
De diseño. El objeto deco “para volar” que tienen desde Cris Morena hasta Agustina Cherri
Cumplen una función decorativa pero también son lúdicas y anti estrés
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Durante muchos meses las casas y departamentos fueron refugios, escuelas, gimnasios, lugares de trabajo y algunas también fueron plazas. Con su emprendimiento Hammäks (@hammaks.argentina), Bárbara Cudich y Romina Astariz lograron transformar livings, habitaciones, escritorios, comedores y otros ambientes interiores (y también exteriores) en plazas para jugar, para sentirse libres aún en el encierro. Para volar adentro de casa.
“Arrancamos en plena pandemia, en marzo 2020. Estábamos dispuestas a hacer hamacas solo de interior porque nadie podía salir, y para adultos. Se trata de un objeto de diseño con detalles únicos que se puede poner al lado de un Le Corbusier, por ejemplo -cuenta Romina, diseñadora gráfica-. Hicimos dos o tres modelos (hoy hay cinco) y la gente nos empezó preguntar por hamacas de exterior porque querían ponerlas en balcones o patios y jardines. Y ahí incorporamos modelos con un tratamiento de madera y tapizados para el exterior para que no tengan que entrarla. Pero la idea era que fuera un elemento decorativo para el living de la casa”.

Bárbara es de Bariloche (a los 18 se vino a estudiar a Buenos Aires, y trabajó muchos años como productora de televisión) pero siempre mantuvo sus raíces patagónicas. “Soy amante de la carpintería, manejo herramientas y tengo dos cabañas allá que fui decorando. En un momento quise hacer algo para que mis amigos se sentaran. Como el espacio era reducido, fabriqué una hamaca y la colgué de una viga en el living. No era para hamacarse porque no daba el espacio, pero si para mecerse, tener esa linda sensación frente al fueguito. Y se convirtió en la protagonista absoluta del espacio”.

Con Romina empezaron a ver qué podían hacer con una engrampadora que se había comprado. “Tapizamos una tabla y enseguida nos miramos y dijimos ‘qué linda quedó’. Le agregamos un marco, después unas sogas y nos dimos cuenta que era una hamaca. Fue algo muy espontáneo que se fue dando –reconocen–. Y más tarde fuimos pensando de qué manera transformarla en algo distinto y original. Se nos ocurrió ponerle las correas de cuero, que le daban un toque especial, pero los tornillos no quedaban lindos y le metimos herrajes náuticos. Así fuimos armando de forma muy artesanal un producto que es un objeto de diseño”.

Las amigas y socias cuentan que el que ve la hamaca, que entra por los ojos, la compra con la idea de embellecer el ambiente. “Es increíble porque cuando la cuelgan todos tienen la misma sensación que Bárbara tuvo cuando colgó la suya en la cabaña: es la protagonista del ambiente”, cuenta Romina.
Pandemial y artesanal
Hammäks es un emprendimiento pandemial, que explotó en las redes sociales (su IG tiene más de 63 mil seguidores e incluso entre muchos de ellos hay celebrities como Cris Morena, China Suárez, Agustina Cherri, Natalie Pérez y Facundo Arana que tienen las hamacas). “Arrancamos en plena pandemia y está bueno aclarar que las hacemos nosotras: cortamos la madera, las tapizamos, hacemos los nudos náuticos... y eso llama mucho la atención de nuestros clientes, que les damos a todos un trato súper personalizado. Está bueno aclarar que tuvimos que registrar la marca y patentar todos los modelos porque nos está pasando que nos están copiando por la respuesta que tuvimos”, dice Bárbara, feliz por los resultados y el feedback de la gente: “Nos escriben arquitectos y decoradores para poner las hamacas en las obras que están haciendo. También argentinos que se fueron a vivir al exterior, nos contactan por IG y nos piden que se las enviemos. Y obviamente se las mandamos”.

A pesar de que están pensadas para adultos (también las utilizan los niños) hay modelos para bebes. “Hoy abarcamos todas las edades, una mujer nos llamó para que le hagamos una hamaca para su mamá que cumple 89 años y quería hacerle un regalo original. Y también la llevan mucho para chicos con espectro autista o algún retraso madurativo porque los calma”, agrega Romina.
Más allá de la estética, detrás del deseo de tener una hamaca de este estilo dentro de casa hay ganas de volver a experimentar esa inolvidable sensación de felicidad que da columpiarse. “Mucha gente levanta velocidad en del living. Y si no tenés casa grande te mecés y te alivia el estrés. Hamacarse no es solo un juego de niños, está probado que tiene beneficios para todas las edades –dice Romina–. Por eso cuando vemos abuelos hamacándose nos encanta. Es un objeto que te lleva a un lugar de mucha felicidad, a la infancia, y te provoca en el cuerpo esa sensación única de cosquillas en la panza.”






