Saltar al contenido principal
El quince Revista Living
Revista Living

Con piedras y arena del lugar, construyeron su puesto en el corazón de las sierras

Hace 20 años Michael Ingrey y su mujer conocieron las sierras del Valle de Punilla y se enamoraron del lugar al punto de animarse a construir a 1700 metros de altura, donde no llegaba la luz, el gas ni el agua.

Hace 20 años Michael Ingrey y su mujer conocieron las sierras del Valle de Punilla y se enamoraron del lugar al punto de animarse a construir a 1700 metros de altura, donde no llegaba la luz, el gas ni el agua.

4'
Compartir

La historia de Michael Ingrey y su mujer, Magda, en La Cumbre empieza mucho antes de que construyeran este puesto en el medio de las sierras. En el caso de Magda, La Cumbre fue el paisaje de su niñez, mientras que para Michael fue unos años después, en la juventud, cuando entró como pupilo en su colegio inglés.

Las aberturas de demolición pintadas en un celeste grisáceo le dan su carácter a la casita.
Las aberturas de demolición pintadas en un celeste grisáceo le dan su carácter a la casita.Emilia Cavanagh
publicidad

De esas épocas datan sus primeros encuentros y todo lo que siguió: el noviazgo, el casamiento y los tres hijos. Aunque se fueron a estudiar y después armaron su vida en San Isidro, La Cumbre siempre siguió presente. “Siempre seguimos yendo: todos los veranos y vacaciones eran ahí”, cuenta Michael.

Mi casa serrana

Durante años las visitas eran en casa de su suegra, que vivía ahí. “Pero, lógicamente, llegó un momento en que ya necesitábamos un lugar propio, y eso coincidió con la época en que conocimos las sierras”, cuenta Michael.

Las paredes de piedra, techos de tejuelas y estampas inglesas conviven en un interior ecléctico y sencillo.
Las paredes de piedra, techos de tejuelas y estampas inglesas conviven en un interior ecléctico y sencillo.Emilia Cavanagh

Unos amigos se habían construido los primeros ranchitos “arriba” y –gracias a ellos– los Ingrey tuvieron sus primeras cabalgatas y encuentros con la inmensidad de las sierras a 1700 metros de altura. “Una Semana Santa nos invitaron a quedarnos en el ranchito de unos amigos y ahí fue que nos decidimos”, recuerda Michael.

"Una de las discusiones que tuve con mi amigo arquitecto que me asesoró fue por las ventanas. Yo quería ventanales y el sostenía que no tenía sentido porque necesitaba más resguardo y en la sierra casi no entrás a la casa. Las vistas son parte de la vida", cuenta su dueño.
"Una de las discusiones que tuve con mi amigo arquitecto que me asesoró fue por las ventanas. Yo quería ventanales y el sostenía que no tenía sentido porque necesitaba más resguardo y en la sierra casi no entrás a la casa. Las vistas son parte de la vida", cuenta su dueño.Emilia Cavanagh
publicidad

La compra fue en tres partes, el primer campito lo compramos en marzo de 2007 y enseguida empezamos a construir. ”

Michael Ingrey, dueño de Puesto El Quince

Construir en altura

Un sillón inglés heredado dialoga con un aguayo norteño.
Un sillón inglés heredado dialoga con un aguayo norteño.Emilia Cavanagh

El Quince (nombre con que bautizaron su “puesto”) es la construcción más alta en el camino a las sierras. Hoy en día hay más casas, pero hace 20 años eran muy pocos los que se animaban a avanzar sobre un terreno inhabitado sin servicio de luz, agua o electricidad.

Los muebles de la cocina se hicieron a nuevo con un carpintero de la zona, pero mantienen el estilo de las clásicas cocinas de campo.
Los muebles de la cocina se hicieron a nuevo con un carpintero de la zona, pero mantienen el estilo de las clásicas cocinas de campo.Emilia Cavanagh

“Había que subir todo: los postes, las chapas, los clavos, todo... La piedra y la arena no, porque –cuando hicimos el estacionamiento– apareció una veta y usamos esa”, se acuerda. En aquel momento tenían una camioneta a la que engancharon un carro de madera; así subieron todo el material al punto en que iban a construir su casa.

