Manual para padres en plan de veraneo. Qué es lo que hay que tener en cuenta para poder disfrutar de las vacaciones con niños pequeños y sin mayores sobresaltos
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Pocas cosas son más divertidas y saludables que irse de vacaciones a la playa. Y sobre todo cuando se trata de chicos. Curiosos, expansivos y dueños de una vitalidad que agota a sus propios padres, ellos son quienes más disfrutan esta temporada en la que el sol, el agua, la arena, los nuevos amiguitos y los sitios desconocidos hacen de cada día una nueva aventura.
Pero así como la ciudad tiene sus riesgos, la playa tiene los suyos. Para evitarlos, destacados especialistas aportan aquí recomendaciones para gozar sin sobresaltos este tiempo de disfrute en familia.
1. Su majestad el mar
Con excepción de los recién nacidos, de no mediar alguna cuestión específica de salud, "no hay ninguna restricción para que los chicos vayan a la playa y se metan en el agua", asegura el doctor Alberto Iñón, secretario de la Comisión de Accidentes de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Pero hasta los diez años deben hacerlo siempre bajo la mirada constante de un adulto responsable, agrega el pediatra.
Un adulto responsable es aquel que no pierde de vista aquello que está cuidando y se encuentra en estado físico para responder a una situación difícil. Además, afirma Iñón, "todos los adultos deberían aprender técnicas de resucitación. Hace la diferencia no sólo entre la vida y la muerte, sino en calidad de vida: si las maniobras se demoran, pueden quedar daños irreversibles".
2. Falsa seguridad
Nada más peligroso que la sensación de seguridad aportada por elementos inseguros. Tal es el caso de muchísimos salvavidas. El único que no se pincha es el chaleco de telgopor con cuellito, que permite que el niño siempre esté boca arriba. Debe atarlo un mayor y tiene que usarlo todo aquel que no sepa nadar y también cuando se sube a embarcaciones para paseos o recreación. En el mar hay que descartar los inflables de plástico en todas sus formas: aros y "bracitos" porque se pinchan muy seguido, y las colchonetas de agua que pueden ser arrastradas por la corriente.
3. Con guardavidas es mejor
Un hábito en boga es veranear en sitios agrestes, donde no hay balnearios. "El mar es el mar en todos lados -razona Iñón-, por más exclusiva que sea la playa." Los balnearios proveen muchos elementos de seguridad: además de los guardavidas, hay helicópteros y motos de agua, de suma eficacia en casos de salvamento. Por otra parte, siempre deben respetarse las indicaciones acerca del estado del mar, sobre todo cuando la bandera está roja e indica prohibición de bañarse, lo que puede deberse al oleaje embravecido, a la presencia de tóxicos en el agua o a que en ese momento no hay guardavidas en el balneario.
4. Los adolescentes
La mayoría de los accidentes ocurren entre los adolescentes y preadolescentes; éstos creen que saben nadar y sus padres ya los consideran "grandes". Siempre es conveniente que los adultos ingresen en el mar antes que sus hijos para evaluar el estado del agua, y así decidir si pueden (y hasta dónde) meterse los menores.
5. Aprendizaje adecuado
Un error común es forzar a los niños a entrar en el agua cuando tienen miedo y, mucho peor, intentar enseñarles a nadar en el mar. "El aprendizaje debe ser previo -aclara Iñón-, y siempre en piletas de profundidad acorde a la edad." También hay que evitar el otro extremo: el excesivo temor que algunos padres sienten hacia el mar se transmite a los pequeños y puede generarles una aversión al agua, además de impedirles disfrutar de la naturaleza como cualquier niño.
6. Una verdadera protección
Los bebes menores de seis meses no pueden ser expuestos a los rayos solares ni usar protector. Después de esa edad, de 11 a 16 horas tampoco pueden estar al sol. Fuera de esos horarios el factor de protección solar debe ser treinta o superior. "Hay que colocarlo 20 minutos antes de exponerse al sol, en todo el cuerpo", aclara la doctora Andrea Santos Muñoz, de la Sección Dermatología del hospital Ramos Mejía, que aconseja además "tenerlos con ropa y gorro". El nivel de protección solar debe mantenerse durante todas las vacaciones. Si se meten al agua hay que reforzar cada tres horas, y lo mismo vale cuando transpiran mucho.
Después de un día de sol, siempre hay que ducharse con agua dulce y colocar una buena crema hidratante en todo el cuerpo. La doctora Muñoz advierte que "nunca hay que aplicar sobre la piel tomate u hojas de aloe vera, porque el riesgo de dermatitis por contacto es muy alto, ni tocar vegetales como la ruda, hiedra, o plantas cítricas porque asociados con el sol dan reacciones adversas en la piel".
Si un chico se quema con los rayos solares, hay que ponerle agua fría, aplicar humectante y esperar que alivie. Si tiene ampollas hay que ponerle sólo agua fría y llevarlo al médico.
7. Esos días de calor
En ocasiones, la sombra no basta. "Muchísimas veces dentro de la carpa hace más calor que fuera de ella, no corre viento y un bebe durmiendo la siesta ahí dentro es candidato al golpe de calor", advierte Iñón. Los chicos deben beber mucha agua, ser humedecidos con frecuencia y no permanecer en sitios muy calurosos.
