
Proponen usar menos productos
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NUEVA YORK.- La doctora Fran Cook-Bolden, dermatóloga de Manhattan, defiende el minimalismo cuando del cuidado de la piel se trata. Hace poco, una paciente llegó reverenciando los 20 productos que usaba -y que incluían una crema para ojos, otra con vitamina C, un suero antiarrugas, una crema pigmentadora, máscara, exfoliante, una crema con agentes abrasivos y "una especie de crema especial desintoxicadora con oxígeno"-, y Cook-Bolden se los confiscó todos, salvo tres.
"Me dio dolor de cabeza de sólo mirar todos esos productos -asegura-. Sólo dos, un limpiador suave y una buena pantalla solar, son suficientes en el cuidado cotidiano de la piel para la mayoría de la gente, y se pueden comprar tanto en una farmacia como en un supermercado."
La doctora Cook-Bolden forma parte de una tendencia entre los dermatólogos que busca volver a lo básico. En tiempos en que las compañías de productos de belleza están introduciendo un número cada vez mayor de productos para el cuidado de partes específicas del cuerpo o para combatir enfermedades apócrifas, como los poros demasiado visibles, estos médicos están poniendo a sus pacientes en dietas de restricción cosmética.
Prescriben rutinas simplificadas para el cuidado de la piel, que requieren como mucho tres pasos: jabón, pantalla solar todos los días, sin importar el clima o la estación, y si es necesario, un producto hecho a medida para las necesidades específicas de la piel: desde una crema para granos o lunares hasta un humectante rico en vitaminas para el envejecimiento de la piel.
Botiquín minimalista
Entre aquellos doctores que se han convertido en expertos a la hora de desembrollar la vanidad y el botiquín de sus pacientes se encuentra la doctora Sarah Boyce Sawyer, profesora asistente en Dermatología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Alabama, en Birmingham. "Mi resolución para mis pacientes es: disminuyan los productos de cuidado de la piel y disminuyan también el presupuesto destinado a ellos", afirma.
Para algunos dermatólogos, simplificar las rutinas de cuidado de la piel es una manera de hacer que los pacientes las mantengan en el tiempo o un modo de aliviar la piel irritada. Pero otros también sugieren que los pacientes usen menos productos y más baratos, porque creen que existe poca investigación científica que justifique la compra de un arsenal de cosméticos caros, asegura Sawyer.
"Tenemos una buena evidencia médica en lo que se refiere a los productos que no son de venta libre -afirma-. Pero la ciencia se vuelve difusa respecto de un montón de cosméticos."
A diferencia de lo que sucede con las drogas, los cosméticos no necesitan probar su eficacia. No deben someterse a rigurosos tests clínicos antes de ser aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, según sus siglas en inglés). La FDA define a los cosméticos como productos de uso tópico que no alteran el funcionamiento o la estructura de la piel.
El doctor William P. Coleman III, vicepresidente de la Academia Americana de Dermatología, de los Estados Unidos, asegura que los consumidores deberían pensar en los humectantes y las cremas antiarrugas como tratamientos superficiales.
"Se debe pensar en los cosméticos como decorativos e higiénicos, pero no como algo que modificará su piel -afirma Coleman-. Una crema de 200 dólares tal vez tenga un perfume mejor o un envase más atractivo, pero en lo que tiene que ver con humectar la piel, probablemente lo hará igual que una de 10 dólares."
Según las regulaciones de la FDA, quienes manufacturan los productos de belleza son responsables de la seguridad de sus cosméticos y de lo que dice su marketing. A pesar de que muchas compañías de belleza llevan adelante estudios de sus productos, no están obligadas a hacer juicios clínicos del mismo nivel de las investigaciones médicas ni a permitir el acceso público a sus investigaciones.
"La gente está gastando 450 dólares en un pote de crema simplemente porque está hecha con algo exótico como huevos de salmón o capullos -dice la doctora Mary Ellen Brademas, profesora de Dermatología de la Universidad de Nueva York-. Pero los productos más económicos funcionan igual de bien que los caros."
