Leonardo DiCaprio y Jeff Bezos impulsan un fondo para salvar 100 especies en peligro de extinción
El llamado Proyecto Especies Fénix aportará US$200 millones para ayudar a rescatar fauna y flora amenazada
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NUEVA YORK.- La administración Trump está revirtiendo las protecciones para las especies en peligro de extinción. Los países de todo el mundo no están cumpliendo sus compromisos de conservación. Las corporaciones están dando marcha atrás en sus promesas ambientales.
Aun así, 100 animales y plantas en peligro recibieron buenas noticias el martes.
Un nuevo fondo llamado Proyecto Especies Fénix anunció que destinará US$200 millones a esfuerzos para rescatar a estos animales y plantas del borde de la extinción e incluso restaurarlos en su hábitat natural. Se trata de uno de los mayores fondos filantrópicos dedicados exclusivamente a la recuperación de especies y se destaca tanto por su alcance como por la especificidad de la fauna y la flora incluidas.
El proyecto es una colaboración entre Re:wild, una organización sin fines de lucro cofundada por el actor Leonardo DiCaprio, y el Bezos Earth Fund, una fundación privada creada por Jeff Bezos, el multimillonario detrás de Amazon.
La medida se produce en medio de una alarmante disminución de la biodiversidad mundial, es decir, la variedad de vida en el planeta. Las especies y los ecosistemas se están reduciendo a medida que los seres humanos aran, pavimentan y explotan la tierra, contaminan los ríos y extraen peces de los océanos. El cambio climático añade una nueva presión. El consumo humano, de alimentos, energía e innumerables bienes materiales, es en última instancia el responsable.

Las 100 especies fueron elegidas porque estaban cerca de la extinción, contaban con organizaciones locales que ya trabajaban para salvarlas y representan una diversidad de hábitats, países y tipos de especies.
Está la salamandra verde de Hickory Nut Gorge, en Carolina del Norte, cuyo hábitat, ya de por sí reducido, fue arrasado en gran medida por los deslizamientos de tierra provocados por los restos del huracán Helene en 2024. También hay una planta de Sudáfrica llamada “ombligo difuso”, cuya repentina popularidad como planta de interior, particularmente en el este de Asia, la llevó casi a la extinción en la naturaleza. Y está el pez guitarra de boca arqueada, en el Indo-Pacífico, que parece un cruce entre una raya y un tiburón y es cazado por sus preciadas aletas.
“Incluso las especies con poblaciones muy reducidas pudieron recuperarse con los recursos adecuados y los socios correctos en el terreno”, dijo Wes Sechrest, cofundador y director ejecutivo de Re:wild.
Para algunas especies, el dinero desbloqueará recursos que deberían hacer que la recuperación sea relativamente sencilla, señaló Sechrest. Otras, como la vaquita marina de México, enfrentan caminos mucho más desafiantes.
Julia P.G. Jones, profesora de ciencia de la conservación en la Universidad de Bangor, en Gales, cuya investigación busca hacer que los esfuerzos ambientales sean más efectivos, celebró las cuantiosas donaciones. Y afirmó que también son necesarios cambios más amplios a nivel sistémico para garantizar que la naturaleza salvaje y las personas puedan prosperar en el futuro.
“Si bien la conservación de especies puede ganar algunas batallas, corremos el riesgo de perder la guerra sin cambios mayores en la forma en que usamos nuestro medio ambiente”, dijo Jones.
Tomemos como ejemplo la empresa de Bezos, Amazon. La semana pasada alcanzó el puesto número 1 en la lista Fortune Global 500 de las empresas más grandes. Pero sus enormes ventas están ayudando a alimentar los mismos problemas que los conservacionistas intentan resolver.
“Amazon, al igual que otras grandes corporaciones multinacionales, está impulsando la pérdida de hábitat y la extinción a través del consumismo masivo”, dijo Brian O’Donnell, quien dirige un grupo de defensa de la naturaleza que recibió financiamiento del Bezos Earth Fund. Destacó su admiración por las personas que trabajan allí, elogió su trabajo y señaló su entusiasmo por esta nueva iniciativa.
“¿Compensa totalmente su responsabilidad?”, continuó. “No, pero este es un fondo realmente fantástico y sumamente necesario”.
Las emisiones de Amazon aumentaron en los últimos años, a pesar de que ayudó a lanzar el Compromiso Climático en 2019, con la promesa de alcanzar emisiones netas cero para 2040. Un vocero de la compañía dijo que las emisiones de la cadena de suministro y la inteligencia artificial fueron las principales responsables de ese aumento, aunque aseguró que Amazon sigue comprometida con cumplir su promesa.
El Bezos Earth Fund declinó poner a Bezos a disposición para una entrevista. Tom Taylor, que trabajó en Amazon como alto ejecutivo durante más de 20 años y ahora es director ejecutivo del Bezos Earth Fund, reconoció que las empresas deben hacer mucho más para mejorar la sustentabilidad.
Al mismo tiempo, señaló que los consumidores cumplen un papel importante. Sí, Amazon facilita la compra de productos, dijo: “pero cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de tomar las decisiones que toma”.
Detrás de las dinámicas económicas y políticas están los grupos locales que luchan por evitar las extinciones, quienes aseguran que esta inyección de dinero marcará una gran diferencia.
Para la salamandra verde de Hickory Nut Gorge, significará aumentar el número de ejemplares en un programa de cría en cautiverio y restaurar el hábitat perdido por la tormenta y las enfermedades invasoras que afectan a los árboles para que las salamandras puedan volver a la naturaleza, explicó JJ Apodaca, director ejecutivo de Amphibian and Reptile Conservancy, que recibirá una subvención del nuevo fondo.
“Nos da una posibilidad real de éxito que de otra manera no habríamos tenido”, dijo Apodaca.
Para la planta “ombligo difuso”, una suculenta que perdió más de dos tercios de su población debido a la recolección desde 2019, cuando se volvió muy popular en el exterior, el dinero permitirá a los conservacionistas reproducir más plantas en cautiverio, comprar cámaras de monitoreo para seguridad y financiar el trabajo con las comunidades para que la especie pueda volver a la naturaleza sin sufrir una nueva sobreexplotación, explicó Domitilla Raimondo, responsable del programa de especies amenazadas del Instituto Nacional de Biodiversidad de Sudáfrica.
“No son tan carismáticas como un oso panda o un rinoceronte, por lo que no suelen recibir el mismo amor y atención que otras especies”, dijo. “Lo realmente valioso de este plan de recuperación Fénix es que está dando el mismo apoyo a especies muy diferentes”.
Aun así, solo incluye tres invertebrados, entre ellos un caracol de Tahití, y ningún insecto.
Vivek Menon, presidente de la Comisión de Supervivencia de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, dijo que las 100 especies representan un “primer paso fantástico” y subrayó la necesidad de ampliar rápidamente la iniciativa.
Más de 11.000 especies están clasificadas como en peligro crítico o extintas en estado silvestre en la Lista Roja de la UICN, la principal autoridad científica mundial sobre el estado de las especies. Casi 40.000 más están en peligro o son vulnerables.
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