"A los recolectores informales de basura los vamos a sacar de la calle"

El candidato a jefe de gobierno dice que quiere construir una ciudad que tenga equidad
Alejandra Rey
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27 de agosto de 2002  

En la elegante casona de la calle Lafinur nada está librado al azar. Los mármoles exteriores, la escalera pulcra, las inmensas puertas de fina madera y los herrajes de bronce que parecen espejos hacen recordar al visitante el esplendor de otros tiempos en la deteriorada ciudad.

Allí funciona la Fundación Creer y Crecer, el trampolín de Mauricio Macri para la jefatura de la ciudad de Buenos Aires. El candidato, bronceado justo y medido, manos pulcras y sonrisa estudiada, saluda, se permite alguna broma de ocasión e invita a sentarse. Macri mira el reloj y parece calcular cuántas preguntas realizará LA NACION para que cuente su plan de gobierno.

-¿Por qué decidió bajarse de la candidatura a presidente y competir por la jefatura del Gobierno de la Ciudad?

-Tiene que ver con la responsabilidad. No puedo prometer lo que no voy a poder cumplir. El proyecto a nivel nacional no iba a contar con el apoyo suficiente. Yo no tengo experiencia política y, sin el apoyo de la parte buena del sistema político, no iba a poder hacer cosas.

-¿Cómo evalúa la gestión de Ibarra?

-Estar cerca de la gente requiere un trato más enfático. Creo que el problema del corto plazo te lleva a perder las perspectivas de lo que la gente necesita, reclamando no sólo por empleo, sino por seguridad. Todavía la policía sigue sin depender del Gobierno de la Ciudad, cuando era una promesa electoral. La Ciudad no reclamó ni la policía ni la Justicia..., ni los puertos, ni los aeropuertos.

-¿Usted lo va a hacer?

-Por supuesto. Queremos que haya un gobierno activo, movilizador, inteligente, dinámico.

-¿Y podrá hacer todo lo que quiere con el presupuesto porteño?

-Si yo tuviera los 3400 millones de hace una década... La ciudad tuvo una oportunidad única para reequipar los hospitales, las escuelas, para resolver las inundaciones, el tránsito, el subte, pero Ibarra no hizo nada... Bueno, salvo algo en subtes, pero nada más.

-Pero ni Ibarra tiene hoy 3400 millones, ni el que gobierne el año próximo los tendrá. Hoy se recaudan 2500 millones de pesos, y casi 2000 millones se van en salarios.

-Hay que hacer una revolución que tiene que ver con dejar de gastar para empezar a invertir. El fracaso de esta década es que la mayor parte de los 3400 millones se fueron en gastos de sueldos y de contratos ineficientes.

-¿Habla de recortar empleados?

-Vamos a tener que hacer una política donde el empleado tendrá un rol claro. La jerarquía que tenía hace 10 años se ha perdido. Todos reciben los mismos premios y castigos y eso hace que bajen los brazos. La gente está desmotivada porque los cargos se cubren con personal de afuera.

-Uno de los temas que más preocupan a los porteños es el de los cartoneros. ¿Qué propone usted al respecto?

-Un nuevo diseño ambiental. Hay crisis en el manejo final de los residuos y el cirujeo es un descontrol absoluto. Formar cooperativas no resuelve nada. Este es un negocio millonario y los cartoneros tienen una actitud delictiva porque se roban la basura. Además, no pagan impuestos y la tarea que realizan es inhumana. En otras sociedades, el tratamiento de la basura se hace en lugares cerrados, con elementos, con gente contratada ad hoc.

-Pero habla de una sociedad ideal. ¿Qué solución encuentra para la recolección informal dentro de la realidad porteña actual?

-Los recolectores informales no pueden estar en la calle. Los vamos a sacar de la calle.

-¿Cómo?

-Ejerciendo la ley. Están cometiendo un delito. Tenés que darles una alternativa, como contratar a unos miles para que hagan la separación de residuos dentro de los centros de procesamiento, y no en la calle.

-¿Y al que siga en la calle?