Un estudio de las cremas antiarrugas publicado el mes pasado en la revista Consumer Reports llegó a la conclusión de que no existe una relación entre precio y efectividad. El estudio, que probó nueve marcas de cremas antiarrugas durante 12 semanas, afirma que ninguno de los productos reduce la profundidad de las arrugas en más de un 10%, una cifra "apenas perceptible a simple vista".
"Los cosméticos no poseen la misma cantidad de análisis que las drogas, de manera que no existe un conjunto de estudios que se pueda usar para determinar los beneficios reales y los percibidos -reconoce John Bailey, vicepresidente científico de la Asociación de Cosmética, Productos de Baño y Fragancias-. En definitiva, los consumidores deberán probar los distintos productos y encontrar cuál funciona mejor para ellos."
Pragmatismo vs marketing
El régimen que intenta devolver el cuidado de la piel a lo básico se funda más en el pragmatismo que en las exigencias del marketing. No confía en ingredientes exóticos cultivados en islas lejanas y cosechados sólo durante las noches de luna llena.
La doctora Diane C. Madfes, profesora clínica en la Facultad de Medicina de Mount Sinai, afirma que el cuidado básico de la piel requiere un lavado para remover tierra, sudor y bacterias, y el uso de una pantalla para impedir el daño solar. Aquellos que se preocupen por las arrugas, los granos, puntos negros o poros pueden agregar uno o dos productos para tratarlos, opina.
Cook-Bolden, consultora paga de varias líneas cosméticas del mercado masivo, sugiere un limpiador líquido suave para la cara. En lugar de usar cosméticos de limpieza que pueden dejar la piel desprotegida, o gotas exfoliantes y sistemas de micro quemaduras cutáneas, que pueden irritar la piel, ella recomienda el uso de toallas de aseo para cambiar las células muertas de la piel.
"Si se tiene una piel seca, sensitiva, simplemente tiene que lavar su cara suavemente, con un movimiento circular -aconseja-. Si no tiene la piel irritada, se puede poner más velocidad y presión en la toalla de aseo."
Los dermatólogos no están de acuerdo en si luego se necesita un humectante. La doctora Brademas, por ejemplo, afirma que es superfluo.
"Una crema humectante es algo opcional a menos de que uno esté en el Artico", afirma Brademas, que prefiere la vaselina hecha a base de petróleo para combatir la sequedad en manos, pies, rodillas y codos. "No estoy segura de que los humectantes hagan demasiado."
Cook-Bolden tiene, en cambio, una posición más agnóstica. "Si usted necesita humectarse, huméctese -afirma-. Si quiere menos humectación, use una loción. Si quiere más, use una crema. Y si tiene una piel propensa al acné, use un gel o un spray."
A pesar de que los dermatólogos entrevistados para este artículo no se pusieron de acuerdo acerca de los humectantes, sí acordaron en un punto: la importancia de la protección solar, incluidos el uso de sombrero, la importancia de evitar el sol del mediodía y el uso de una pantalla solar efectiva.
Recomiendan buscar fórmulas que incluyan ciertos ingredientes -como óxido de zinc, dióxido de titanio o Meroxyl SX- que impiden el daño que causan los rayos solares UVA, un efecto protector que no está indicado por la graduación SPF del producto.
Más allá del jabón y la pantalla solar, Madfes afirma que se puede agregar uno o dos productos adicionales para personalizar la rutina de cuidado de la piel. También aboga por las cremas que combinan retinol, que acelera el recambio de células de la piel, y antioxidantes como la vitamina C, E o el licopeno, que ayuda a contrarrestar el daño ambiental sobre la piel.
La gente con afecciones de la piel como el acné o los interesados en drogas antiarrugas de uso tópico deberían consultar a sus doctores para obtener las prescripciones médicas, agregó.