Junto a la cocina, dos camas funcionan como sillón o cuarto según la necesidad. La salamandra (Tromen) y la chimenea son la mejor calefacción.
Junto a la cocina, dos camas funcionan como sillón o cuarto según la necesidad. La salamandra (Tromen) y la chimenea son la mejor calefacción. Emilia Cavanagh
publicidad

“Se subía una o dos veces por día con todos los materiales. Después había dos chicos arriba con una barreta y pico y pala que movían piedras buscando las que tenían buena veta para usar”

Los colores de la casa se integran al paisaje.
Los colores de la casa se integran al paisaje.Emilia Cavanagh

Honrar el paisaje

Hechas con piedras y arena del lugar, al resguardo del viento, las tres construcciones que conforman el puesto se hicieron respetando al máximo el paisaje.

Aunque los Ingrey pasaron gran parte de su vida en La Cumbre, fue recién en 2007 que conocieron las sierras. "En general, uno viene al pueblo y no sube", cuentan.
Aunque los Ingrey pasaron gran parte de su vida en La Cumbre, fue recién en 2007 que conocieron las sierras. "En general, uno viene al pueblo y no sube", cuentan.Emilia Cavanagh

Aunque no hubo un proyecto formal, arquitectos ni constructores, Michael reconoce que un amigo suyo, el arquitecto Manuel Gálvez, tuvo un rol clave asesorándolo en cada instancia del proceso.

Las canastas tejidas, una artesanía clásica de la zona.
Las canastas tejidas, una artesanía clásica de la zona.Emilia Cavanagh
publicidad

“Lo mejor que tiene El Quince no es la casa sino el lugar, un lugar lindísimo con una energía única; y nosotros quisimos interferir lo mínimo posible con él”.

Los dormitorios son sencillos pero muy cómodos.
Los dormitorios son sencillos pero muy cómodos.Emilia Cavanagh

Pisos de cerámico, techos de tejuelas y ventanas de demolición le dan su carácter criollo y austero al puestito. La decoración tiene una fuerte impronta inglesa, con los muebles heredados de la familia, y criolla, con los textiles de telar y antigüedades.

Al ritmo de los cambios

El monturero fue la primera construcción que terminaron y funcionó como obrador en los años de obra.
El monturero fue la primera construcción que terminaron y funcionó como obrador en los años de obra.Emilia Cavanagh

“Durante años el puesto fue nuestra casa de veraneo y pasamos largas temporadas ahí”, cuenta su dueño. Ahora que los chicos se hicieron más grandes y ellos se mudaron de San Isidro a La Cumbre, El Quince cobró nueva vida de la mano de un servicio de cabalgatas.

Las vueltas a caballo por la sierra son el mayor lujo a 1700 metros de altura.
Las vueltas a caballo por la sierra son el mayor lujo a 1700 metros de altura. Emilia Cavanagh
publicidad

“Empezamos a organizar cabalgatas para mantener vivo el lugar, pero hoy ya es un negocio”, confiesa. A veinte años de su llegada, su vínculo con la sierra no pierde la magia.

Michael Ingrey en El Quince.
Michael Ingrey en El Quince.Emilia Cavanagh

Así como en su momento encontró en la obra la excusa perfecta para volver a La Cumbre todos los meses, hoy su proyecto es también su negocio. “Hace poquito empezamos a ofrecer la posibilidad de quedarse a dormir acá”, cuenta. Sencilla y sin grandes pretensiones, para él su casita en las sierras sigue siendo el mejor lugar de toda La Cumbre.

Otra vista del campo al atardecer.
Otra vista del campo al atardecer.Emilia Cavanagh
           
publicidad