Condenan a un exguardiacárcel por darle una paliza a un preso asmático

Una cárcel del Servicio Penitenciario Bonaerense
Una cárcel del Servicio Penitenciario Bonaerense Crédito: SPB
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24 de abril de 2019  • 16:18

Un ex jefe penitenciario bonaerense fue condenado a 8 años de prisión por haber torturado a un preso en su despacho de la Unidad Penal 23 de Florencio Varela en 2001, porque no quería que el reo fuera atendido por médicos a pesar de que padecía una enfermedad crónica.

Según informaron fuentes judiciales, el condenado es Simón Francisco Ferreyra, de 56 años, exjefe de Vigilancia del penal, quien fue hallado culpable del delito de torturas en el segundo juicio oral realizado por este caso, ya que el exoficial del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) había sido absuelto en un proceso anterior que terminó siendo anulado por la Suprema Corte provincial.

Los voceros informaron a la agencia de noticias Télam que por unanimidad el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°5 de Quilmes condenó a Ferreyra por las torturas cometidas contra el preso Eduardo Alberto Ferraro, de 50 años, quien salió en libertad en 2005 y murió en 2009.

La fiscal Mariel Calviño había solicitado en su alegato 10 años de prisión para el expenitenciario, que a pesar de haber sido condeado continuará en libertad hasta que este fallo quede firme.

Según las fuentes, la fiscal pidió la misma pena que había requerido su colega del primer juicio, en el que Ferreyra salió absuelto, con un veredicto ratificado por la Cámara de Casación y, finalmente, revocado por el máximo tribunal bonaerense.

Los jueces Mónica Rodríguez, Juan Martín Mata y Gustavo Farina dieron por acreditado que en 2001 Ferraro padecía asma crónica y que a raíz de ello sufrió varios "paros respiratorios" mientras estuvo en uno de los pabellones comunes de la prisión.

Ante esa situación, el personal médico penitenciario recomendó que el detenido, que tenía buen concepto en los informes del SPB, quedara alojado en el sector de sanidad.

Sin embargo, los jueces coincidieron con la fiscal Calviño en que Ferreyra quería sacarlo de ahí, en oposición a la indicación médica.

El TOC N°5 destacó el testimonio brindado por Juan Manuel De Rosa, uno de los médicos del penal, quien declaró en el segundo juicio que Ferreyra presionó para que Ferraro regresara a un pabellón común.

Además, precisó que en esa época la decisión de alojar a los detenidos enfermos quedaba a cargo del personal del Servicio y no de los médicos, algo que cambió años después.

Según el hombre, el 26 de abril de 2001 Ferreyra llamó por teléfono a Sanidad y la víctima fue llevada a su despacho. Allí, el jefe penitenciario golpeó al preso durante unos 15 minutos.

En el fallo, al que Télam tuvo acceso, los jueces tomaron en cuenta el testimonio del preso en la etapa de instrucción, cuando afirmó que Ferreyra primero le había dado trompadas y luego lo golpeó con dos palos de madera.

"El primer palazo me lo dio en la cabeza, en la zona lateral izquierda y superior, para seguir por la boca, la espalda y por todos lados del cuerpo, incluidas las piernas. Enseguida me empezó a salir sangre de la boca, la cabeza y las orejas, y encima me decía que no quería que le manchara la pared", relató Ferraro hace casi 18 años.

Según acreditó el TOC N°5, el penitenciario le dijo que si manchaba la pared "la iba a limpiar con la lengua", y continuó recibiendo la paliza hasta que comenzó "a tragar sangre, ya que tenía toda la dentadura rota".

"Al tragar tanta sangre me empezó a agarrar un ataque de asma, no podía respirar... Antes de que me terminara de desmayar, Ferreyra me tomó de los cabellos, levantándome para decirme textualmente: 'Vos te caíste, ¿me entendés, no?, vos estás solo acá'", declaró Ferraro.

El hecho fue calificado como "torturas" porque excedió el delito de "apremios ilegales" por la intensidad de los golpes, la duración y porque tratarse de un detenido enfermo, entre otras causas.

Las fuentes añadieron que tras ese ataque, Ferraro continuó con su cuadro de asma crónica, pero su salud quedó más debilitada y falleció en 2009, cuatro años después de cumplir su pena por robo.

No obstante, la calificación legal no pudo agravarse como "torturas seguidas de muerte" debido a que no quedó probado que el deceso de Ferraro guardara directa relación con el hecho.

El defensor de Ferreyra había planteado en su alegato que por la cantidad de años pasados, no tenía sentido que el exjefe penitenciario fuese juzgado, y que por el plazo transcurrido la causa había prescripto, lo que fue desestimado por el tribunal.

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