8. Fauna peligrosa
Aunque la ley lo prohíbe, muchos llevan a la playa a sus mascotas, donde también pululan los típicos "perros de playa". Aunque no es frecuente que los perros argentinos tengan rabia, una mordida canina puede arruinar las mejores vacaciones; por eso hay que enseñarle al chico a no tocar a un animal que no conoce.
Ante una mordedura hay que lavar bien la herida con agua y jabón, capturar o identificar al animal si es posible, y concurrir al médico para decidir la estrategia por seguir. No hay que menospreciar el aspecto psicológico de una mordedura: "Muchos chicos mordidos por perros desarrollan el síndrome de estrés postraumático", dice Iñón, por lo que conviene tranquilizarlos emocionalmente además de vigilar las heridas.
Por otra parte, es prudente enseñarles a los pequeños exploradores a no meter la mano en pajonales, cuevas y huecos, ni en caracoles vacíos de los médanos; en éstos puede haber escorpiones.
9. ¿Un juego de niños?
Una recreación habitual de los chicos durante las vacaciones es el alquiler de cuatriciclos, a pesar de que su uso está prohibido para los menores. "Es una imprudencia total -asegura el pediatra-. Es un vehículo motorizado que no puede estar a disposición de un menor y tampoco debe usarse en calles y avenidas. No es un juego."
También hay que vigilar la seguridad que ofrecen ciertos juegos de playa como camas elásticas, hamacas aéreas y toboganes de agua. Algunos son inadecaudos para niños pequeños, no ofrecen las garantías necesarias o no cuentan con personal suficiente que vigile su uso.
10. Punto de encuentro
La playa es un sitio lleno de gente y de estímulos donde un niño puede desorientarse y perderse en cuestión de minutos. Por eso, es importante hacer observar al niño las inmediaciones para que se familiarice con el balneario. De acuerdo a su edad, podrá memorizar dónde vive, el número de carpa o sombrilla, el nombre del balneario y todo lo que pueda servir de referencia.
Hay que acordar un punto de encuentro por si se pierde, fácil de distinguir a la distancia y que no sea móvil como "los de la sombrilla de al lado", que pueden retirarse o cambiarse de lugar. También es útil fijar un radio de acción donde el niño pueda moverse libremente, que no exceda el ámbito de visión de los padres.
Hay que conversar seriamente con los pequeños este tema para que aprendan a utilizar su libertad con responsabilidad desde chicos, permitiendo así que sus padres puedan también disfrutar del ocio sin sobresaltos.
Dónde consultar
- Sociedad Argentina de Pediatría (SAP): (011) 4827-0600
- Hospital Ramos Mejía: (011) 4931-5555
Guía de alimentación para veraneantes
Pese a que se recomienda evitar la permanencia en horas del mediodía, muchas familias almuerzan en la playa. "En este caso -explica la doctora Nélida Valdata, secretaria de Educación Continua de la Sociedad Argentina de Pediatría- es necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Tomar abundante agua, evitando el consumo de gaseosas y jugos artificiales.
- No llevar leche caliente en termos. No hay inconvenientes en que un chico tome leche fría en su vasito o biberón.
- Controlar el consumo de golosinas y de comidas rápidas (hamburguesas, panchos, papas fritas, etcétera).
- Tener especial cuidado con alimentos vendidos por vendedores ambulantes, sobre los cuales se desconocen las condiciones de preparación y conservación.
Por su parte, la doctora Viviana Gallego, del Departamento de Seguridad e Higiene Alimentaria de Funcei, detalló los requisitos que debe cumplir una vianda para que sea segura:
- Los recipientes deben ser de plástico, fáciles de higienizar. Para envolver alimentos, utilizar materiales impermeables: bolsas de plástico herméticas o papel de aluminio.
- No permitir que la comida repose a temperatura ambiente durante más de dos horas.
- Para no cortar la cadena de frío, es importante preparar los alimentos el día anterior y retirarlos de la heladera justo antes de partir para la playa.
- Mantener la vianda a la sombra, con refrigerante en su interior (se pueden fabricar en casa con frascos llenos de agua, congelándolos).
Qué tener en cuenta al preparar las valijas
Ante cualquier situación que requiera la consulta médica, lo mejor es recurrir a los hospitales regionales, porque están preparados para el abordaje rápido de los inconvenientes de los veraneantes: mordeduras, picaduras, quemaduras, lesiones traumatológicas, etcétera. Además, tienen guardia las 24 horas.
Por otra parte, una buena práctica para antes de salir de viaje es pedirle al pediatra que nos recomiende a algún profesional de su confianza en la zona de descanso por visitar.
También es conveniente averiguar en nuestra cobertura médica si cuenta con alguna institución en el lugar donde vamos.
Una buena medida es llevar -o revisar antes de partir- la nómina de vacunas que tienen aplicadas los menores.
Un botiquín es siempre útil y conviene llevarlo a la playa. Debe incluir gasa, tela adhesiva y un desinfectante de uso corriente. Si se va con nenes chiquitos, se puede agregar un antitérmico y un antipruriginoso "Más cosas no, porque predisponen a la automedicación", refiere el doctor Iñón.
Peligro oculto en la arena
Un problema que crece es la utilización nocturna de las playas por parte de adolescentes que beben o utilizan drogas endovenosas. Cada día se reportan más casos de chicos que se pinchan con hipodérmicas o se cortan con envases de vidrio. Si eso ocurre hay que lavar con abundante agua y jabón y consultar de inmediato con el médico. Si el objeto está clavado, no hay que intentar extraerlo; debe hacerlo un profesional.






