
"El organismo humano es muy complejo y así debemos estudiarlo", afirma el doctor Robert Ader, considerado el padre de la psiconeuroinmunología
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Con la publicación de Inmunosupresión condicionada a través de la conducta , trabajo científico publicado en 1975 en la revista Medicina Psicosomática, el doctor Robert Ader sembró las semillas del cambio en la forma de encarar la génesis y el desarrollo de las enfermedades. Antes de su próxima visita a la Argentina, el investigador mantuvo un extenso diálogo con La Nación , parte del cual reproducimos a continuación.
-Doctor Ader, a pesar de que parece un postulado del sentido común, la psiconeuroinmunología se está difundiendo lentamente. ¿A qué lo atribuye?
-Ha sido difícil convencer a los médicos. Tradicionalmente, aprendíamos que el sistema inmunológico era independiente de todos los otros sistemas, incluyendo el cerebro. Actuaba por sí mismo y esa noción subyace en las investigaciones que se hacían. Las nuevas teorías desafían esa premisa y, cuando uno desafía el conocimiento establecido, no es tan fácil ser aceptado.
-Parece difícil estudiar las relaciones entre el cerebro, el sistema inmunológico y el sistema endocrino. ¿Cómo lo hacen?
-Bueno, sí, es difícil y esa también es parte de la razón por la que se nos resiste. Pero, por otro lado, también se podría argumentar que lo que es simple no necesariamente es verdad. El mundo es un lugar complejo y el humano es un organismo complejo, y creo que tiene que ser estudiado en toda su complejidad. Para hacerlo, empezamos utilizando animales como sujetos de experimentación, porque así se pueden controlar los factores genéticos, las experiencias y todas las otras variables que inciden en la función inmunológica. El animal es un modelo simple.
-¿Qué tipo de hallazgos hace la psiconeuroinmunología?
-Entre otras cosas, las investigaciones se concentran en las conexiones neuroendocrinas, en las señales químicas que son liberadas por el sistema inmune y que afectan el cerebro. Personalmente, trabajo sobre condicionamientos pavlovianos y cambios en la función inmune; es decir, cambios condicionados en la inmunidad. También hemos investigado las experiencias estresantes y los cambios que origina en la función inmune. Cuando esté en la Argentina hablaré sobre todos los diferentes tipos de evidencias que nos dan pistas sobre la relación entre el cerebro y el sistema inmune, y sus implicancias en la enfermedad.
-¿Piensa que todo esto nos obligarán a reescribir la medicina y cambiar los tratamientos?
-Bueno, en el largo plazo pienso que cambiará la forma en que se enfrenta a los pacientes y los problemas médicos. Ahora, se considera que las enfermedades se originan en un sistema en particular. Si todos estos sistemas están integrados, tal como creemos que lo están, entonces deberemos tomar en cuenta los factores psicosociales y de comportamiento tanto como los signos clínicos, y evaluar cómo contribuyen al desarrollo y progresión de las enfermedades.
-¿Cuando hablamos de esta especialidad, estamos hablando de una teoría o de tratamientos concretos?
-Hablamos de hechos clínicos que están comenzando a ser utilizados para diseñar tratamientos. El hecho es que el sistema inmunológico es capaz de ser modulado por el cerebro, y esto cambia la naturaleza de la función inmunológica y cómo debería estudiársela. Tiene implicancias clínicas y, de la misma forma en que pienso que el enfoque científico tiene que ser integrado, también el tratamiento del paciente debe ser integrado.
-Usted afirma que pueden existir malas aplicaciones de estos principios. ¿Cuáles son?
-Me refiero a las intervenciones prematuras que puede ser prescriptas cuando las consecuencias inmunológicas no se conocen. Algunos de esos caminos aún son desconocidos. A veces, se la desvirtúa.
Más allá de la admiración
Robert Ader es director del Centro para la Investigación en Psiconeuroinmunología del Departamento de Psiquiatría del Centro Médico de la Universidad de Rochester. Pionero mundial en el tema, él define este campo como el estudio de la conexión entre el cerebro y el sistema inmunológico. La consecuencia teórica de ese lazo es que las experiencias psicológicas, como el stress y la ansiedad, pueden influir en la función inmunológica y que ésta, a su vez, puede tener efecto sobre el curso de la enfermedad.
Sin embargo, se desanima ante algunas simplificaciones de esta teoría, como por ejemplo que la mente puede curar el cáncer. "A largo plazo, el apuro por aplicar los descubrimientos de la psiconeuroinmunología podría llegar a ser un perjuicio", afirma. El doctor Ader viene al país invitado por la Fundación Salud para dar una conferencia el próximo lunes 8, en el Auditorium Belgrano, Virrey Loreto 2348. Informes: (011) 4312-3335.



