De norte a sur del país, circuitos que se pueden hacer en unas horas; además consejos clave para los principiantes
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Refrescarse en una cascada escondida entre las rocas, adentrarse en senderos poco transitados, descubrir una vista panorámica desde lo alto de un cerro, encontrarse frente a frente con fauna local o pasar una noche bajo las estrellas son algunos de los regalos que reciben quienes salen a caminar.
Los trekkings en la naturaleza no solo ofrecen el conocimiento cercano y profundo del paisaje, la flora y la fauna del destino elegido, sino que también brindan beneficios para la salud física y mental de los aventureros. Como las caminatas mejoran el ánimo y reducen el estrés, la ansiedad y la depresión, volverán renovados de sus vacaciones.
Para los que se animan a este tipo de excursionismo al aire libre, hay varios recorridos y cerros con dificultad baja o media en distintos escenarios naturales de nuestro país para dar los primeros pasos en una aventura que seguramente será la primera de muchas. Solo será necesario elegir un destino en el mapa, confirmar las buenas condiciones climáticas y armar una mochila con ropa y calzado adecuados, protector solar, repelente y mucha agua.
Aunque muchas veces los términos se utilicen para describir actividades similares, el trekking y el senderismo no son lo mismo. Sofía Graneros, integrante de la Asociación Argentina de Guías de Montaña y coordinadora de la carrera de Guía de Trekking del Instituto Superior de Guías de Montaña y la AAGM de Bariloche, explica: “Ambos conceptos hacen referencia a caminatas, pero el senderismo se realiza en un recorrido bien delimitado y sencillo, mientras que el trekking ocurre en caminos que pueden no estar bien marcados, en terrenos más complejos, y a veces, durante más de un día. Por eso es imprescindible contar con el equipo necesario para el desafío”.
1) El Chaltén. Con vista al Fitz Roy
El Chaltén se fundó el 12 de octubre de 1985 dentro de los límites del Parque Nacional Los Glaciares y dos décadas después se la declaró como la Capital Nacional del Trekking.
En la zona se pueden realizar muchos trekkings autoguiados, pero sin dudas el preferido es el Sendero Fitz Roy hasta la Laguna de los Tres. Es de poco más de 20 kilómetros de ida y vuelta, con dificultad media, y se puede realizar en ocho o nueve horas.
La caminata comienza a la salida del pueblo, junto al viejo Puesto Amarillo, con estacionamiento. Durante la primera hora se necesitará bastante esfuerzo porque la subida es empinada hasta el mirador natural sobre el valle del río De las Vueltas y el cordón Los Cóndores. Desde allí, atravesando un bosque de ñires y lengas se llega a un desvío hacia la laguna Capri, un mirador rocoso desde donde deslumbra el glaciar Piedras Blancas.
El recorrido, que continúa junto al arroyo Del Salto por unas cuatro horas, arriba al campamento Poincenot (donde hay baños y agua potable). Tras cruzar el río Blanco, la última parte es la más difícil: un ascenso de 400 metros sobre piedras a lo largo de un kilómetro, por lo cual se debe calcular una hora para completarlo. Tras ese esfuerzo se llega hasta la Laguna y el Glaciar De los Tres, desde donde se divisa el Fitz Roy, majestuoso. Caminando apenas un poco más antes del regreso, se descubre la Laguna Sucia con sus glaciares colgantes.
Es importante salir muy temprano a la mañana, para regresar con luz diurna. Experiencia autoguiada con pago de entrada de $15.000 (argentinos) y $45.000 (extranjeros).

