Alimentación: dos tercios de los adultos tienen exceso de peso en el país

Fabiola Czubaj
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16 de abril de 2019  • 11:25

El 66,1% de los mayores de 18 años del país tiene sobrepeso u obesidad, mientras que casi el 65% hace poca actividad física, de acuerdo con los resultados preliminares de una nueva edición de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo que se presentó esta tarde. En 13 años, la población joven y adulta con exceso de peso creció casi de la mitad (49%) a dos tercios en el país.

A diferencia de las ediciones anteriores, desde 2005, la cuarta encuesta comparó las respuestas de los participantes con mediciones objetivas. Los hizo subir a una balanza y les midió la altura para calcular el índice de masa corporal, además del perímetro de cintura, un indicador de riesgo cardiovascular que tiene en cuenta la acumulación de grasa abdominal.

Mientras que el 61,6% dijo que pesaba de más, las mediciones revelaron que el 66,1% estaba excedido de peso de acuerdo con el índice de masa corporal o IMC (un valor que tiene en cuenta la relación entre el peso y la talla). Lo mismo sucedió al distinguir entre sobrepeso y obesidad: el 36,2% respondió que tenía un IMC de entre 25 y 29,9 (sobrepeso), cuando el 33,7% estaba dentro de esa categoría, y el 25,4% dijo que era obeso, cuando el 32,4% lo era de acuerdo con el IMC (30 o más).

"Los datos son alarmantes", señalan las autoridades sanitarias en el primer informe de resultados que se presentó esta tarde en el Salón Ramón Carrillo de la planta baja del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación.

Los cuadros muestran que la obesidad percibida entre los adultos creció del 20,8 al 25,4% solo en los últimos cinco años. "Que el sobrepeso se haya mantenido estable solo expresa que un número significativo de personas que tenían sobrepeso pasaron a la categoría de obesidad y que una proporción de quienes tenían peso normal, pasaron a la categoría de sobrepeso", interpreta el equipo de la Dirección Nacional de Promoción de la Salud y el Control de las Enfermedades No Transmisibles (ENT) de la cartera sanitaria nacional.

"Desde que empezó la encuesta en 2005, en menos de 15 años, la obesidad aumentó casi un 75 por ciento", comentó Adolfo Rubinstein, secretario de Salud de la Nación. "Ahora, por primera vez, vamos a tener mediciones objetivas", destacó en diálogo con LA NACION minutos antes de la presentación. Participaron, además, Jorge Todesca, director del INDEC; Guillermo Manzano, director nacional de Estadísticas de Condiciones de Vida del INDEC, y Verónica Schoj, titular de la dirección nacional de control de las ENT.

El INDEC dirigió el trabajo de campo con los casi 30.000 participantes relevados de 42.454 hogares del país (ver más abajo).

Los factores de riesgo evaluados, que incluyen también el sedentarismo, el consumo excesivo de sal, el tabaquismo, la hipertensión, la glucosa y el colesterol en sangre elevados, el consumo elevado de alcohol y hasta no usar el cinturón de seguridad y el casco, son responsables de tres de cada cuatro muertes por lesiones, diabetes, enfermedades cardiovasculares y respiratorias o algunos cánceres, entre otras.

"En la Argentina, las ENT son responsables del 73,4% de las muertes y el 52% de los años de vida perdidos por muerte prematura y el 76% de los años de vida con discapacidad", recordó Schoj durante la presentación.

El 15,2% de los adultos dijo que había conducido un auto, una moto o una bicicleta en el último mes después de consumir alcohol, comparado con el 12,1% hace cinco años. Lo que mejoró es el uso "siempre" del cinturón de seguridad y el caso para andar en moto o bicicleta.

La encuesta, de 20 páginas, también indagó si la población hace menos actividad física que la aconsejada (30 minutos diarios): seis de cada 10 dijo que no cumplía con esa meta, comparado con cinco de cada 10 hace cinco años,y o dos de cada 10 hace 13 años.

No varió demasiado en los últimos cinco años la toma de conciencia en la población sobre el consumo de sal "siempre o casi siempre" una vez servida la comida (otra encuesta, aún sin difundir, midió la presencia de sodio en orina). Tampoco lo hizo el consumo de por lo menos cinco porciones de frutas y verduras por día, como se recomienda para comer más saludablemente.

