
La versión local de los bloques encastrables fue un éxito total que duró tan solo una década, pero desde 2017 los hijos del emprendedor original los volvieron a instalar en el mercado argentino
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Cuando recién llegaron a la Argentina, a principios de la década del ´70, recibir una caja de Rasti era la posibilidad de construir un mundo propio: había ladrillos, tejas, puertas, ventanas y bloques de distintos tamaños para levantar casas, puentes, torres, hacer robots y cualquier cosa que surgiera de la imaginación. También venían ejes y ruedas, para armar autos o trenes con el mayor realismo y detalle.

