
Anidan en la ciudad más de 200 tipos de pájaros
El tordo amarillo desapareció, pero llegaron las cotorras
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Las aves porteñas no siempre son las mismas. Muchas especies desaparecieron y otras nuevas han sido descubiertas por los observadores.
Para Andrés Bosso, director ejecutivo de la Asociación Aves Argentinas, esto ocurre por el avance de la urbanización, que destruyó el hábitat natural de algunas especies y conformó uno propicio para otras. Por caso, desde hace varias décadas ya no se pueden ver loicas pampeanas ni tordos amarillos, mientras que, por el contrario, las cotorras y las palomas silvestres se multiplican cada vez más.
Sólo en la ciudad de Buenos Aires se encuentran más de 200 especies, que representan el 20 por ciento de las 1000 que pueden verse en todo el país. "Comparado con las 500 clases de pájaros que hay en toda Europa, podemos afirmar que en este aspecto tenemos una riqueza interesante", asegura Bosso.
¿Cuál es la importancia de esta enorme variedad de aves que habitan el suelo (y el cielo) argentino?Para Bosso, la respuesta es simple:"Las aves tienen un valor como patrimonio natural, como indicadores de la salud de los ambientes, y por su belleza. Además, son importantes educativamente, sobre todo en áreas de reservas ecológicas", explica.
Pájaros en Costanera Sur
El director ejecutivo de la asociación destacó que es menos probable distinguir una gran variedad de aves en lugares muy habitados o de intenso movimiento de gente, como en el microcentro porteño. "En Palermo o Costanera Sur es posible descubrir muchas especies -afirma-. En una simple recorrida por la Reserva Ecológica se pueden llegar a ver más de 80 clases.
"Hace unos días vi en Retiro un halcón peregrino, que es un ave migratoria que viene desde el hemisferio norte en busca de altas temperaturas. Y en Puerto Madero había una bandada de cigüeñas", relató Bosso. A estas últimas se las puede encontrar en los bosques de Palermo y en la Reserva Ecológica de la Costanera Sur.
Uno de los grupos de aves silvestres que más abundan en la ciudad es el de los loros. Bosso explicó que la gente que los compra los tiene en cautiverio por un tiempo y luego los libera o se escapan por un descuido. Además, dijo que muchos de los loros que andan por la ciudad son provenientes del Chaco y de la selva misionera.
Entre las "aves urbanas" también se pueden encontrar zorzales, halcones, pájaros carpinteros, garzas, chingolos, cotorras, picaflores y benteveos, entre otras.
Ave peligrosa
El último domingo, La Nación publicó un artículo en el cual un grupo de especialistas denunciaba los peligros que ocasiona el estornino.
Según aseguró el técnico y naturalista Daniel Forcelli, integrante del Grupo de Trabajo Estornino, esta especie tiene una capacidad reproductiva muy alta: en una temporada puede duplicar su población. Esto, sumado a su carácter agresivo, ocasiona que lentamente desplace a especies nativas.
Al respecto, Bosso explicó que el estornino es un ave exótica, que proviene de Europa y Asia, y además es bastante versátil debido a que se adapta con facilidad a ambientes modificados. "El clima templado de Buenos Aires le resulta cómodo -agregó-, y debido a su reducido tamaño ocupa con facilidad huecos en edificios y árboles."
Es común verlos por Palermo, Núñez y Villa Urquiza, y se alimentan de granos, insectos, fruta y hasta basura.
Muchos encargados de los edificios porteños utilizan diferentes métodos para espantar a las aves, ya que los excrementos de estos animales, que anidan en azoteas, huecos, ventanas o salientes de las construcciones, afean las fachadas.
De todas formas, estas técnicas para alejar a los pájaros no son cruentas y sólo sirven para alejarlos. Las más comunes son: pinches colocados en ventanas que evitan que las aves se posen, dispositivos que producen sonidos molestos para las aves, leves detonaciones (similares a las de un petardo) que las ahuyentan, o muñecos que simulan ser predadores (tipo lechuzas o halcones).
En las grandes torres de oficinas, suelen usarse calcomanías con siluetas de halcones debido a que los vidrios gruesos reflejan el cielo, las aves no advierten los ventanales y chocan contra ellos.
Por otra parte, Bosso subrayó la necesidad de plantar más especies nativas de árboles en la ciudad, ya que, de esa forma, se atraerán más aves.
Además, anunció que la asociación está realizando un trabajo en favor de las reservas urbanas, y dijo que "para cuidar a los pájaros hay que proteger los ambientes naturales". Para esto, consideró importante la participación ciudadana y explicó que "hay que fomentar el cuidado del medio ambiente para que la gente conozca de qué se trata y lo valore".
Bosso contó que periódicamente se realizan visitas guiadas para colegios a la Reserva Ecológica Costanera Sur. "Con esta difusión, queremos que la gente se acerque a la naturaleza", dijo.
Aves Argentinas es una asociación sin fines de lucro que lleva 85 años en actividad y cuenta en la actualidad con 1200 socios. "Hay algunas empresas que colaboran con nosotros, pero necesitamos que sean más las que se involucren y tengan mayor conciencia ambiental", explicó Bosso.
También la asociación organiza cursos para aprender a observar pájaros. Para comunicarse, hay que llamar al 4312-1015.






