Revista Living

Con pequeños cambios. Una diseñadora convirtió en su cancherísimo loft la oficina que alquiló en La Algodonera

Pintando todo de blanco como primera medida, Malena Camps adaptó a su estilo este depto poco convencional.

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Cuando Malena Camps decidió dejar su departamento de soltera para alquilar algo más grande en pareja, casi no conocía el edificio al que se iba a mudar. “Sabía únicamente que La Algodonera había sido una fábrica textil, que tenía lofts y un jardín en el techo. Con eso sobraba para que me llamara la atención”, cuenta esta experta buscadora de propiedades online, que canceló sin vacilar la reserva de un PH en el instante mismo en que se topó con esta oportunidad, mucho más tentadora.

Dúo de sillones escandinavos en pana verde oliva (Bric à Brac), banquito ‘Nube’ (Susten Art), mesa auxiliar de hierro (Mercado Libre) y espejo biselado ‘Antü’ (Ülmen Design).
Dúo de sillones escandinavos en pana verde oliva (Bric à Brac), banquito ‘Nube’ (Susten Art), mesa auxiliar de hierro (Mercado Libre) y espejo biselado ‘Antü’ (Ülmen Design).Santiago Ciuffo

Las fotos deslucidas del aviso no opacaban las cualidades de una construcción sólida, de superficie generosa y, lo más importante, dentro de la icónica Algodonera.

Colgados, apoyados o superpuestos, los cuadros están por toda la casa proponiendo combinaciones impredecibles. “Voy probando y creando al andar”, dice Malena.
Colgados, apoyados o superpuestos, los cuadros están por toda la casa proponiendo combinaciones impredecibles. “Voy probando y creando al andar”, dice Malena.Santiago Ciuffo

Soy amante de la asimetría; no me hallo en lugares obvios, donde todo se repite en espejo y combina. ¡Me aburren!”

Malena Camps, creadora de Odisea Swimwear y dueña de casa

De oficina a hogar con onda

De evidente liviandad visual, la mesita compensa el motivo de la alfombra, conseguida en un remate.
De evidente liviandad visual, la mesita compensa el motivo de la alfombra, conseguida en un remate. Santiago Ciuffo
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Adaptar lo que hasta el momento había funcionado como oficina fue un desafío que, como amante del diseño, Malena asumió con entusiasmo. El primer paso (previa autorización de los propietarios) fue pintar todo de blanco, ladrillos a la vista incluidos. El resto vino con el gusto y las cosas de los recién llegados, que cambiaron look y función para convertir el espacio en un cancherísimo hogar.

Sofá hecho a medida, lámpara de pie, mesa de vidrio (Mercado Libre) con botellas vintage (Hola Lula) y alfombra comprada en un remate. Obra geométrica (Fábrica de Estampas) y cuadros de Clara Caride.
Sofá hecho a medida, lámpara de pie, mesa de vidrio (Mercado Libre) con botellas vintage (Hola Lula) y alfombra comprada en un remate. Obra geométrica (Fábrica de Estampas) y cuadros de Clara Caride.Santiago Ciuffo

Presencia protagónica en este hogar sin paredes, la dueña vistió el gran ventanal con cortinas de gasa cruda para acentuar su altura y crear el plano más suave de la casa. Detrás, una roller de tela sunscreen tamiza la luz aún más.

La tonalidad del piso de tacos de madera fue un disparador clave para la ambientación.

Comedor y cocina bajo un particular entrepiso

Alfombra circular ‘Únicas’ (Design Carpets).
Alfombra circular ‘Únicas’ (Design Carpets).Santiago Ciuffo
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“Necesitaba darle un refresh de modernismo al comedor”, dice Malena cuando comentamos la particular ubicación de la alfombra circular.

Mesa ‘Met’ de chapa, sillas ‘Te’ en cerejeira y negro mate (todo de Estudio Te) y Thonet de anticuario.
Mesa ‘Met’ de chapa, sillas ‘Te’ en cerejeira y negro mate (todo de Estudio Te) y Thonet de anticuario.Santiago Ciuffo

Antes de alquilar, Malena planteó una condición innegociable: poder pintar de blanco las paredes de ladrillo. “Eso aclaró por completo el lugar; fue como que resurgió”.

La cocina estaba lista para usar. Sólo se incorporaron un estante para especias y las banquetas (E Muebles). Para crear un bloque homogéneo, la dueña cambió su heladera por este modelo a tono con los muebles.
La cocina estaba lista para usar. Sólo se incorporaron un estante para especias y las banquetas (E Muebles). Para crear un bloque homogéneo, la dueña cambió su heladera por este modelo a tono con los muebles.Santiago Ciuffo

“Me atraen las construcciones recicladas, los lofts, lugares con algo de historia: nunca me gustaron los departamentos de planta ‘normal’”.

