
Dos asaltantes seriales de taxis fueron detenidos por una discusión doméstica
La pareja detenida fue procesada por siete robos a conductores, pero los investigadores sospechan que tiene responsabilidad en otros casos
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"Estás puesto. Dame la plata. Dame la billetera", dijo el delincuente mientras exhibía una pistola. El taxista Arnaldo D. L. se había detenido en Honorio Pueyrredón y Juan B. Justo, en Villa Crespo, como le había indicado el supuesto pasajero, que estaba acompañado de una joven. Intentó persuadirlo. "No me hagas esto. Es feriado y estoy laburando. Te expliqué que tengo dos hijos". Las palabras no conmovieron al ladrón. Entonces, cuando estaba por entregar la billetera, el chofer prendió la luz interna del auto para mirar el rostro de los asaltantes. "Apagala o te meto un tiro. Dame el celular", recibió como respuesta la víctima. Después de cumplir el objetivo criminal, la pareja descendió del vehículo y se escapó.
Eran las 3 del 4 de marzo pasado, uno de los feriados de carnaval. Arnaldo D. L. no lo sabía, pero el acto instintivo de prender la luz interna del taxi fue clave para, tres meses después, identificar a la pareja de delincuentes mientras discutían en la calle, en la misma esquina donde le habían robado.
Lo que no sabía el taxista es que él no había sido la única víctima de la pareja. Protagonizaron por lo menos otros seis hechos con el mismo modus operandi y con un denominador común: el viaje terminaba en Honorio Pueyrredón y Juan B. Justo.
En las últimas horas la jueza en lo criminal y correccional porteña Alejandra Provítola procesó con prisión preventiva a Ileana Pescio, de 39 años, y Walter Cuellas, de 59 . La magistrada los consideró coautores del delito de robo agravado por haber sido cometido con armas de fuego, cuya aptitud para el disparo no puede tenerse por acreditada, reiterado en siete oportunidades.
Así lo informaron a LA NACION fuentes judiciales. La jueza Provítola, además, trabó un embargo sobre los bienes de los dos acusados hasta cubrir la suma de $820.000.
Más víctimas
Los investigadores no descartan que hayan sido más los robos protagonizados por los procesados. La magistrada hizo consultas en la Asociación de Taxistas y en la Federación de Taxis porteña para conocer si hubo otras víctimas en la misma zona. Hasta el momento de firmar la resolución no había obtenido respuesta, por lo que volvió a librar esos oficios.
Además, está a la espera de que el Centro de Monitoreo Urbano de la Ciudad de Buenos Aires responda si existen domos y cámaras en los lugares donde los sospechosos ascendían y descendían de los taxis.
Cuando Andrés D. L. reconoció a los dos ladrones, la pareja estaba ante la presencia de un oficial de la Policía de la Ciudad. El uniformado se había desplazado hasta Honorio Pueyrredón y Juan B. Justo después de que un vecino alertara que en esa esquina había una discusión entre una mujer y un hombre. La casualidad hizo que justo el taxista pasara por el lugar.
Entonces, el taxista se dirigió a la comisaría 15 B de la Policía de la Ciudad para denunciar que había identificado a los delincuentes.
Las palabras del chofer estuvieron ratificadas por las autoridades de la seccional, que encontraron las actuaciones labradas el 4 de marzo pasado. Así comenzaba a conocerse la seguidilla criminal que, según la Justicia, protagonizaron Pescio y Cuellas.
Pocas horas después, el subcomisario Enrique Gigena descubrió que en la misma seccional había una denuncia sobre un hecho similar, ocurrido cinco días antes, es decir, el 4 de junio pasado. Ese día, a las 21.45, Ángel M. circulaba con un auto de alquiler por la avenida Corrientes y Humboldt, en Villa Crespo, cuando un hombre le hizo una seña para que se detuviera y le pidió que lo trasladara hasta Honorio Pueyrredón y Juan B. Justo.
Cuando llegaron al destino solicitado, el falso pasajero, que para la Justicia está acreditado que era Cuellas, extrajo un arma y le dijo al taxista que lo disculpase, pero que le tenía que robar. La víctima le entregó el dinero y su teléfono celular.
¿Por qué se repetía el destino que los falsos pasajeros indicaban a los taxistas? La pareja, según consta en el expediente judicial, vivía en un departamento de un edificio situado en Honorio Pueyrredón al 1800. Es decir que una vez que tenían en sus manos el botín estaban a metros de un lugar seguro para ellos. Todo planificado.
Una pistola
Cuando, por orden de la jueza Provítola, detectives de la Policía de la Ciudad allanaron el departamento donde vivía la pareja acusada de los robos, secuestraron una pistola calibre 22, además de 11 fundas de teléfonos celulares y cinco chips para aparatos móviles.
El personal policial también descubrió un recibo de pago del sindicato de peones de taxis y una tarjeta de seguro de la firma AMCA, empresa que suelen contratar los responsables de autos de alquiler. Para la jueza, la documentación secuestrada fue clave para determinar la vinculación de los sospechosos con los robos porque ni Cuellas ni Pescio tenían relación laboral con el rubro de los taxis.
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