
La compatibilidad y el tiempo de demora en los trasplantes fueron los temas de diversos estudios que presentó un especialista alemán, de visita en nuestro país
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Histocompatibilidad versus isquemia fría. Lejos de hacer referencia a un ignoto encuentro pugilístico, el primer término nombra los estudios que determinan el grado de compatibilidad entre un órgano por trasplantar y la persona que lo recibirá, mientras que el segundo mide el tiempo que transcurre entre la muerte del donante y el trasplante de alguno de sus órganos.
¿Por qué entonces la palabra versus como nexo entre ambos términos? Cuanto mayor es el grado de compatibilidad entre el órgano por trasplantar y su receptor, también se elevan las probabilidades de que el injerto no sea rechazado por las defensas del paciente. Por otra parte, cuanto más breve es el período de isquemia menores son las lesiones que sufre el órgano.
Ahora, ¿cómo evitar que el tiempo que demandan los estudios de histocompatibilidad no sume horas de isquemia? La reciente visita al Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) del profesor Gerard Opelz, médico inmunólogo de la Universidad de Heidelberg (Alemania), brindó el marco para el debate de esta encrucijada inmunológica.
Antígenos bajo la lupa
Ante destacados inmunólogos y jefes de trasplante argentinos, el profesor Opelz expuso los resultados de una serie de estudios recientes (algunos aún no publicados), que demuestran la utilidad de los análisis de histocompatibilidad (HLA) en el trasplante de órganos. Según Opelz, "éste es uno de los factores que influyen en el resultado de un trasplante de riñón, por ejemplo".
¿Por qué son tan importantes estos análisis? "El rechazo es un riesgo importante en un trasplante. Se produce cuando el sistema inmunológico del paciente que recibe el órgano detecta un tejido que no le es propio -responde la presidenta del Incucai, la doctora María del Carmen Bacque-. Para superar esta barrera inmunológica se busca que las características del órgano por implantar se asemejen al máximo a las del receptor."
La semejanza entre el donante y el receptor puede ser evaluada a través del estudio de unas moléculas llamadas antígenos de histocompatibilidad . Estos verdaderos documentos de identidad microscópicos son los que pesquisa el sistema inmunólogico para determinar si un tejido trasplantado -en este caso un riñón- es propio o ajeno. Pero aun siendo ajeno, el órgano por trasplantar puede tener antígenos que coincidan con los del receptor.
Según Opelz, "en el trasplante de riñón existe una clara correlación entre el grado de coincidencia de los antígenos de HLA y la sobrevida del injerto". Cuando tanto el donante como el receptor comparten todos los antígenos, la sobrevida del injerto es 50 veces mayor que cuando no comparten ningún antígeno. "Es por eso que en la Argentina -comenta Bacqué-, los riñones se asignan en función de un mayor grado de compatibilidad."
Acortando la espera
"Siempre existe, desde el punto de vista científico, el gran dilema de si un riñón se debe asignar de acuerdo con la mayor histocompatibilidad o se debe poner el énfasis en restar horas de isquemia fría, lo cual va en detrimento de la compatibilidad", explica la doctora Bacqué. Y es que un prolongado período de isquemia genera en el riñón una lesión llamada necrosis tubular aguda que puede anular el normal funcionamiento del órgano. Lo ideal es que el tiempo de isquemia no supere las 24 horas.
"En la Argentina, la controversia histocompatibilidad versus tiempo de isquemia tiene relevancia, ya que las grandes distancias geográficas hacen que nuestro tiempo de isquemia en la adjudicación de órganos a veces sobrepase las 24 horas", señala la presidenta del Incucai. Si bien al ingresar en la lista de espera, a los pacientes que necesitan un trasplante de riñón se les realizan los estudios de HLA, los estudios del órgano por trasplantar demandan unas dos horas, a las que se suma el tiempo del traslado.
Para hacer frente a este dilema desde un punto de vista operativo que permita disminuir el tiempo de isquemia, "el sistema de procuración de órganos para trasplante que coordina el Incucai divide a la Argentina en ocho regiones sanitarias", explica Bacque. Cada una de estas regiones cuenta con laboratorios en donde se realizan los estudios de histocompatibilidad y centros de trasplante.
"A excepción de los casos de emergencia nacional, que son los de hígado, corazón o pulmón, cuando un órgano o un tejido se procuran en una región debe tratarse de que sean utilizados en esa región. La política actual de distribución basada en la importancia de la compatibilidad resulta apropiada para sentar la equidad en la distribución de órganos, y además asegura los mejores resultados a corto y a largo plazo en los injertos."
Cuestión de calidad
"La calidad de los estudios de histocompatibilidad depende de la calidad de los laboratorios donde se realizan. Si se hace este tipo de estudios, es mejor hacerlos bien, sino, ¿para qué el esfuerzo?", se pregunta el profesor Gerard Opelz para luego exponer estadísticas que revelan que entre el 10 y el 20 por ciento de los análisis de histocompatibilidad que no son realizados por biología molecular presentan errores.
Según la doctora Bacqué, "en 1995, tan sólo el 15 por ciento de la tipificación era realizada por biología molecular en la Argentina. Este porcentaje se invirtió y en la actualidad casi el 85 por ciento de estos estudios se realizan por este método".





