El espacio logró expandirse al ordenar su vegetación y sumar durmientes y canteros.
Revista Jardin

Antes y después: la transformación de un jardín del Bajo Belgrano que ganó sol sin perder intimidad

El rediseño otorgó protagonismo a un gran fresno central e incluyó la incorporación de canteros y planos de césped. Te mostramos los resultados.

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La situación previa a rediseñar este de jardín de 200 m² ubicado en el Bajo Belgrano era la siguiente: con orientación hacia el oeste, el sol llegaba filtrado por las construcciones linderas y los árboles vecinos y propios, como el inmenso pecán y el álamo piramidal que habitaban allí. Además, para acceder a la pileta, construida en un nivel por debajo de la casa, los habitantes debían atravesar una pequeña barranquita de pasto.

Ante este contexto y bajo la consigna de los dueños de resolver el desnivel y ordenar la plantación existente, la propuesta de las paisajistas Valeria Hermida y Teresa Zuberbuhler fue hacer una nueva estructura, trabajando en tres planos de césped contenido por durmientes en desuso, ordenar los canteros y remplazar algunos árboles.

Antes, las medianeras laterales estaban disimuladas por varios Ficus benjamina plantados muy cerca de ellas y entre sí, un problema a resolver.
Antes, las medianeras laterales estaban disimuladas por varios Ficus benjamina plantados muy cerca de ellas y entre sí, un problema a resolver.Archivo Revista Jardín.
Después. La arboleda vecina es un regalo porque expande las visuales y agranda el jardín. El fresno central (Fraxinus americana), genera intimidad respecto del sector posterior del quincho y del resto del jardín
Después. La arboleda vecina es un regalo porque expande las visuales y agranda el jardín. El fresno central (Fraxinus americana), genera intimidad respecto del sector posterior del quincho y del resto del jardínInés Clusellas
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Manos a la obra

Para alcanzar la transformación, lo primero que se hizo fue proyectar dos escalones de durmientes para llegar a un rectángulo central de pasto al mismo nivel de la pileta, y a cada lado de los escalones se armaron dos canteros elevados contenidos por tablas. Allí se plantaron Salvia guaranitica ‘Black and Blue’, dietes, lirios (Iris louisiana), dryopteris, Hedychium gardnerianum, meliantus, Salvia procurrens y durantas.

Galería perfumada: por las columnas se trepan jazmines de leche que, en noviembre, son todo flor y aroma exquisito. La rodea una expansiva ampelopsis que tiñe de rojizos el otoño y de distintos tonos de verdes la primavera y el verano.
Galería perfumada: por las columnas se trepan jazmines de leche que, en noviembre, son todo flor y aroma exquisito. La rodea una expansiva ampelopsis que tiñe de rojizos el otoño y de distintos tonos de verdes la primavera y el verano. Inés Clusellas
Los detalles, como una puerta pintada de rojo o los porta velas de estética asiática, le aportan singularidad al jardín.
Los detalles, como una puerta pintada de rojo o los porta velas de estética asiática, le aportan singularidad al jardín. Inés Clusellas

Luego, se decidió sacar los ficus y el álamo existentes y dejar como protagonista el gran fresno central (Fraxinus americana) dándole intimidad a la zona del quincho respecto al área posterior. Con la idea de religar el jardín viejo con el nuevo, en uno de los laterales se colocaron antiguos pasos de durmientes.

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A ambos lados de la casa y de la galería, para disimular las construcciones y las miradas vecinas, se usaron bananeros, de gran altura, poco diámetro y rápido crecimiento, que le aportaron a esos pasajes un carácter tropical. De la calle al jardín, se accede por un camino de binder, atravesando el sector de la parrilla.

Antes. La pileta, en un nivel por debajo de la casa, conectaba por una pequeña loma hacia el jardín.
Antes. La pileta, en un nivel por debajo de la casa, conectaba por una pequeña loma hacia el jardín. Archivo Revista Jardín.
Después. Los desniveles fueron resueltos en tres planos contenidos por quebrachos colocados de canto (izquierda). Los laterales de la casa, abrazados por la presencia de la enredadera ampelopsis y la vegetación exuberante son encantadores pasadizos tropicales.
Después. Los desniveles fueron resueltos en tres planos contenidos por quebrachos colocados de canto (izquierda). Los laterales de la casa, abrazados por la presencia de la enredadera ampelopsis y la vegetación exuberante son encantadores pasadizos tropicales.Inés Clusellas
Izquierda: a la salida del quincho, un deck con reposeras invita a disfrutar del sol. Derecha: el toque de rojo de las alegrías del hogar otorga color y contraste entre tanto verde.
Izquierda: a la salida del quincho, un deck con reposeras invita a disfrutar del sol. Derecha: el toque de rojo de las alegrías del hogar otorga color y contraste entre tanto verde. Inés Clusellas
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Por último se trabajó dentro de la galería, reemplazando los muebles por otros más livianos y colocando una escultura como protagonista que se recorta contra las especies tolerantes a la sombra plantadas por atrás, dándole un toque único a este espacio exterior destinado al disfrute y al encuentro, en un entorno siempre verde, rodeado de vegetación.

Antes. La galería tenía muebles más pesados y daba menos sensación de amplitud.
Antes. La galería tenía muebles más pesados y daba menos sensación de amplitud. Archivo Revista Jardín.
Después. La galería aloja una escultura cuya presencia, fuerte, es compensada por muebles más livianos y de líneas más finas.
Después. La galería aloja una escultura cuya presencia, fuerte, es compensada por muebles más livianos y de líneas más finas.Inés Clusellas
  • Paisajismo: Valeria Hermida (@valhermida; www.valeriahermida.com) y Teresa Zuberbuhler (www.teresazuberbuhler.com)