En el balcón, un espejo circular amplía la vista.
En el balcón, un espejo circular amplía la vista.Santiago Ciuffo

La versatilidad de la planta abierta permitió ir de oficina a hogar con una “lavada de cara”. Pero al ambientar el balcón hubo que respetar el color crema característico de la fachada.

El gran cuarto

Sillón de pana verde y espejo ‘Krus’ (Ülmen Design). Tonos neutros y una alfombra de pelo largo matizan el clima del sector más industrial de la casa.
Sillón de pana verde y espejo ‘Krus’ (Ülmen Design). Tonos neutros y una alfombra de pelo largo matizan el clima del sector más industrial de la casa.Santiago Ciuffo
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Subiendo la escalera, el hall lleva al baño o, hacia el frente, al vestidor, un ambiente sin ventilación que funcionaba como despacho. Hoy, el espacio tiene una confortable zona de estar, que incluye un un sofá a medida y mucha luz. Un desnivel y un paño fijo de vidrio lo separan del “gran cuarto”, como lo llama la dueña.

La cama se mandó a hacer con base cobreada a tono con el género del respaldo (LB Géneros). Almohadones (Apatheia), funda de edredón (Philomena Home) y manta tejida (Arredo).
La cama se mandó a hacer con base cobreada a tono con el género del respaldo (LB Géneros). Almohadones (Apatheia), funda de edredón (Philomena Home) y manta tejida (Arredo).Santiago Ciuffo

Malena decidió conservar los caños de luz a la vista que tenía la antigua oficina, pero con la luz tenue de focos incandescentes.

Sillón de pana verde y espejo ‘Krus’ (Ülmen Design). Sillón de cuero (MG Muebles y Objetos) y cómoda americana (Bric à Brac). Cortinas de gasa cruda, igual que las del ventanal que da al balcón.
Sillón de pana verde y espejo ‘Krus’ (Ülmen Design). Sillón de cuero (MG Muebles y Objetos) y cómoda americana (Bric à Brac). Cortinas de gasa cruda, igual que las del ventanal que da al balcón.Santiago Ciuffo

La estructura de entrepiso, con capiteles sin vigas, dan una visión del pasado industrial.

Más neutra que la planta baja, la caja cementicia del dormitorio en suite funcionó como un lienzo. “Los muebles se lucen y cada cosa tiene su protagonismo. Es moderno, despojado y comodísimo”.

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Historia de un edificio emblemático

Malena cayó rendida ante el encanto de La Algodonera. “Es un lugar único, con una impronta imperfectamente hermosa que me fascina”.

El edificio original de La Manufactura Algodonera Argentina fue proyectado en la década del 40 por el arquitecto Jorge Bunge.
El edificio original de La Manufactura Algodonera Argentina fue proyectado en la década del 40 por el arquitecto Jorge Bunge.
  • De lenguaje racionalista, abarcaba casi una manzana y tenía 5 pisos de talleres con máquinas que miles de empleados hacían trabajar las 24 horas. “Vibraba el suelo de la Avenida Córdoba”, cuentan los vecinos que conocieron los años dorados de la MAA.
  • Con la apertura de importaciones y la aparición de fibras sintéticas, disminuyó la demanda y a principios de los 90 la fábrica cerró sus puertas. Volverlas a abrir fue tarea del estudio Dujovne-Hirsch, que la transformó en un complejo de viviendas que mantendría la fisonomía y el espíritu con que había sido concebido el edificio.
El proyecto aprovechó sus grandes dimensiones para alternar patios y jardines con las circulaciones horizontales, previó un área comercial en planta baja y un estacionamiento en el primer piso (imposible excavar subsuelos en una estructura de hormigón existente).
El proyecto aprovechó sus grandes dimensiones para alternar patios y jardines con las circulaciones horizontales, previó un área comercial en planta baja y un estacionamiento en el primer piso (imposible excavar subsuelos en una estructura de hormigón existente).Gentileza Estudio Dujovne-Hirsch
  • En la cubierta se mantuvo el jardín arbolado y se reconstruyó la pileta de los operarios, todo un símbolo de aquellos años de esplendor.
  • Lo único que no pasó por el pincel blanco fueron estas gruesas vigas -otro detalle fuera de lo común que conquistó a la dueña-, una rareza que le da al techo bajo del comedor una contundencia vertiginosa y un abrigo indescriptible.