
Se conocieron casi de casualidad y, tras el flechazo inicial, apostaron por un amor que les cambió la vida
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Hay historias de amor que merecen quedar registradas en letras de molde. Por mágicas, emocionantes o inspiradoras. Y la de Toti Quesada (39) y Gastón Baremberg (41) es una de esas: se cruzaron mil veces en una ciudad en la que sus universos –ella es chef; él, baterista– se rozan, se mezclan y se comunican, pero recién pudieron mirarse y conocerse cuando los dos se quitaron la armadura, dispuestos a dejarse sorprender. Y entonces sucedió: se enamoraron, dejaron que el corazón mande y, en poco tiempo, estaban viviendo juntos, esperando un bebé y haciendo planes. De todo eso y más hablaron con ¡HOLA! Argentina en una entrevista distendida en la que la creadora de Casa Néctar y el baterista de Fito Páez se mostraron sin filtros.

–¿Cómo se conocieron?
Gastón: Yo la vi en 2016 entrar a un bar. Pasó un año y medio y la volví a cruzar en un evento, y ahí me enteré cómo se llamaba. Y pasó un año y medio más y por una marca de vinos de la que era embajador fuimos a hacer una clase de cocina a lo de Toti. Ahí quedamos en contacto, después vino la pandemia…
Toti: Hasta que en un momento nos encontramos y salimos.
–¿Quién tomó la iniciativa después de tanto tiempo?
Toti: Un poco los dos, porque veníamos hablando.
Gastón: Después de la pandemia nos empezamos a cruzar mucho en eventos, y en 2024, los dos estábamos de viaje, yo en Tel Aviv, y vi una historia de ella que estaba en Grecia. Le tiré un mensaje volador y empezamos a hablar y quedamos en vernos a la vuelta. Cuando volvimos fuimos a comer un domingo.
–A partir de ahí fue todo bastante rápido, ¿no?
Toti: Creo que hay una edad –en la que nosotros volvimos a coincidir– en la que ya estás más grande y los tiempos se miden con otros parámetros. Salimos y en la primera cita fue: “¿Vos querés ser mamá?”. Y yo: “Ay, no sé, ¡qué pregunta!”. Es como que sabés las vueltas que no querés dar, entonces medio fue esperar el tiempo que nos llevó conocernos entre encuentros y desencuentros y, una vez que sucedió, nos fuimos metiendo. Vivido desde adentro fue lento, pero si lo mirás para atrás decís: “Uy, qué rápido”. En dos años pasó de todo: salimos, viajamos, decidimos convivir, el embarazo…

–¿Los dos tenían claro que querían ser papás rápido?
Gastón: Yo sí.
Toti: Yo estaba muy enfocada en el trabajo y justo en ese viaje a Grecia tuve mucho tiempo para estar sola, y medio que venía pensando: “Estoy para compartir la vida con alguien”. Creo que fue la sincronicidad, el momento justo.
–¿Cómo se preparan para la llegada del bebé?
Toti: El día que nos enteramos no pude dormir en toda la noche pensando: “Soy una mamá enorme, cuando mi hijo tenga 10 yo voy a tener 50, cuando tenga 20 voy a tener 60”, y de repente entré en un loop horrible… Por suerte son ideas que te atormentan una noche y al otro día te levantás y con un cafecito te olvidás. Pero creo que el hecho de ser madre grande hace que le des otra perspectiva: a mí me gusta estar encarando esto posicionada, sabiendo quién soy y estando en mi eje, eso me da mucha tranquilidad.
Gastón: Hay algo importante y es que fue muy hablado y decidido. Los dos dijimos “vamos a meternos en este viaje”. Y este viaje tiene un montón de etapas: buscarlo, enterarse, que pasen las primeras doce semanas para poder comunicarlo, a partir de ahí manejar las expectativas de los demás, pero creo que lo hicimos bien porque tenemos nuestro universo muy privado y cuidado. Si tuviera que sintetizarlo, diría que nos preparamos con conciencia y mucho amor.
–¿Ya saben el sexo?
Los dos: Sí, pero es un secreto.

–¿Cómo gestionan las expectativas de familiares y amigos?
Gastón: Toti dijo en un momento una frase muy linda: “Elijamos a quién vamos a escuchar”. Porque si uno escucha a todo el mundo, te mareás. Y es un proceso tan subjetivo… tiene que ver con qué trae cada criatura y qué trae cada mamá y papá.
Toti: También está bueno hacerle lugar a la propia experiencia y conocerse uno mismo como madre o como padre. Si estás tan en el consejo del afuera no lográs llegar al adentro. Y creo que los dos tenemos ganas de eso, de ir hacia el adentro y salir con las herramientas que nacen desde uno. Y, en ese proceso, estamos en algo muy lindo que es el dulaje: nos acompañan doulas, dos mujeres amorosas que generan instancias de encuentro y diálogo en torno a lo que está por venir. Eso nos permite también hablar cosas que a veces, en el día a día, uno no las habla. Así que la palabra “conciencia” es perfecta.
–¿Qué papel juega el humor en la relación?
Gastón: Nos divertimos mucho juntos. Para mí el humor es todo.
Toti: Nosotros tenemos humor. Pero somos muy compinches en otras cosas: las rutinas, los valores… y también es lindo el universo de amigos que compartimos. Enseguida entendimos los amigos de cada uno y los dos podemos estar mucho con los de uno y con los del otro, y nuestra casa es siempre un lugar de encuentro: abrimos las puertas, se instalan y hacemos banquetes.
–Y la música y la comida, ¿qué rol juegan en la pareja?
Gastón: Los dos tenemos mucho que ver con la actividad del otro. A mí siempre me gustó mucho la cocina, cocinar y sobre todo comer, y ella es la que pone más música en casa. Ahora estamos en una etapa en la que estoy cocinando más yo que ella.
Toti: A mí me encanta.
Gastón: Tengo más presión cocinando al lado de Toti que tocando al lado de Fito. [Risas].

