Antes se pensaba que -una vez que se desarrolla- el organismo masculino es casi inmutable. Hoy se sabe que es así.
1 minuto de lectura'
Como los hombres mantienen sus capacidades reproductivas hasta edad avanzada y no experimentan cambios hormonales cíclicos, antes se creía que su salud era estática. Pero los médicos están aprendiendo que entre los muchachos y los hombres hay numerosos cambios genéticos, biológicos y sociales.
En la cuna Con el diseño de la arquitectura genética masculina pueden venir también desafortunadas predisposiciones: la hemofilia y la distrofia muscular de Duchenne, por ejemplo, atacan casi exclusivamente a los varones. Pero nacer hombre también tiene sus ventajas. Los bebes varones son muy curiosos y, comparados con las mujeres, son más alertas y más emocionalmente interactivos con la persona que los cuida. (Las emociones se suprimen más tarde, lo que sugiere que el estoicismo masculino es cultural y no innato.)
A la escuela
Una vez en la escuela, los chicos tienden a destacarse en matemáticas y otras materias controladas por el hemisferio cerebral derecho. Estas aptitudes naturales estarían fortalecidas por un aumento de testosterona que los niños varones experimentan justo antes y después de nacer. Pero la maquinaria biológica que brinda a los niños una ventaja en matemáticas y temas espaciales también desarrolla en menor medida los aspectos del lenguaje y la socialización.
De soprano a tenor
Los efectos de la testosterona en el desarrollo de los muchachos se hacen más obvios durante la adolescencia. Mientras sus voces de soprano cambian a tenor, los muchachos graznan. Los músculos comienzan a reemplazar el tejido graso que tenían de bebes. El interés sexual que manifiestan los adolescentes depende también de hormonas femeninas que se vierten en su torrente sanguíneo.
Por otro lado, las hormonas que impulsan a los muchachos a interesarse por el sexo los impulsan también a adoptar conductas agresivas y riesgosas.
En la flor de la edad
Este período se caracteriza por la aceptación de las responsabilidades. El desempeño de padre les da a los hombres la oportunidad de redefinir la masculinidad de una sana manera para ellos y sus niños.
Los malos hábitos, como fumar, se vuelven más importantes y más difíciles de sacudir; más del 80 por ciento de los adultos que alguna vez fumó comienza a hacerlo antes de los 18 años.
Las infecciones por HIV se contraen a menudo durante la adolescencia, cuando los muchachos experimentan con el sexo. Pero las nuevas terapias farmacológicas están permitiendo reducir la incidencia de las muertes relacionadas con el HIV.
Adultos
A partir de los 40 años, los hombres experimentan un descenso en sus niveles de testosterona de un 1 por ciento anual. También experimentan un aumento de los síntomas depresivos, incluyendo ansiedad y poca satisfacción sexual. Aunque ciertos médicos consideran que esta etapa es similar a la de la menopausia femenina, otros argumentan que los cambios hormonales son muy sutiles. Hacen notar, también, que la impotencia y otras condiciones asociadas con la edad madura pueden ser causadas por los males crónicos que tienden a golpear a los hombres de este grupo, como la diabetes.
El riesgo de enfermedades cardíacas, hipertensión y diabetes es exacerbado por la obesidad, y en la adultez es cuando los hombres tienen más posibilidades de tener sobrepeso. Ellos pierden del 3 al 5 por ciento de la masa muscular cada década después de los 25 años. La masa muscular reducida y no practicar actividad física conspiran para hacer decaer el resto de los niveles de actividad metabólica. Mientras los hombres envejecen, queman menos energía y pueden ganar peso aun sin cambiar sus hábitos alimentarios: un kilo cada año después de los 30.
Madurez
Los hombres continúan produciendo testosterona durante toda su vida y están algo más protegidos que las mujeres del mal de Alzheimer y la osteoporosis. Pero esto puede también afectarlos: acrecienta la pérdida del cabello y estimula el crecimiento de la glándula prostática. El alargamiento no canceroso de la próstata ocurre en más de la mitad de los hombres de más de 60 años y en el 90 por ciento de los hombres entre los 70 y los 80. Al mismo tiempo, el 80 por ciento de todos los cánceres prostáticos ocurre en hombres mayores de 65 años.
Vejez
Se vuelven menos activos. Su apetito disminuye, pero sus necesidades de nutrición aumentan porque sus cuerpos han perdido la habilidad de sintetizar y absorber importantes vitaminas y nutrientes. A su piel, por ejemplo, le cuesta sintetizar la vitamina D cuando se exponen al sol. Es entonces cuando se hace importante mantener el peso y estar seguros de que los nutrientes adecuados están presentes en la dieta.




