
Agravan los cargos contra Pesquera
Testigos dicen que provocó el accidente La fiscal pidió que sea juzgado por homicidio simple y no culposo, como fue la acusación inicial Dicen que el cantante fue amenazado un mes antes de morir
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Cuatro testigos y la fiscal complicaron la situación procesal de Alfredo Pesquera, el empresario de 37 años acusado por las muertes del cantante bailantero Rodrigo Bueno y de Fernando Olmedo, hijo del fallecido cómico Alberto Olmedo.
Ayer, en el primer día del juicio oral y público en los tribunales de Quilmes, la fiscal María Cristina Díaz solicitó que Pesquera sea juzgado por doble homicidio simple por dolo eventual y lesiones; es decir, lo acusó por un delito más grave que el doble homicidio culposo y lesiones, calificación con la que el fiscal de instrucción Luis Armella elevó la causa a debate.
Mientras este delito conlleva a una pena excarcelable, la nueva calificación prevé una condena de entre 8 y 25 años de prisión.
Pesquera se negó a declarar en el inicio de la audiencia. No obstante, en un cuarto intermedio, aseguró a LA NACION: "Soy totalmente inocente y tengo la conciencia tranquila".
En cambio, los testigos Patricia Pacheco -madre del hijo de Rodrigo-, Jorge Moreno y Cristian y Aldo Pereyra, coincidieron ante el tribunal en que el conductor de la camioneta Chevrolet Blazer blanca (supuestamente, Pesquera) provocó el accidente en la autopista La Plata-Buenos Aires el 24 de junio de 2000.
Para tal fin, Pacheco, Moreno y Aldo Pereyra, que viajaban junto al cantante cuartetero, utilizaron dos camionetas en miniatura del tipo de los modelos de Matchbox para representar cómo la camioneta blanca, de Pesquera, encerraba a la roja, de Rodrigo. Tal demostración se realizó en el estrado, ante la mirada de jueces y abogados.
La mafia de las bailantas
Además de la presunta responsabilidad de Pesquera en el accidente, los testigos intentaron poner al descubierto eventuales matices mafiosos del mundo de las bailantas, el circuito musical que llevó a Rodrigo a la popularidad.
Moreno, que se presentó como "productor conceptual de Rodrigo", recordó que la noche del accidente, cuando salieron de la disco Escándalo de City Bell, hubo corridas, tiros y una granada de gas lacrimógeno dentro del local, y una advertencia de José Luis Gozalo a su representado, Rodrigo.
"Esa noche pasaron cosas muy raras. Gozalo le pidió a Rodrigo que manejara con cuidado, que todo lo que había pasado podía tratarse de una cama o de un vuelto armado por los Kirovsky", dijo Moreno. En el transcurso del debate se aclaró que los hermanos Kirovsky son los dueños de la empresa discográfica Magenta, que editaba los discos de Rodrigo.
"Pero hubo otra amenaza. Un mes antes de la muerte de Rodrigo secuestraron a Oscar De Vicente, al que confundieron con Gozalo. Dejaron una foto de Rodrigo y una bala con el nombre Potro, como lo llamaban", recordó el productor.
No obstante, ninguno de los testigos pudo probar una supuesta vinculación de Pesquera con las amenazas contra Rodrigo, con los hermanos Kirovsky o con esa supuesta mafia de las bailantas.
Ninguno pudo, siquiera, asegurar que Pesquera iba al volante de la camioneta Blazer blanca que, dicen, causó con un encierro a alta velocidad el vuelco de Rodrigo.
Margarita Allaza de Iturburu, Ariel González Eliabe y Rubén Darío Sánchez, integrantes del Tribunal Oral N° 2 de Quilmes escucharon con mucha paciencia el relato confuso y entre llantos de Patricia Pacheco, primero, y las declaraciones calcadas de Moreno y de los hermanos Pereyra, después.
En la primera jornada del juicio quedó en evidencia que el debate tomó más temperatura dentro de la sala que afuera. En el recinto, el juez González Eliabe, que presidió el tribunal, apercibió al defensor de Pesquera, Fernando Burlando, por llegar tarde a la audiencia. Y tuvo que contener los ánimos de los abogados de los particulares damnificados que no respetaron el orden para hacer uso de la palabra.
Afuera, los 140 policías asignados al operativo de seguridad fueron demasiados para contener a las no más de diez fans de Rodrigo que se acercaron a los tribunales.