La población con presión alta (140-90 mmHg) alcanzó el 40,6% al momento de usar un tensiómetro, comparado con el 34,6% que alguna vez se había controlado la presión. Pero seis de cada 10 que dijeron que eran hipertensos y 3 de cada 10 que dijeron que no lo eran tenían la presión alta al momento de evaluarlos. Es decir que el control clínico podría ser insuficiente en unos y que el subdiagnóstico de la hipertensión podría ser alto, en otros.

Algo similar sucedió al preguntar sobre la glucemia elevada o la diabetes: el 12,7% dijo tener glucosa en sangre alta o ser diabético, mientras que el 8,4% de los análisis de laboratorio indicó valores elevados de glucemia en ayunas (110 mg/dl o más). "Que el 5% de la población que se refirió como no diabética tuviera la glucemia elevada demuestra, por un lado, el subdiagnóstico y, por el otro, la necesidad de fortalecer la detección de las personas con diabetes", resume el informe.

Y mientras que el 28,9% dijo tener colesterol alto, las pruebas de laboratorio comprobaron que el 30,7% tenía valores elevados (200 mg/dl o más).

Sí disminuyó el tabaquismo (un 25% desde 2005, cuando se hizo la primera encuesta nacional) y la exposición al humo de tabaco en las casas y los lugares de trabajo, aunque no tanto en los bares y los restaurantes, lo que indicaría un incumplimiento de la norma de ambientes 100% libres de humo.

Es, además, la primera vez que se releva cuántos argentinos mayores de 18 fuman cigarrillo electrónico. El 1,1% dijo consumir este producto de venta prohibida en el país. "Esto demuestra que el principal problema de la epidemia de tabaquismo en la Argentina continúa siendo el consumo de cigarrillos comunes", sentencia el informe.

"Vamos a tener una línea de base muy robusta, basada en datos, para la promoción de la alimentación saludable, el mejoramiento de los entornos escolares, las políticas de etiquetado frontal y la calidad nutricional de los programas para población más vulnerable que, en el contexto actual de crisis, hay que mejorar", dijo Rubinstein a LA NACION sobre estos nuevos datos poblacionales.

En tanto, Schoj destacó la importancia de esta actualización del diagnóstico epidemiológico de los factores de riesgo de las ENT para "la toma de decisión inmediata" en las políticas públicas de regulación de los entornos escolares, el marketing de productos con bajo valor nutricional y el etiquetado de alimentos, entre otras, además de la implementación de políticas fiscales de probada efectividad en el mundo tanto para detener la epidemia de obesidad como desalentar el consumo de productos de tabaco.

"Esas serían las dos medidas con mayor impacto para reducir la mortalidad que quisiéramos que los datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo ayuden a impulsar, además de concientizar a los responsables de la toma de decisiones en otras áreas para acompañar las políticas de salud pública y lograr aquellos objetivos", sostuvo Schoj.

Identikit de una herramienta de vigilancia sanitaria

La Encuesta Nacional de Factores de Riesgo es una herramienta del Sistema de Vigilancia de ENT (Secretaría de Salud de la Nación) y el Sistema Integrado de Encuestas a Hogares (Indec). Esta es la cuarta edición y las tres anteriores fueron en 2005, 2009 y 2013.

Se entrevistaron 29.224 personas de 42.454 hogares. Esta vez, al 75% de esas viviendas también se les controló la presión, el peso, la altura y la circunferencia de la cintura para determinar el índice de masa corporal. A otra submuestra (5331 personas), se les determinaron los valores de glucemia y colesterol total en la sangre. Ambas mediciones físicas y bioquímicas las hizo un equipo que la Secretaría de Salud de la Nación contrató por licitación pública a través de la Univesidad Nacional de Tres de Febrero. El INDEC coordinó el trabajo de campo con 833 profesionales, que finalizó el diciembre pasado.

Los resultados describen los factores de riesgo de los argentinos mayores de 18 años que viven en localidades de 5000 habitantes o más. Con otras cuatro encuestras, cuyos resultados se difundirán en los próximos meses, se conocerán datos del resto de la población, incluidos los chicos y adolescentes, las embarazadas o los adultos mayores.

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