
Por Rafael Pérez Ybarra
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Cada vez parece más claro que la humanización de la arquitectura es un elemento que influye también en la evolución del paciente. Es lo que podría denominarse arquitectura terapéutica. El entorno físico también cuenta, por eso se tiende a que en el diseño arquitectónico de los nuevos hospitales participen, junto a los arquitectos, tanto los colectivos profesionales implicados en la vida hospitalaria -médicos, investigadores, personal de enfermería- como los pacientes y sus familiares.
Más humanos y más próximos. Las últimas tendencias en el diseño de los centros hospitalarios han evolucionado. Ahora se persigue que los nuevos edificios contribuyan a facilitar el tratamiento del paciente y que, de alguna manera, intervengan en su curación. Y es que, según Luis González Sterling, arquitecto que ha intervenido en el diseño de algunos de los nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid, se tiene la certeza de que ´el entorno es un elemento que influye en la curación del paciente´.
Los nuevos hospitales -y en España se están construyendo muchos- tratan de aplicar la máxima de la humanización. Y no es sólo en la cuestión de tamaño; en el diseño ahora ´mandan los pacientes y no los médicos´, explica el arquitecto Alfonso Casares, un especialista en el diseño de hospitales. Con ello no quiere decir que se diseñen los hospitales sin tomar en consideración a los profesionales sanitarios; es más, ´se tiende a que en el proceso de creación de los nuevos hospitales intervengan tanto el arquitecto como los profesionales sanitarios, pero ambos han de intervenir sin perder de vista la perspectiva del paciente´.
Según Casares, las áreas médicas se diseñan de acuerdo con las necesidades del paciente y se prima la humanización del entorno porque se ha demostrado que, al igual que el tratamiento médico, el entorno también puede ser terapéutico.
En el diseño de los nuevos hospitales que se han diseñado en la Comunidad de Madrid, explica González Sterling, se ha querido que intervenga un equipo de profesionales formado por médicos, ingenieros y enfermeras. Y esta manera de hacer los hospitales se está extendiendo también a los macrohospitales, como el de Oviedo o el de Burgos, que son consecuencia de una renovación de otros más antiguos, u otros más especializados, como los que se han edificado o se están construyendo para los pacientes con Alzheimer o las residencias para mayores.
Así, en el proceso de diseño de los nuevos hospitales de Madrid, articulado en cuatro fases, se han tenido en cuenta, a través de una exposición pública de los proyectos, ´las consideraciones de los ayuntamientos, vecinos, usuarios y profesionales´, dice González Sterling, con el fin de ajustar el hospital a las necesidades reales de los pacientes.
La salud, afirma el arquitecto Carlos Lamela, se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la sociedad actual, y la arquitectura no es ajena a la necesidad de humanizar los edificios dedicados al cuidado de la salud. Desde hace unos años, "la nueva arquitectura hospitalaria trata de enseñar su lado más humano a través de hospitales, ambulatorios o residencias para mayores". Rafael Moneo y José María de la Mata, arquitectos del hospital Materno Infantil Gregorio Marañón (Madrid), explican en una memoria del citado centro que un hospital debe "tener la lógica que se espera de la ciencia a la que se recurre en la enfermedad´. En este sentido, los nuevos centros ´no quieren intimidar´ y deben ´dar a los pacientes y sus familias todo tipo de facilidades".
Esta idea es la que subyace en muchos de los nuevos edificios hospitalarios. El estudio que dirige Carlos Lamela es el autor del Centro de Atención para Enfermos de Alzheimer de la Fundación Reina Sofía (Madrid). Para su diseño han contado tanto con los profesionales sanitarios como con las familias de los pacientes. Así, la Asociación de Enfermos de Alzheimer AFALcontigo asesoró a los arquitectos en el diseño de la estructura de una de las unidades del centro y del sistema de domótica. Se trata de un auténtico sistema de inteligencia ambiental, según Blanca Clavijo, presidenta de AFALcontigo, que ´mejora la atención y el entorno del paciente´.
Participación de los médicos
La participación de los médicos es también un elemento esencial. Algunos jefes de servicio, dice González Sterling, intervienen muy activamente en el diseño de sus unidades e incluso "han presentado planos". La colaboración de los médicos "es un lujo", según Pablo Martínez, del Instituto de Salud Carlos III (Madrid). Su equipo ha participado en el diseño de la Unidad de Investigación del Centro Reina Sofía, algo que, en su opinión, no es todavía muy frecuente en España. "Se ha diseñado en función de nuestras necesidades clínicas", dice.
Éste es, de alguna manera, el punto de partida de la arquitectura terapéutica, un concepto en el que se trata de implicar a todos los sujetos relacionados con el cuidado de los enfermos: médicos, investigadores, enfermería, pacientes, cuidadores y familiares. Y cada uno aporta su particular mirada: "Mientras que los médicos tienen una visión más global, de grandes áreas, la enfermería se fija más en los detalles", comenta González Sterling.
La arquitectura terapéutica está concebida como la unión entre el arte y la técnica, y ha de ser capaz de provocar en el paciente un sentimiento de bienestar y calidez mediante recursos estéticos, pero sin olvidar algo tan importante para un hospital como la funcionalidad. Antes, recuerda Alfonso Casares, los hospitales estaban diseñados desde una perspectiva "más académica e intelectual". El hospital, afirma, era un edificio al que el ´paciente iba a sufrir. Y eso ha cambiado´. Ahora, la arquitectura debe contemplar también la mejor forma de crear sinergias y aprovechar lo máximo posible los recursos técnicos.
Según Casares, esto se refleja también en las palabras: muchas veces ya no se usa la palabra paciente, el que sufre y espera, sino cliente. El paciente ha de ser el centro del hospital y tiene que sentirse cómodo, algo especialmente importante cuando "hospitales públicos compiten entre ellos en servicios".
Al respecto, añade, una de las novedades más importantes es que en la gran mayoría de los nuevos hospitales que se construyen en España las habitaciones son individuales. Se ha demostrado que la recuperación del paciente es más rápida, "además de que se respeta más su intimidad". De esta forma, el diseño influye en la estancia hospitalaria. En el diseño se tiene en cuenta, además, la eficiencia, racionalizando la distribución de las áreas y estableciendo relaciones de proximidad. Las unidades de urgencias, las UCI y los quirófanos, por ejemplo, no han de distar más de cuatro o cinco minutos, afirma González Sterling.
Lo que se está produciendo, aclara González Sterling, es un cambio en el concepto de los hospitales. Ya no importa tanto el número de camas como la especialización, lo que se va a realizar en su interior. A su juicio, "la cama no es una medida lógica". Aun así, la creciente demanda de camas por el envejecimiento de la población y el deterioro de algunos de los mayores hospitales obligará a construir aún edificios de grandes dimensiones capaces de albergar todas las especialidades de tercer nivel.
Casares cree que, en esta situación, es difícil justificar la construcción de hospitales más pequeños, en los que se hagan menos cosas. Por tanto, en el proceso de renovación se tiende a construir hospitales grandes, aunque tratando de integrar el concepto de arquitectura terapéutica.
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