato, aunque si no hay a mano, se puede usar un parmesano bien perfumado y rallado al momento.