2) Córdoba. Mirador del Cerro Pistarini
El trekking hasta el Mirador del Cerro Pistarini es ideal para dar los primeros pasos en familia. Está ubicado en la reserva natural protegida del mismo nombre, creada hace dos años en Embalse de Río Tercero, Córdoba, con el objetivo de conservar y proteger 450 hectáreas de bosque chaqueño serrano y espinal.
El sendero se extiende por 6,5 kilómetros entre ida y la vuelta, que podrían completarse en al menos tres horas según el ritmo y las ganas de disfrutar de los paisajes, la naturaleza y uno de sus emblemas, el colorido picaflor cometa. A lo largo del recorrido de suave pendiente, se pueden escanear carteles con códigos QR ubicados en distintos puestos de descanso para conocer todos los secretos del patrimonio de la región.
Además, desde lo alto del mirador –que fue declarado Monumento Histórico Nacional junto con los edificios de la Unidad Turística en 2013– se disfruta de la magnífica vista del embalse, la reserva, las Sierras Grandes y parte del Valle de Calamuchita.
Ingreso: ruta provincial E61, detrás del hotel 6 de la Unidad Turística Embalse. Horario de octubre a abril: 8 a 17 (entrada) y 20 horas (egreso).
Otro trekking apto para toda la familia, es el cerro Alto San Pedro. El punto de encuentro es en la capilla de Lourdes, donde se dejan los vehículos, para iniciar la caminata por un sendero marcado hasta el hotel Alto San Pedro, que en 1890 dio origen a la localidad. Se llega hasta el antiguo Mojón de Luz y Fuerza, donde se hace la última parada frente al paisaje del Valle de Punilla, Carlos Paz y Capilla del Monte antes de comenzar el retorno.

3) La Rioja. Por los vestigios de la cultura aguada
Con sus 1350 metros de altura y su historia milenaria, el cerro El Toro, ubicado en la falda oriental de las Sierras de Famatina, es el emblema de Villa Castelli, en La Rioja. La cultura aguada, que vivió entre los años 900 y 1300 en estas tierras, dejó sus rastros a través de petroglifos, viviendas, corrales y una magnífica fortaleza, que pueden visitarse en una larga caminata. El trekking tiene distintas dificultades, la etapa inicial se cumple en unas dos horas por senderos que fueron marcados con una mínima intervención para protegerlos en las lluvias y las nevadas.
La aventura debe realizarse con un guía local, que irá presentando la vegetación autóctona, el cóndor andino y un lagarto endémico del lugar. El trekking tiene dificultad media, ya que el recorrido incluye zonas de pendiente y terreno pedregoso. Al final del recorrido, en lo más alto del cerro, se llega a la Fortaleza del Toro, una formación rocosa que parece una muralla y ofrece una vista panorámica del valle. Abierto todos los días de 9 a 20. Salida: Centro de Visitantes Sitio Patrimonial Cerro El Toro: Ruta Nacional N° 76 km 154.

4) Bariloche. Entre cipreses y coihues
Bariloche es uno de los destinos más elegidos para disfrutar de las vacaciones en el verano, sobre todo por los amantes de los trekkings. Y entre los más sencillos para animarse está el Sendero del cerro Llao Llao y Playa Tacul. El paseo de cerca de 10 kilómetros es muy tranquilo durante los dos primeros, hasta el desvío que sube la pendiente al mirador del cerro de 1025 metros (aunque el desnivel es solo de 230 metros).
Esta primera parte lleva poco más de una hora y ofrece una vista inolvidable de la cordillera patagónica con los cerros López y Capilla, el lago Perito Moreno y el brazo Tristeza del Nahuel Huapi.
Volviendo al sendero original y atravesando el bosque de cipreses y coihues, arrayanes y pataguas, se sigue hasta la playa de piedras blancas junto al lago Nahuel Huapi en otra hora de caminata, para disfrutar, almorzar y descansar antes de regresar por el mismo camino.
Lugar de inicio: Centro de Informes del Parque Municipal Llao Llao, a 1300 metros de Puerto Pañuelo y el hotel Llao Llao. Horario de verano: 8 a 22 horas.

