
AP, testigo de la historia
La agencia noticiosa, presente en 71 países, celebra este mes 150 años de existencia.
1 minuto de lectura'
Credibilidad es la palabra clave para entender los 150 años que cumple este mes Associated Press (AP).
A lo largo de todo este tiempo logró convertirse en la agencia de noticias más confiable gracias a su premisa básica de dar información precisa y pura, sin aditivos de sentimientos o intereses personales. Para AP, los hechos son lo único que importa, y el periodista debe quedar fuera de la historia que se está contando.
Fue justamente esa idea fundamental la que dio origen, allá por 1848, a la agencia de noticias más grande y antigua del mundo.
Nació por la necesidad de un grupo de seis diarios de Nueva York (por entonces, la capital del periodismo impreso) de reducir los gastos de transmisión a través del telégrafo.
El reciente invento de Morse permitía enviar y recibir datos por medio de un cable, pero a precios muy costosos. Por eso, diez editores neoyorquinos decidieron aunar sus esfuerzos y formaron una cooperativa para recolectar información.
Pero para que sirviese a todos los periódicos involucrados en el proyecto era necesario que las noticias fuesen redactadas en forma clara y concisa, despojadas de todo tipo de subjetividades. Sería una materia prima común para que cada uno la moldeara a su gusto.
Desde aquellos días hasta ahora, muchas cosas han cambiado. A los seis diarios que AP servía originalmente se sumaron numerosos suscriptores. Actualmente son 15.000 alrededor del mundo, entre periódicos, revistas, canales de televisión y radios. El constante piqueteo del telégrafo fue sustituido por los bits y bytes de módems, satélites e Internet.
Sin embargo, AP continúa siendo -como al principio- una cooperativa sin fines de lucro que incluye a 1550 diarios miembros y sigue fiel a su idea original de "dar a los lectores una firme base de hechos sobre la cual ellos puedan formar su propio juicio".
Desembarco en la Argentina
AP cuenta hoy con 237 oficinas en 71 países y diariamente produce un promedio de 20 millones de palabras y de 1000 fotos.La agencia trabaja 24 horas al día, los siete días de la semana, y lleva ganados 43 premios Pulitzer, 25 de ellos en fotografías.
La expansión internacional de la agencia comenzó en 1849, con la primera oficina en Halifax, Canadá.
Sólo en 1902 estableció sus primeros nexos con América latina, al instalar un servicio de cable para dos diarios de Cuba y, más tarde, para toda América Central.
"A la Argentina, AP llegó en 1917 y dos años después se asoció con La Nación ", cuenta Bill Cormier, actual director de la agencia en Buenos Aires.
La entrada en Europa, en 1919, representó un desafío mayor, ya que allí debía competir entonces con las agencias Havas, de Francia; Reuter, de Gran Bretaña, y Wolff, de Alemania.
"Para sobrevivir tuvimos que adaptarnos a los nuevos tiempos, aprovechando al máximo la tecnología disponible en cada época", señala Cormier.
"Nuestro producto sigue siendo el mismo, la información -agrega-. Pero la presentamos de diversas formas: por cables, fotografías, ondas de radio, televisión, gráficos e Internet. La diversificación en la manera de ofrecer la noticia es lo que nos diferencia de otras organizaciones más específicas, como CNN, en televisión, o The New York Times, en diarios." De hecho, empresas como ésas, que podrían ser vistas como competidores en algunos casos, se alimentan cotidianamente de la información que brinda AP.
Imágenes con historia
Una de las mayores fuentes de orgullo para AP han sido sus fotógrafos, ganadores de cientos de premios internacionales, incluidos veinticinco Pulitzers, la mayor cantidad que ha recibido una agencia.
Las fotos de AP hicieron historia y han quedado grabadas en el imaginario colectivo. Por ejemplo, la que muestra a las tropas nazis desfilando por París o la explosión del Hindenburg, o a Marilyn Monroe con su vestido al viento en una calle de Nueva York.
Un fotógrafo de AP estuvo presente en Vietnam para registrar con su cámara la desesperación de una niña que huye de un ataque de napalm, pero también cuando soldados de los Estados Unidos izaron la bandera norteamericana en Iwo Jima, en la Segunda Guerra Mundial.
AP además también fue testigo del coraje de un estudiante que desafió a los tanques chinos en la Plaza de Tiananmen y de la conmoción que generaron los atentados a Kennedy y a Reagan, o durante la más reciente explosión en Oklahoma City.
Todas esas fotos fueron reunidas en el libro "¡Flash! The Associated Press covers the world" ("¡Flash! Associated Press cubre el mundo"), editado esta semana.
Durante los 150 años, no fueron pocas las ocasiones en que los periodistas de AP pusieron en riesgo sus vidas cumpliendo con su labor. Terry Anderson, secuestrado en Beirut en 1985, debió pasar seis años y medio de cautiverio para poder contar su historia.
Pero otros no tuvieron la misma suerte: veintitrés colegas suyos, entre ellos una mujer, murieron haciendo su trabajo en la Segunda Guerra Mundial, Vietnam, Somalia y Chechenia. A ellos, AP debe su renombre.





