
Joaquín y Martín Narváiz, hermanos tandilenses, se destacan dentro de la gastronomía europea
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MADRID.- Joaquín Narváiz abre la caja con la ilusión de un chico recibiendo un regalo: dentro hay decenas de cuchillos artesanales, de mango de hueso y detalles en plata, que acaban de llegar por correo desde Tandil, su ciudad natal. Son cuchillos de filo, no de serrucho, ideales para cortar la carne de manera delicada y sin desgarrarla. “Lo que podemos lo traemos desde Argentina. Y al menos la mitad de la gente que trabaja acá es argentina, incluyendo, claro, al parrillero y al director de sala”, cuenta.
Por Rodolfo Reich