–¿Se dan consejos a nivel profesional?
Gastón: Los dos somos extremadamente interdependientes. Porque somos muy independientes cada uno, pero, a la vez, hablamos un montón sobre decisiones de trabajo y de vida profesional, y las compartimos con total respeto por la opinión del otro.
Toti: Más allá de un hecho concreto, creo que coincidimos en que somos dos emprendedores que creamos nuestro trabajo y, en algún punto, entendemos de las crisis y los momentos del país, los nervios de que te va mejor o peor… Desde ese lugar, está bueno porque llegás a tu casa y tenés a alguien que entiende tu silencio.
Gastón: Yo confío mucho en el criterio de Toti entonces, frente a cualquier situación laboral, su opinión es muy valiosa. Y además tiene una capacidad de bajarme a tierra fuerte.
–¿Qué es lo que más admiran uno del otro?
Gastón: Yo admiro un conjunto de cosas. Primero, su capacidad de creación, que vi pocas veces.
Toti: Estoy hormonal, así que me emociono. [Risas].
Gastón: Es una persona que ve más allá de lo que ven los demás. Yo soy más rígido para los cambios y ella me dice: “Dejame a mí”, y crea algo donde no hay nada. Eso es algo que le admiro profundamente, además de su inteligencia, su talento para la cocina y otros muchos aspectos de su personalidad.
Toti: A mí de Gastón lo que más me gusta es el valor por lo humano y por sus vínculos. Cómo cuida a su familia, a sus amigos, a la gente que quiere… No tiene grises, es muy fiel, muy transparente: lo que es… es, y lo que no es… no es. Y también su humildad, me encanta ver cómo disfruta de su música y de los shows con Fito. Se sigue emocionando con lo que hace, lo que le pasa y también lo quiere compartir, eso me parece que es de alguien humilde, porque sigue siendo agradecido con lo que la vida le regala.

–¿Tienen una rutina?
Gastón: Hay una rutina en la no rutina que se va acomodando día a día.
Toti: A mí las rutinas estrictas me cuestan, es como que mi cerebro se apaga y se duerme. Estamos abiertos a lo que surja y en eso también somos muy parecidos. A mí me encanta la flexibilidad cognitiva: frente a los cambios, poder agarrar lo mejor y no seguir queriendo hacer lo que te habías propuesto, porque la vida a veces te trae otras cosas.
–Si tienen una pelea, ¿quién afloja primero?
Gastón: Los dos aprendimos a adaptarnos al otro. Yo siento que soy más conciliador… Toti es más dura. Pero aflojó un montón.
Toti: Creo que vos sabés agachar la cabeza y pedir perdón, que a mí es lo que más me cuesta. Debo admitir que la maternidad me hizo mirar todo de otra manera y decir: “Che, yo acá la quiero pasar bien, no quiero discutir”.

–¿Cómo se van a organizar con el trabajo de cada uno?
Gastón: Yo tengo una gira por delante, entonces esos compromisos los tengo que cumplir. Después, mi productora, G Factory, va a seguir funcionando como siempre.
Toti: Es impresionante cómo hay arquetipos que te bajan. A mí me bajó el de la madre y a él el del padre y tuvimos una primera semana de discusiones que no eran nuestras, eran de mandatos. Creo que es una cadena de sabiduría que te guía, pero también un peso con el que tenés que lidiar y decir: “Dentro de lo aprendido, ¿con cuáles de estos roles y mandatos me identifico y quiero tomar para mí y cuáles quiero explorar desde un nuevo lugar?”.
–¿Cómo vas a hacer con tus negocios?
Toti: Es muy difícil para una mujer que va a ser madre y montó un proyecto como este, Néctar y Teodelina, el catering. Mucha gente me pregunta: “¿Y, Néctar va a seguir o cierra?”. Y yo: “¡No, por favor, que nadie piense que porque voy a ser mamá un proyecto tan grande cierra!”. Tengo un equipo enorme, trabajamos todos los días de lunes a viernes y en la época de bar, también los sábados. Y el catering funciona a full. Me siento tranquila por el equipo, creo que me preparé bien para llegar a este momento.

–¿Se imaginan teniendo otro hijo rápido?
Gastón: Ya se habló. Toti lo visualizó y lo decretó, yo soy más ordenado: vamos con el primero y después vemos. Soy más de que la vida nos sorprenda.
Toti: Yo ya quiero todo. Respeto al que por ahí una vez que nazca el bebé cambia de perspectiva, por la razón que fuera, pero hoy, tendría otro rápidamente.
Gastón: Ella siempre me dice: “Agarrate porque al hilo tenemos otro”. [Risas].
Toti: Y sí, es que tampoco tengo tanto tiempo. Lo que me da mucha alegría, satisfacción y paz es el deseo, llegar a este momento habiendo deseado este bebé.


Maquillaje: Natalia Pomasoncco para Sebastián Correa estudio.

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