El verano pasado mi hijo y su novia vacacionaron en Villa La Angostura y se coparon con una ensalada de hojas verdes aderezada con una mayonesa de zanahoria. Fue El descubrimiento. Si yo les hubiese servido ese plato saludable seguro me lo hubieran rechazado bajo el argumento de que “vos siempre con tu onda de comer verduras”. El tema es que un día intentaron recrear la soberbia salsa y me preguntaron cómo se hacía. Yo estaba trabajando y les dije que googlearan. Les salió bastante bien, pusieron a hervir zanahorias con ajo y perejil, luego lo procesaron y les quedó muy rico. Desde entonces y aislamiento mediante nos la pasamos experimentando variaciones de salsas de zanahoria para ponerle a todo: ensaladas, carnes, arroces, pastas, pescados. Esta versión de zanahorias con cúrcuma y jenjibre es una de las que más nos gustó. Yo amo la cúrcuma y la uso casi como la sal espolvoréndola a todo lo que puedo porque es cardioprotectora (me lo dijo un cardiólogo cero medicina alternativa), además de aromática y con ese color anaranjado fuerte -que una vez una amiga me enseñó a usar como colorante para telas igual que como lo usan las mujeres de la India-. Te dejo mi receta de salsa de zanahoria y cúrcuma con jenjibre para que la hagas y la pruebes.
2 cucharadas de cúrma en polvo o cúrmuma fresca picada
1 cucharada de polvo de ajo (opcional)
1 cucharada de polvo de jenjibre o de jenjibre fresco rallado
sal a gusto (poca)
Jugo de medio limón
jugo de media naranja (opcional)
1 cucharada de hojitas de perejil, menta o cilantro fresco
1 cucharada de aceite de coco o de oliva virgen
1 taza de agua
Preparación
Hervir las zanahorias por 15 minutos hasta que estén blandas pero no demasiado cocidas. Al sacarlas cortarlas en cubitos.
Calentar el aceite en una sartén profunda, agregar el ajo, mitad de las hierbas frescas, la cúrcuma y el jenjibre y la sal. Revolver hasta que se haga una salsita con cuchara demadera.
Agregar las zanahorias y tapar, Si es necesario agregar 1/4 taza de agua.
Cuando todo esté integrado y las zanahorias blandas quitar del fuego (antes de que se pegue, nada se tiene que dorar) y dejar entibiar.
Cuando la mezcla ya no saque humo pasar por la procesadora o la licuadora hasta obtener una pasta de la densidad que quieras.
La textura tiene que ser homogénea, sin que haya quedado ningún pedacito de zanahoria. Podés hacerla más líquida o más espesa según el uso que le des: líquida para pastas y arroces; más espesa y untuosa para hamburguesas,sandwiches o wraps; más consistente como un puré para comer como guarnición.
Decorá con cúrcuma, aceite y hojita de hierba fresca al servir.
Podés agregarle una cucharadita de tahini, pasta de sésamo, o de pasta de maní para darle más consistencia y poder nutritivo, especialmente si la vas a combinar con vegetales.
Otro aceite que queda muy bien en esta salsa es el de sésamo, súper intenso y concentrado, ideal para usar la mayonesa de zanahorias en tapeos y picadas.
Hay gente que la hace con yogur natural, incluso con crema de leche, a nosotros nos gusta más liviana sin agregados lácteos.