5) Neuquén. Recorridos en Laguna Brava
Dentro del Parque Nacional Laguna Blanca y con sus 1723 metros, el cerro Mellizo Sur ofrece un recorrido de 3,5 kilómetros que se puede realizar en menos de cuatro horas. Se parte desde el Centro de Visitantes Nómades y, atravesando escoriales (ríos de lava solidificada) y vegetación característica de la estepa, se pueden descubrir chinchillones, choiques (también llamados ñandúes petisos) y zorros colorados.
El desafío es de dificultad media-alta sobre todo en su último tramo hasta alcanzar la cumbre. Desde allí, la vista de la laguna y el parque nacional, Zapala y otras poblaciones cercanas, es deslumbrante. Entre octubre y marzo, además, es la mejor época para disfrutar de aves como el cisne negro (emblema del parque nacional creado en 1940), el flamenco austral y el halcón peregrino.
Este será sin duda el destino elegido no solo por quienes quieran iniciarse en el trekking, sino también por quienes quieran conocer sitios arqueológicos en el sendero El Escorial, ubicado antes de llegar a la entrada del parque, donde hay un mirador con estacionamiento. En menos de un kilómetro de caminata se ven conos volcánicos y escoriales, y en las zonas cercanas llamadas El Resguardo, La Culebra y El Alero, hay unas treinta de formaciones geológicas con forma de aleros donde vivieron las comunidades originarias.
Ubicación: desde la localidad neuquina de Zapala son 11 km por la RN 40 y 25 km por ruta provincial 46. Horario: 9 a 20, excepto acampantes en carpa o motorhome. Entrada gratuita. En época estival está prohibida la pesca recreativa.

6) Tornquist. Noche bajo las estrellas
Los cerros Tres Picos y Napostá en la estancia Funke de Tornquist, en la provincia de Buenos Aires, son un desafío mayor para los fanáticos de la vida al aire libre en buen estado físico, ya que la aventura completa podría incluir dormir una noche al aire libre en la Cueva de los Guanacos. Sin embargo, también se puede ascender a una cumbre cada día y descansar en el refugio o el camping.
El trekking comienza en el Puesto Glorieta y, después de atravesar una tranquera y un arroyo, asciende por tres kilómetros de planicie verde hasta un bosque de pinos, eucaliptus y acacias. Desde allí, la subida es más abrupta y se transita por el filo del cerro hasta la Cueva de los Guanacos, desde la que hay una vista espectacular del Cerro Tres Picos, el más alto de la provincia de Buenos Aires, con 1239 msnm.
Hasta allí son unas cuatro horas y media de caminata y, como se debe emprender el regreso antes de las 13.30 para llegar a la base a las 18, muchos aventureros eligen armar la carpa al aire libre. Y recién después del almuerzo, quedará una hora y media más para trepar hasta lo más alto y disfrutar de una vista panorámica.
Al día siguiente se sube hasta el Napostá, de 1111 metros, y el retorno después de buscar carpas y mochilas se hace por un sendero distinto hacia la Olla del Napostá, donde las aguas del arroyo caen en una cascada. El final del recorrido puede realizarse en unas tres o cuatro horas entre cumbres, paredes verticales, cuevas, aleros y cañadones.
Requiere registro. Permiso de trekking autoguiado: $13.000 (por día y por persona) y $16.000 (con pernocte en las sierras).

Consejos para la primera aventura
- Informarse sobre la dificultad del terreno y el tiempo que lleva el trekking, para completarlo con luz diurna. Si el lugar es montañoso, se puede requerir entrenamiento previo.
- Antes de viajar, averiguar acerca de las condiciones climáticas en el sitio elegido, ya que muchos accesos se cierran con las lluvias o fuertes vientos.
- Preparar el equipo adecuado, con sombrero, ropa que cubra todo el cuerpo, medias gruesas, calzado de trekking y abrigo, para protegerse de los rayos del sol, las picaduras y posibles mordeduras.
- Llevar agua potable, alimentos, protector solar y repelente.
- Realizar el registro obligatorio en formularios online o presenciales, leer los carteles informativos y evitar salir de los senderos marcados.
- Respetar la naturaleza, cuidar a las especies animales y vegetales, no tomar agua de corrientes naturales ni comer frutas ni plantas silvestres, y traer la basura de regreso en bolsas bien cerradas. En algunos casos cobran multas si no se cumple.
- Está prohibido hacer fuego y, si se trata de una reserva protegida, está prohibido ingresar con mascotas.
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