
Leches, quesos, yogures y avena son los primeros ejemplos de este nuevo tipo de alimentos. No sólo nutren el organismo, también sirven para hacer prevención y curar enfermedades
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Las bacterias tienen muy mala fama, eso nadie lo pone en duda. Pero gracias al constante avance de la biología y de la medicina los alimentos probióticos prometen que en el siglo XXI limpiarán la reputación de muchos de estos microorganismos. ¿Cuáles son entonces los alimentos que se adjudican el título de probióticos? "Son aquellos suplementados con bacterias vivas", responde el bioquímico y microbiólogo Guillermo Oliver.
"Estos alimentos no sólo nutren, sino que también poseen otros efectos benéficos para la salud del hombre." En marzo, el doctor Oliver dirigió el Seminario Internacional sobre Alimentos Probióticos que, con el auspicio del Conicet, del Centro de Referencia en Lactobacilos (Cerela) y de la empresa SanCor, reunió en la Academia de Medicina a dos destacados especialistas en probióticos, los doctores Adnam Tamime y Roy Fuller.
Flora y fauna intestinal
"Muchas bacterias se encuentran naturalmente presentes en el intestino", explica el doctor Adnam Tamime, investigador del Departamento de Standards de Alimentos y Tecnología de Productos del Scottish Agricultural College. "Cuando uno monitorea el intestino de los recién nacidos puede ver que un gran número de estos microorganismos ya está presente." ¿Cómo llegan allí? A través de la leche materna, punto de partida para la formación de la flora intestinal del bebe.
"Esta flora intestinal es muy importante para la salud humana -continúa el doctor Oliver, investigador superior del Conicet-. Mientras las distintas poblaciones de microorganismos que habitan el intestino se encuentran en equilibrio, los individuos están sanos. Pero cuando por alguna causa -como, por ejemplo, la mala nutrición, el stress o el abuso de antibióticos- se rompe este equilibrio, comienzan los problemas. Las diarreas suelen ser las primeras manifestaciones de un desequilibrio en la flora intestinal."
El objetivo de los alimentos probióticos no podría ser otro que introducir microorganismos que permitan restablecer el equilibrio intestinal perdido y, de no ser esto último necesario, mantener e incluso mejorar la flora intestinal. La teoría en la que se sustentan los probióticos postula, según el doctor Tamime, que "si podemos aumentar y mantener la cantidad de estos microorganismos en el intestino, nos sentiremos más sanos y mejor".
Prevenir y curar
En concreto, ¿cuáles son los beneficios para la salud que aporta este tipo de alimentos? No son sólo preventivos, ante algunas enfermedades los probióticos han demostrado que funcionan como una eficaz y nutritiva terapéutica que, claro está, no presenta efectos secundarios adversos de ningún tipo.
Distintos estudios han corroborado que la presencia de estas saludables bacterias, que ingresan en el organismo con los alimentos probióticos en nuestro intestino, cura la diarrea infantil y las que desencadenan algunos agresivos antibióticos, disminuye los niveles de colesterol y de azúcar en sangre, previene las caries, mejora la absorción de hierro y de calcio, es útil para reducir la presión arterial, brinda cierta protección para algunos cánceres, combate las alergias y, de yapa, es una interesante fuente de energía para aquellos que, como es el caso de los atletas, la necesitan en cantidad.
Para muestra basta mencionar los efectos saludables de la leche Bio que desarrolló el doctor Oliver en el Cerela, y que en la actualidad es elaborada por la empresa SanCor. Si bien este producto fue pensado en un primer momento para hacer frente al elevado índice de mortalidad infantil por diarreas en Tucumán, estudios posteriores demostraron que también protege las mucosas gástricas y respiratorias, posee una mayor cantidad de calcio biodisponible (asimilable por el organismo) que la leche común, combate la gastroenteritis y normaliza los niveles de colesterol del suero sanguíneo.
Como puede atestiguar cualquier persona que haya padecido una enfermedad de origen bacteriano, no todos estos microorganismos tienen efectos saludables para el ser humano. Es por eso que a las bacterias que se postulan como inusuales ingredientes de un alimento probiótico se les exige que cumplan en forma rigurosa con una serie de exhaustivos requisitos que no sólo garantizan la inocuidad del producto, sino también su utilidad en términos médicos.
Según el doctor Roy Fuller, experto en microecología intestinal de la Universidad de Bristol, en primer lugar estos diminutos organismos no pueden ser tóxicos ni patógenos, luego deben demostrar que poseen un efecto benéfico para la salud humana comprobable, han de ser estables durante su producción, almacenamiento y consumo, y una vez consumidos, deben ser capaces de sobrevivir y multiplicarse en el intestino.
De las bacterias que habitan la Tierra, sólo unas pocas de ellas han sido evaluadas en relación con los requisitos arriba mencionados. El número de bacterias que ha aprobado el examen es aún más pequeño, pero crece día tras día. "Todavía no sabemos demasiado cómo se comportan muchos de estos microorganismos en el intestino -reconoce el doctor Tamime-. Cuanto más aprendemos acerca de la biología de los microorganismos y de su comportamiento en el intestino, más sabemos cuáles son los microorganismos que debemos utilizar y cómo los podemos agregar a los alimentos."
Un concepto natural
Los tres especialistas consultados -Oliver, Fuller y Tamime- coinciden en que el siglo entrante asistirá a la expansión de este tipo de alimentos. Para graficar esta tendencia, el doctor Tamime aporta un dato estadístico significativo: "En 1995, en Alemania se produjeron 2000 toneladas de leche fermentada probiótica, y tan sólo un año después la producción saltó a 6000 toneladas". Por su parte, el doctor Oliver explica las causas de este crecimiento: "Los probióticos representan un cambio en la filosofía de los alimentos, ya que respetan la ecología del aparato digestivo y el equilibrio que la naturaleza nos ha suministrado a través del tiempo".
Animales
Actualmente, las funciones de engorde y prevención de enfermedades en los animales las cumplen en gran parte los antibióticos, con resultados verdaderamente nefastos. En varias ocasiones, los investigadores han hallado bacterias superresistentes que pueden pasar a los seres humanos.
Afortunadamente, los probióticos ya han comenzado a ser utilizados en Europa en reemplazo de los antibióticos. Según el doctor Roy Fuller, "a diferencia de los antibióticos, los probióticos no inducen la resistencia bacteriana, estimulan la inmunidad a ciertas enfermedades y son relativamente baratos".