-Me lo llevo preso. Vos no podés alterar el orden en algo que es un delito, porque es tan delito robar la basura como robarle a un señor en la esquina. Y, además, daña la salud. Entonces, llamo a concurso a miles de personas, y les doy trabajo.

-¿Esa será su prioridad?

-Mi prioridad será construir una ciudad que tenga equidad. Yo creo que hoy hay dos ciudades diferentes: el sur tiene índices de calidad de vida peores que la zona norte. Por eso digo que si yo hubiera tenido el presupuesto de 3400 millones hoy Buenos Aires estaría entre las cinco mejores ciudades del mundo. Ahora, con este presupuesto, podemos ponerla entre las 10 mejores en una década.

-Lo que propone no lo puede hacer con el dinero que ingresa...

-Ustedes quieren que yo abandone (risas)... me lo dicen mis amigos, me lo dice mi mujer..., sé que hay trabajos mucho mejores que éste...

-¿Entonces?

-Donde tenga recursos escasos, vamos a tener que ir a pedir dinero a los organismos internacionales.

-¿Y si no le prestan?

-Vamos a conseguir los recursos que hagan falta. Y después, invertiremos en educación y salud. Y en seguridad.

-¿Hay gestiones para conseguir el dinero?

-El mes próximo iremos al BID y al Banco Mundial para que el día que asumamos podamos tener los reembolsos para poder hacer hacer la gestión que queremos.

-Si consigue el dinero, ¿qué hará con las villas?

-Urbanizarlas. No creo en esos proyectos que como gran hazaña han hecho 60 casas en un complejo donde hay miles de familias. Hay que hablar de miles de soluciones habitacionales por año. En la villa 31 hay que hacer un barrio. A las villas hay que urbanizarlas para que vivan los habitantes que hoy están ahí.

-¿Y con las inundaciones?

-No estoy para nada de acuerdo con los reservorios. Afortunadamente, ahora el gobierno se quedó sin dinero. Pero, desde ya, cualquier cosa que haga Fatala (Abel) yo la voy a anular. Con los reservorios no se hicieron estudios de impacto ambiental. A una ciudad que está arriba de napas freáticas no se le pueden meter cajones de agua. Es como meter un balde en una bañadera llena.

-Entonces, ¿qué haría?

-Hay varios lagos aliviadores que están fuera de uso porque las bombas que tenían fueron robadas o saqueadas. Todos los sistema de evacuación tienen vigas y columnas; si las removés lográs que se mueva más rápido el agua. Y después, hacés un reservorio en el Río de la Plata para contener las sudestadas. Esa es mi propuesta.

"Mi padre perdió plata con el correo"

En las últimas semanas surgió la versión de que Mauricio Macri había recibido presiones familiares para bajarse de la candidatura a jefe del gobierno porteño.

-¿Es cierto que le pidieron que se bajara de la candidatura?

-A ver... Todas las personas que tienen afecto por mí dijeron: "Qué necesidad tenés de meterte en esto", pero cuando uno tiene la vocación, lo hace.

-¿Su padre fue de esas personas?

-Con mi padre hablé, pero las versiones que salieron en los medios son falsas.

-¿No le dijo que su candidatura podía desembocar en una guerra sucia y que, en ese caso, él podría terminar en la cárcel?

-No, por favor. Mi padre perdió una fortuna con el correo. Como 600 millones de pesos.

-En caso de que ganara y tuviera que llamar a una licitación, ¿qué haría si una empresa de su familia decidiera competir?

-Por suerte, en este momento ninguna de las empresas de mi familia tiene que ver con la ciudad, más allá de que la ciudad estaba más limpia cuando estaba Manliba y era el 50% más barato. Pero bueno, los radicales querían terminar con Manliba, parece...

-Que hoy ninguna empresa del grupo Socma tenga que ver con la Ciudad no implica que mañana no quiera presentarse en alguna licitación. En ese caso, ¿la proscribiría?

-Si tuviera que llegar a eso, lo haría. Lo mío va a ser tan transparente que no va a haber problemas.

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