
Bienestar que se construye “desde adentro”: el potencial de los nuevos blends probióticos Cormillot
Diseñados para optimizar el ecosistema interior desde una lógica de “sinergia inteligente” entre cepas, los nuevos blends probióticos llegan para incorporarse a la rutina diaria y cuidar la microbiota de personas sanas
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“Este siglo XXI, que nos tiene un poco acelerados y sobreinformados, trae en el terreno de la salud un momento disruptivo y nuevos paradigmas. Uno de ellos tiene que ver con la longevidad, que llegó para cuidarse: todos vamos a vivir más, pero también queremos vivir mejor. Y para eso hay que ocuparse. El otro concepto que gana cada vez más espacio es el del autocuidado, esa llave de transformación para la tan anhelada longevidad saludable”.
Con esas palabras, la periodista Daniela Blanco abrió el encuentro en el que se presentaron los nuevos Blends Probióticos Cormillot, suplementos dietarios formulados con cepas de microorganismos para el cuidado de la microbiota intestinal. “Hoy sabemos que la salud digestiva no es solamente digestión: es el centro biológico de nuestra inmunidad, de nuestra energía y de nuestra calidad de vida”, remató Blanco.

De ahí que la recién lanzada línea de productos se proponga “cuidar el bienestar desde adentro”. Fabricados en Argentina por el laboratorio Lepetit, los blends probióticos se orientan al cuidado de tres frentes: la vitalidad, las defensas y el confort digestivo. Los tres tienen algo en común: la microbiota, que actúa como barrera intestinal y se vincula con el sistema inmune.
Así, el blend “Vitalidad integral” (L. rhamnosus GG + L. acidophilus NCFM) está pensado para acompañar la fortaleza diaria; “Barrera inmunitaria” (L. casei + L. rhamnosus + B. animalis lactis) ayuda a mantener una interacción saludable entre microbiota, barrera intestinal y sistema inmune; y “Equilibrio gastrointestinal” (L. plantarum + L. acidophilus + B. animalis) contribuye a restablecer el balance de la microbiota, favoreciendo el confort digestivo. Todos son de venta libre y fueron creados para el consumo diario en personas sanas.
“¿Por qué ‘blends’? Elegimos llamarlos así porque detrás de cada producto hay una combinación de cepas para una funcionalidad definida de acuerdo con distintas necesidades de bienestar”, explicó Héctor Alquati, director del proyecto probióticos Cormillot en Lepetit.
“Cuando hablamos de bienestar –añadió–, lo asociamos a una buena alimentación, el estilo de vida, el ejercicio, los vínculos, el descanso. Ahora tenemos una nueva dimensión, que es la microbiota. Por eso decimos que se trata de cuidar el bienestar desde adentro del organismo”.

Los microorganismos, nuestros aliados
El doctor en Química Gabriel Vinderola –investigador principal del Conicet, profesor en la Universidad Nacional de Santa Fe y miembro del cuerpo de directores científicos de la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos– es en nuestro país uno de los principales divulgadores del concepto del “eje intestino-cerebro”.
Como disertante durante la presentación de la nueva línea de Cormillot, Vinderola comenzó recordando que los seres humanos evolucionamos 300 mil años en contacto con los microorganismos. “De hecho, hicimos con ellos una simbiosis –precisó–, se instalaron en nuestro intestino y allí producen enzimas, que son como ‘tijeritas moleculares’ que nos ayudan a digerir los alimentos”.
“Pero el caso es que, por diversos motivos, como el uso de antibióticos, antiácidos y el alto consumo de alimentos ultraprocesados, hemos ido perdiendo microorganismos. Y como nos ayudaban a hacer determinadas cosas, ahora tenemos problemas”, explicó.

Según el experto, está demostrado que las personas que viven en ciudades tienen una microbiota menos diversa que quienes habitan entornos naturales. “Pero la solución no es irnos a vivir al Amazonas: tenemos que ver qué podemos hacer acá”, señaló para hablar de los probióticos, a los que definió como “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, brindan un efecto benéfico”.
Vinderola destacó también que se trata de un producto seguro –se utiliza incluso en bebés prematuros– y que existe una gran cantidad de evidencia respecto de su función preventiva. “Por eso no tenemos que tener la idea de que necesitamos un probiótico si estamos enfermos”, subrayó.

“Un aporte a la salud de los argentinos”
La de Alberto Cormillot fue, sin duda, la presencia estelar del encuentro. El doctor reveló que a sus 88 años tuvo tres veces cáncer, y repasó también su carrera recordando que tiene 65 años de médico y 62 dedicados a comunicar temas de salud en los medios de comunicación.
“No soy un experto en microbiota –aclaró ante el auditorio– pero sí en calidad de vida. Y en los últimos años descubrimos que casi todo lo que mejora la calidad de vida es potenciado o tiene alguna relación con la microbiota y con el consumo de probióticos”.

Después de una presentación en la que repasó los elementos críticos en la salud de una persona –alimentación, actividad física, estrés, cigarrillo, alcohol, soledad y vínculos–, el doctor remarcó que los probióticos no reemplazan a la microbiota pero sí la refuerzan.
“Cuidamos el corazón para evitar el infarto, el cerebro para preservar la memoria, los músculos para conservar la autonomía. Cuidemos también el aparato digestivo porque alimenta, protege y condiciona a todos los demás”, advirtió. Y concluyó: “Creo que con este nuevo producto estamos haciendo un muy buen aporte a la salud de los argentinos”.
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