
A 10 años de su santificación, el Camino de Brochero logra un reconocimiento clave para la fe y el turismo
El Congreso lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la República Argentina; son 240 kilómetros que cuentan la historia del “cura gaucho”, que excede lo religioso
6 minutos de lectura'


CÓRDOBA.- Los 240 kilómetros que atraviesan parte de Córdoba hasta Traslasierra y que, durante años, transitó José Gabriel Brochero, el cura gaucho santificado hace una década, ya integran el Patrimonio Cultural Inmaterial de la República Argentina. El Congreso de la Nación sancionó la ley que pone en valor una de las expresiones de fe, identidad y tradición del país.
Para comprender lo que significa el llamado Camino de Brochero hay que situarse en una Córdoba muy diferente. Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en el paraje Carreta Quemada, cerca de Villa Santa Rosa. Ese lugar, 90 kilómetros al noroeste de la capital provincial, es el inicio del recorrido.

Allí pasó Brochero su infancia y adolescencia. La casa familiar, declarada Monumento Histórico Nacional en 1976, forma parte del Camino, al igual que el Parque Temático Brochero Niño. En la cercana Capilla de Santa Rosa de Lima se conserva la pila en la que fue bautizado, considerada una reliquia de primer grado.
Después llegó a la ciudad de Córdoba. Allí estudió, se formó como sacerdote y transitó por algunos de los lugares que hoy integran el circuito urbano del Camino: la Manzana Jesuítica, la Iglesia de la Compañía de Jesús y la Catedral.
Pero es en Traslasierra, en el oeste provincial, donde la figura de Brochero adquiere otra dimensión. En 1869 fue designado vicario del Curato de San Alberto. Para llegar a los distintos parajes de una región atravesada por las sierras que no tenía rutas asfaltadas ni vehículos, se trasladaba a caballo, en mula o a pie. Visitaba enfermos, bautizaba, celebraba misas, organizaba comunidades y recorría enormes distancias.

De ese andar con su mula Malacara proviene su mote de “cura gaucho”. Su obra no se limitó a lo estrictamente religioso. Brochero insistió ante las autoridades para conseguir caminos, correo, banco y obras de infraestructura para una zona que en aquellos años estaba aislada del resto de la provincia.
Impulsó, por ejemplo, un canal de irrigación para llevar agua desde Panaholma hacia Villa del Tránsito, la localidad que posteriormente llevaría su nombre, y en 1880 fundó el Colegio Tránsito de María.
El Camino de Brochero, por esas razones, cuenta esa historia de un sacerdote que evangelizaba y entendía la necesidad de transformación de una comunidad postergada.
Quince circuitos
Entre el primer nodo que es Villa Santa Rosa y el tercero, Villa Cura Brochero, se concentra buena parte de su obra pastoral y social. Hay 240 kilómetros y 15 circuitos. Se puede recorrer a pie, a caballo, en bicicleta o en automóvil, porque no está diseñado como algo lineal, sino como un sistema de lugares vinculados con distintas etapas de la vida de Brochero.
En Villa Cura Brochero están el Santuario, el Museo Brocheriano, la Casa Museo, el Parque Temático Brochero Santo y los restos de obras de infraestructura que recuerdan su preocupación por el desarrollo, como los acueductos de Los Chiflones y Toma Vieja, con sus antiguos calicantos.

El paisaje natural convierte el recorrido en una atracción turística. Atraviesa ríos, arroyos, quebradas y montañas. Desde las Altas Cumbres se cruzan zonas que llegan a los 2200 metros de altura y desde donde se ven la Pampa de Achala, el cerro Champaquí, la Reserva Hídrica Natural Pampa de Achala y el Parque Nacional Quebrada del Condorito.
Uno de los segmentos más atractivos es el de los 28 kilómetros entre Giulio Cesare y Villa Cura Brochero, que requieren entre cinco y siete horas para completarlos, según el ritmo y las paradas. Tiene ocho estaciones destinadas a la reflexión y la oración, separadas por unos 4,5 kilómetros.
El reconocimiento del Congreso –a la ley la impulsó en el Senado la cordobesa Alejandra Vigo y en Diputados la fundamentó Carolina Basualdo- no alcanza únicamente a los kilómetros de senderos, rutas y caminos que forman el itinerario, sino que protege y pone en valor el ritual, la celebración, la peregrinación y las expresiones comunitarias vinculadas con esa tradición.

Por ejemplo, cada año desde 1997, se realiza la Cabalgata Brocheriana para conmemorar el legado del cura gaucho. Participan cientos de jinetes y caminantes de distintos puntos del país.
El próximo 12 de septiembre se realizará la decimotercera peregrinación organizada por la Municipalidad de Villa Cura Brochero y el Santuario. La expectativa es que, nuevamente, reúna a miles de fieles, peregrinos y turistas.
Hermanamiento
La apuesta de Córdoba es que la peregrinación no termine cuando el caminante llega al santuario, sino que se convierta en una puerta de entrada para conocer toda la región, en un motor del turismo.
Hace algo más de tres años, el Camino de Brochero quedó asociado formalmente al Camino de Santiago de Compostela a través de un convenio firmado entre la gobernación cordobesa y autoridades de Galicia, España. En mayo del año pasado, ese hermanamiento se reforzó con la bendición de un monolito del cura Brochero en el Monte do Gozo.

El objetivo es fomentar el turismo religioso, el intercambio cultural y la experiencia de peregrinación. La intención es que el Camino de Brochero pueda desarrollarse como una ruta de peregrinación con identidad propia y, al mismo tiempo, aprovechar la experiencia acumulada por Santiago de Compostela.
También en Córdoba se puso en marcha el “pasaporte para los peregrinos”, inspirado en el modelo gallego, que permite registrar el paso por los distintos puntos del recorrido. La nueva ley incorpora esa idea dentro de una estrategia más amplia de promoción y desarrollo regional.
Una década de santo
El 16 de octubre de 2016 el papa Francisco proclamó santo a Brochero a las 10.32 en una misa en el Vaticano, en la que estuvieron presentes autoridades argentinas políticas y eclesiásticas, además de fieles.

En paralelo, en Villa Cura Brochero unas 20.000 personas de todo el país soportaron un diluvio para participar de la celebración de la canonización. Nicolás Flores, el niño cordobés del primer milagro reconocido de Brochero -el que convirtió en beato al cura- subió con una de las ofrendas al altar.
La multitud siguió en pantallas gigantes la misa del papa Francisco. El vidrio de la urna que guarda el cerebro incorrupto del santo estuvo en el predio, al igual que su estatua con su poncho característico.
1
2Estudiar en el exterior: vuelve la feria de universidades de Estados Unidos en Buenos Aires
3Hay alerta naranja y amarilla por vientos, tormentas y nevadas para este domingo 30 de agosto: las provincias afectadas
4La conmovedora historia de “El Polaco” Groh Riemersma, el proteccionista que salvó a cientos de animales y murió trágicamente
